Mundo de Sangre y Cenizas, Capítulo 38 por Rain Cross

Eva Green es Claire Evans
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Corrió hacia su hermana. Victoria no dejaba de llorar y llamar a su madre. Se abalanzó sobre ella y la abrazó.

—¡Mamá! —Puso su cabecita sobre el pecho de Sophia.

—Tranquila, cielo, todo irá bien —dijo entre sollozos.

Claire se tiró de rodillas su lado. Los huesos le retumbaron en la caída, pero eso no importaba. Realmente ya nada importaba. Le miró con el rostro lleno de lágrimas difuminadas por la lluvia.

—Soph…

Miró la pierna de su hermana, justo en el lugar donde el zombi había puesto su boca, o lo que aún quedaba de ella, segundos antes. Le faltaba un trozo de carne y la sangre roja se aclaraba debido al agua que caía del cielo.

Ted llegó en segundos y se puso al lado de las dos.

—Sophia. —No pudo continuar. Empezó a llorar y su rostro quedó roto por el dolor.

Maggie, Liam y Tim llegaron todos en silencio como en una marcha fúnebre.

Sophia abrazaba con fuerza a su hija con la mirada ausente. El tiempo se detuvo y nadie se movió ni habló en lo que a Claire le pareció un momento eterno.

Su hermana besó la cabeza de Victoria y miró al resto.

—¿Os la podéis llevar un momento? —preguntó tapando los oídos de la niña con las manos—. Me gustaría hablar con mis hermanos.

Maggie asintió y se acercó a Victoria.

—Ven, pequeña.

—¡No! ¡Quiero estar con mamá!

—Victoria, debes ir con Maggie. —Le acarició la mejilla con dulzura—. Será solo por unos minutos, te lo prometo, cielo. —Sonrió.

La niña asintió con la cabeza y se dejó coger por Maggie.

 

—Será mejor que os refugiéis en algún sitio. Liam y yo haremos guardia —dijo Tim. Su cara no mostraba ninguna expresión—. Cinco minutos.

Sophia asintió y contempló como se alejaban. Miró a sus hermanos. Claire vio miedo en los ojos de su hermana.

—No te preocupes, te pondrás bien —dijo Ted con desesperación—. Hallaremos la forma, ya verás.

—No, eso no es verdad —dijo Claire cortante—. Y lo sabes bien.

Empezó a sollozar, sorbiendo por la nariz. La lluvia le entraba en los ojos, molestándola más de la cuenta. «Nada está bien.»

Claire miró a su alrededor; Ravens Falls, el lugar en que pensaban encontrar algo de paz y salvación se había convertido en el más doloroso del mundo. Las calles estaban desiertas, y a lo lejos empezaba a sonar el murmullo de cientos de pasos aproximándose a ellos. La lluvia, su eterna compañera de viaje, no quiso perderse el peor momento de su vida.

—Podríamos amputarte la pierna —propuso Ted.

—No, chicos, yo… —empezó a decir Sophia.

—¡Claro! —le cortó Claire—. Podríamos intentarlo, puede que lleguemos a tiempo y la infección no se extienda por todo el cuerpo.

—¡Ya basta! —gritó Sophia con todas sus fuerzas—. Se podría, intentaría… no. No quiero ser un lastre durante unas horas y ver sufrir más a Victoria.

—Pero podría salir bien —suplicó Ted.

—Claire, tú eres enfermera, y sabes que ya no hay solución.

—Depende del virus o del agente infeccioso, depende de muchas cosas —contestó Claire hablando con rapidez.

—Mira mi herida de nuevo, Claire.

Hizo lo que le pidió. Se acercó a la pierna de su hermana. Y su mundo de vino a bajo. El zombi le había perforado la arteria tibial, por lo que lo más seguro es que su sangre esté infectada. «O puede que lleguemos a tiempo.»

—No pierdes nada por intentarlo —dijo—. Será un momento, con un hacha. Te pondremos todos los tranquilizantes que tenemos y…

—Y perder así todas las provisiones de medicamentos —Sophia negó con la cabeza—. Mi respuesta es no. No a que por mi culpa os cojan. No a que se pierdan recursos más que valiosos y sobretodo, no a ver sufrir más a mi hija.

—Piensa en ella, inténtalo por Victoria —imploró Ted.

Nikolaj Coster-Waldau es Ted Evans
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—Y es por ella que lo hago. Si resulta que no funciona, me transformaré. Y puede que ataque a alguno de vosotros. Incluso a Victoria.

—Te podríamos poner en cuarentena. Es lo que hacíamos en el hospital.

—No hay sitio seguro, Claire. Os retrasaría, perderías suministros y sé que no va a funcionar.

—¿Cómo sabes eso? ¡No puedes saberlo!

—Lo sé —dijo e hizo una larga pausa—. Y tú también.

Claire volvió a poner sus ojos en la mordedura de la pierna. «Su sangre está infectada.» Se quedaron en silencio, asimilando la situación. Sophia fue quién lo rompió.

—Quiero que me prometáis que cuidaréis de Victoria.

Claire y Ted asintieron. Vio a su hermano poniendo sus brazos sobre sus rodillas, como cuando de pequeño tenía miedo a la oscuridad y a los demonios que imaginaba dentro de ella. Pero aquello era real.

—Lo haremos, aunque nos vaya la vida en ella —dijo Claire mirando a su hermana a los ojos.

—Sé que lo haréis —Sophia emitió un gemido de pesar—. Os quiero.

Los tres se abrazaron.

—Yo también te quiero, Soph —dijo Ted—. Os quiero a las dos.

—Te quiero, Sophia, yo… —Claire empezó a llorar con fuerza—. Sois mi familia.

Sophia les acarició el rostro a cada uno con una mano en gesto maternal.

—Todo irá bien. Debéis ser fuertes y luchar. Tenéis que sobrevivir.

A lo lejos Tim, Liam y Maggie con Victoria en brazos regresaban. Claire acarició la mano de su hermana con cariño.

—Victoria —dijo Sophia y Claire y Ted se apartaron un poco. La niña corrió a los brazos de su madre y la abrazó de nuevo—. Mi pequeña. Eres lo mejor que he hecho en la vida. Estoy tan orgullosa de ti. —La niña la miró a los ojos—. Pero ahora debo irme, cielo.

—¡No! ¡No te vas! ¡Te mueres, como papá! —La niña la miró con el rostro congestionado por la pena.

—Lo siento tanto, mi amor —Sophia le dio un beso en la cabeza—. Ojala pudiera estar siempre a tu lado, verte crecer… pero te veré desde el cielo, cariño. Siempre estaré a tu lado y siempre cuidaré de ti. Junto a papá. —Le acarició la mejilla—. Tienes que hacer caso de todo lo que te digan ellos, ¿está bien? —La pequeña asintió—. Sé buena y no te separes de tus tíos. Y sobretodo, no dejes que el miedo te domine. Sé fuerte, lucha y vive. Por mí —La estrechó entre sus brazos—. Te quiero, Victoria, te quiero tanto.

Se quedaron abrazadas durante unos minutos. Los pasos de los zombis llegaron acompañados de gemidos. Se encontraban cada vez más cerca. La lluvia seguía fuerte y constante; parecía llorar lo inevitable.

—Debéis iros —dijo Sophia. Cogió la cara de su hija con las dos manos y le apartó el pelo de la cara—. Ve con Ted, cielo.

La niña obedeció en silencio. Hizo un gesto a Claire y se acercó a ella.

—No quiero transformarme —le dijo en un susurro—. No quiero convertirme en un cadáver andante. Por favor, Claire. —La miró con ojos suplicantes.

—Yo… no… no puedo… —Claire sabía lo que su hermana le estaba pidiendo. Empezó a templar.

—Debes, por mí —Puso su frente contra la de ella—. Sé que lo que te estoy pidiendo no es fácil, pero quiero que lo hagáis uno de vosotros.

—¿Y por qué yo? —preguntó Claire, aunque ya sabía la respuesta.

—Porque eres la más fuerte de todos.

Claire sorbió de nuevo por la nariz.

—¿Nos podríais dejar a solas? —preguntó Sophia.

—Adiós, Sophia —dijo Tim.

—Lo siento mucho —añadió Maggie llorando.

—Lo lamento, de verdad —Liam fue el último en despedirse. Miró a Claire y está asintió.

El grupo se alejó. Victoria puso la cabeza sobre el pecho de Ted, el cual caminaba como un autómata.

Emilia Clarke es Sophia Evans
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—Siento haberos dado tantos problemas —dijo su hermana entre hipidos—. Y siento muchísimo ponerte esta carga sobre los hombros.

—No lo sientas, hermanita —dijo Claire y Sophia sonrió.

Volvieron a ponerse frente a frente.

—Estoy lista —dijo Sophia. Claire se dio cuenta de que le temblaba el labio—. Gracias, Claire.

—Te quiero, Soph.

Claire puso el cañón de la pistola contra la sien de su hermana. Quitó el seguro, cerró los ojos y disparó.

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