Mundo de Sangre y Cenizas, Capítulo 39 por Rain Cross

Capítulo 39

imageClaire no escuchaba nada. Dejaba que la lluvia recorriera su cuerpo como un manto de realidad, fría y constante. El cadáver de su hermana yacía en el suelo a escasos metros de ella. No se había movido desde que le había pegado un tiro en la cabeza.

En el momento de la detonación, Claire sintió la calidez de la sangre contra el rostro y Sophia se desplomó en silencio. El estruendo la dejó sorda de un oído y desde entonces sólo sentía su propia respiración. Aferró la pistola en la mano temblorosa.

Nadie se había atrevido a acercarse a ella. Y Claire lo agradecía. Necesitaba asimilar lo ocurrido. Aunque sabía que nunca iba a poder superarlo.

«La he matado. He matado a mi hermana.»

Empezaba a recuperar la audición poco a poco y el rumor del agua contra el asfalto le llegaba como susurros en la oscuridad. Escuchó unos pasos a su espalda. Alguien se acercaba.

—Claire, tenemos que irnos —dijo una voz conocida que en aquellos momentos no supo identificar.

Ella no se movió. No podía. Su cuerpo no respondía. Estaba rota. Sintió un brazo rodeando sus hombros y supo de quién se trataba. Aquello la hubiera reconfortado en otra ocasión, pero no había consuelo posible ante lo que acababa de hacer.

—Ya vienen. —La voz de Liam apareció como un sueño.

—¿A dónde? —preguntó, aunque no sabía por qué había dicho eso.

—A un lugar seguro.

—No hay lugar seguro. —Le miró a los ojos. El joven estaba a su lado, con el rostro contenido—. ¿Es qué no te has dado cuenta aún?

—Lo encontraremos. —Fueron las últimas palabras de Liam antes de ayudarla a levantase. El chico le quitó la pistola de la mano y la apoyó en el cinturón.

Claire pensó en oponer resistencia, no quería separarse de su hermana, pero sabía que debían marcharse lo antes posible.

Se aproximaron a los demás; Maggie miraba al suelo, tratando de disimular el llanto, Tim observaba el horizonte, preocupado. Ted tenía a Victoria en brazos. Parecía hallarse en un estado de shock.

Claire miró hacia la carretera. A lo lejos, podía divisar los zombis acercándose a ellos, impasibles.

—Son lentos, pero pronto estarán aquí —dijo Tim sin apartar sus ojos de ellos—. Y si nos alcanzan, podemos tener problemas.

Nadie dijo nada durante unos segundos.

—Podríamos ir a las afueras del pueblo —intervino Maggie aún si levantar la vista—. Hay casas y eso nos dará tiempo.

Claire vio a Tim asentir.

—Debemos ponernos ya de camino, antes de que sea de noche y algún zombi nos coja desprevenidos.

Empezaron a ponerse en marcha. Tim hizo un gesto como de recordar algo y se acercó a Claire.

—Lo siento mucho, Claire, de verdad. —Puso la mano en su brazo—. Y siento lo que voy a hacer, pero saber que es lo correcto.

Claire dudo unos segundos. Cuando comprendió a qué se refería, le entraron ganas de abofetearlo. «¿Cómo se atreve? ¡Su cuerpo está aún caliente!.» Recordó a Thomas, a Lena y al resto de los caídos. Con todos había pasado lo mismo.

Miró a Tim y asintió. El hombre se acercó al cuerpo de Sophia y cogió la mochila que descansaba junto a ella. «No se pueden malgastar provisiones —pensó—. Ella no lo hubiera querido.»

Liam seguía rodeándole el hombro de Claire. No se separó ni un segundo de ella. Empezaron a caminar, empapados, por la carretera principal de Ravens Falls. Su paso era lento, y tardaron más de lo previsto en llegar a los límites del pueblo. Se encontraron con algunos zombis, pero Maggie y Tim acabaron con ellos con rapidez. Un grupo casi les rodea cerca de un barrio residencial, ese fue el único momento en el que tuvieron que unir fuerzas. Ted se quedó a un lado, con el bate en la mano y Victoria abrazada a su pierna. Liam quiso que Claire fuera con su hermano, pero ella prefirió ayudar y cogió de su mochilla el pequeño hacha que había usado más de una vez. Se ensañó con un zombi al que le faltaba parte del ojo izquierdo e iba vestido con un vestido de flores lilas. Le asestó golpes en el cráneo hasta que Liam la sujetó del brazo para detenerla. A su mente le llegaron las imágenes de Ted haciendo lo mismo con el zombi del jardín de su casa, cuando Sophia aún estaba viva. Aquellos recuerdos le hicieron sentir una punzada en el corazón. «La he matado. No la volveré a ver nunca más.»

Prosiguieron el camino y la carretera dio paso a varias bifurcaciones.

—¿Y ahora? —preguntó Tim mirando a Maggie.

—Ahora hay que elegir —dijo—. Si vamos por la izquierda, nos encontraremos con el siguiente pueblo; a la derecha, hay campos, y si seguimos recto, acabaremos en Newport.

—Una gran ciudad es peligroso. —La voz de Ted sonaba de ultratumba. Era la primera vez que hablaba desde la muerte de Sophia—. Eso es un suicidio.

—Tiene razón. Creo que lo mejor sería ir hacia los campos —contestó Liam—. Podríamos encontrar alguna casa o granja.

—¿Y cuándo nos quedemos sin suministros? —Tim puso los brazos sobre el pecho.

—Siempre podemos volver al pueblo, o ir al siguiente.

—Creo que hay que hacerse a la idea de que nos tendremos que ir moviendo siempre. —Claire habló con voz seca, y al hacerlo, ni siquiera sintió que saliera de su garganta—. No hay lugar seguro.

El resto la miró. Vio a Tim encogerse de hombros.

—Pues hacia allí vamos. Iremos improvisando —dijo el líder improvisado con el rostro sombrío—. Odio la lluvia, ¿os lo había dicho alguna vez?

Fueron hacia las afueras, calados hasta los huesos, esperando no encontrarse con muchos problemas por el camino.

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