Mundo de Sangre y Cenizas, Capítulo 6 por Rain Cross

Capitulo 6

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El resto del día lo pasaron en silencio. Sophia no volvió a bajar de su habitación, Claire y Ted no se movieron del salón. La televisión no dejaba de emitir los mismos mensajes sobre precauciones y alertaba a los ciudadanos a que no salieran de sus casas.

—¿Quieres cenar algo? —preguntó Ted rompiendo de pronto el silencio—. No hemos comido nada desde el café del desayuno, y ya son las siete de la tarde.

Claire consultó su reloj. Ted tenía razón. Con todo lo que habían visto en Internet y lo que hacia ya unas horas habían empezado a comentar en televisión, perdieron el apetito, pero debían comer y así coger fuerzas.

—Sí, gracias —Le miró y sonrió—, nos vendrá bien comer algo.

Claire siguió a Ted a la cocina. Entre los dos prepararon una ensalada y unos filetes. «Mejor empezar a comer lo fresco, que se estropeará primero, y así guardamos las latas», pensó Claire.

—¿Le preparamos algo a Soph? —dijo Ted con un tercer filete en su mano.

—Es mejor que la dejemos descansa —contestó Claire llevando los cubiertos a la mesa de la cocina—. Si quiere comer algo, ya bajará.

—Es verdad —Ted llevó los platos y se sentó.

Cenaron en silencio, con la voz de los presentadores del noticiario de fondo.

—¿Crees que estaremos seguros aquí, Ted? Quiero decir, la valla es resistente, ¿no?

—Sí, lo es. Además estamos a kilómetros de la ciudad, y no hay vecinos cerca. Estaremos bien, Claire —dijo dándole un mordisco a un pedazo de carne.

Claire asintió, «Tiene razón. Hay valla, tenemos provisiones, y un arma por si la cosa se complica. Podremos resistir un tiempo». Siguieron comiendo en silencio.

Cuando terminaron, recogieron y fueron de nuevo al salón. Se sentaron en el sofá frente el televisor, y Ted encendió de nuevo el portátil.

Las noticias eran las mismas y la palabra zombi cobraba más fuerza. En varios blogs se recomendaba atrincherarse en casa y no salir por nada del mundo. Otros, que la gente debía agruparse en zonas seguras. Habían fotografías y videos de ataques, de gente muerta alzándose del suelo. En la noticias difundía algunas de ellas; empezaron con las que captaban sus corresponsales, pero poco a poco añadieron las que se podían encontrar por Internet.

Estuvieron mirando imágenes de muerte hasta que se hizo de noche.

—Es mejor que intentemos dormir un poco —dijo Claire mirando a Ted.

—Buena idea —Ted se levantó del sofá.

Claire hizo lo mismo y apagaron el televisor y el ordenador. Subieron las escaleras a sus habitaciones, al pasar por delante de la de Sophia, escucharon unos sollozos. Claire acarició la puerta de madera y suspiró. «Tendría que entrar y consolarla.» Puso la mano sobre el pomo y Ted la detuvo. Claire le miró y él negó con la cabeza. «Tiene razón, es mejor dejar que descanse y se desahogue.» Apartó la mano y fue a su habitación. Los dos hermanos se despidieron con la cabeza. Claire dibujó una triste sonrisa y entro en su cuarto.

Se puso el pijama y se tendió en la cama. «¿Por qué ha ocurrido esto? ¿Cómo hemos llegado a un punto en que los muertos se levantan de sus tumbas?» Apagó la luz y se quedó contemplando el techo. Sabía que no iba a poder dormir después de todo lo que había pasado aquél día. Dio varias vueltas en la cama, pero su mente no dejaba de mostrarle las imágenes de la chica del blog, del corresponsal de televisión y de las atrocidades vistas tanto en Internet como en televisión. Y la palabra zombi se le repetía una y otra vez en su cabeza. «Es real. Todo eso real… Estamos realmente jodidos.» Cerró los ojos e intentó dormir un poco.

Se despertó cuando ya estaba amaneciendo. Había tenido un sueño inquieto, intranquilo. En él, estaba frente los cadáveres de sus dos hermanos. La miraban con ojos vacíos y ella les llamaba con desesperación. Entonces se levantaban y empezaban a desgarrar su carne.

Claire estaba envuelta en sudor y decidió ir a darse una ducha. Intentó relajarse mientras el agua caliente le recorría el cuerpo, «Dios, cómo voy a echar de menos esto cuando todo se vaya a la mierda.» Cogió unos tejanos oscuros y una camiseta negra y bajó a la cocina.

Ted estaba ya sentado frente el sofá viendo la televisión de nuevo.

—Buenas, hay café recién hecho —dijo lacónicamente.

—Buenos días. Gracias, Ted —contestó Claire y se puso una taza.

Sophia bajaba en esos instantes. Llevaba la misma ropa que el día anterior y estaba despeinada.

—¿Café? —le ofreció Claire.

Ella asintió con la cabeza y se sentó junto a Ted en el sofá. Claire preparó los cafés y fue con ellos.

—¿Algo nuevo? —preguntó dando un largo sorbo a su taza.

—La misma mierda de ayer, pero nuevo —dijo Ted suspirando—. La situación está empeorando. Cada vez hay más de esas cosas.

—Zombis —corrigió Claire—. Hay que llamarlos por lo que son.

—Sí, bueno… —Ted se levantó y se dirigió a la cocina.

Sophia seguía en silencio. Su hermano volvió con una caja de galletas de chocolate y se las ofreció. Claire cogió una cuantas pero Sophia no les prestó la más mínima atención.

—Deberías comer algo, Soph —le dijo esbozando una sonrisa—. Son de chocolate, a ti te encantan.

Sophia la miró, asintió y cogió unas cuantas. En cuanto probó una, empezó a comérselas con avidez. Estaba claro que tenía mucha hambre. Claire se alegró de verla comer y beber.

—Bien —añadió y le dio un gran mordisco a una de las suyas.

De pronto el teléfono de Sophia empezó a sonar. Ella lo cogió en un movimiento rápido.

—¡Es Owen! —dijo con euforia— ¿Owen? ¿Estás bien? ¿Y Victoria? —Se levantó y se alejó un poco de ellos.

Claire miró a Ted y se mordió el labio. «Espero que nos dé buenas noticias», pensó dándole un trago al café.

Sophia volvió más animada.

—¡Están bien! Se encuentran atrincherados en un hostal. Son unas diez personas, y han reforzado el lugar con muebles, tablones y todo lo que tuvieran a mano. Está en las afueras, por lo que no pasa mucha gente. Me ha dicho que uno de los huéspedes ha hablado con su familia en Bangor y que la ciudad es un caos. ¡Pero ellos están bien! ¡Tenemos que ir a buscarles! —dijo sonriendo.

—Soph, me alegro de que estén bien, pero… —Claire miró a Ted—, no podemos salir de aquí hasta que la cosa se calme un poco.

Esas palabras borraron la alegría de la cara de su hermana.

—Pero tenemos que ir a ayudarles… No podemos dejarles allí —dijo suplicante.

—E iremos, en unos días. Te lo prometo —añadió Ted.

Sophia no parecía convencida, pero asintió.

—En unos días —dijo y se sentó con ellos en el sofá.

—Te lo prometo —repitió Ted—. Estarán bien, sé donde están. Es un lugar apartado, de estructura fuerte. Aguantarán. Igual que nosotros.

Sophia sonrió con tristeza y miró al suelo. Claire vio como se guardaba el teléfono en el bolsillo del pantalón. «Está aliviada, pero quiere ir con ellos. Son su familia. Pero salir ahora es una locura; y ella también lo sabe»

Se quedaron mirando el televisor. Parecía que Ted tenía razón, no había nada nuevo, sólo las mismas imágenes de muerte que cuando se fueron a dormir. Aunque Claire pensó que no era así del todo. Algo había cambiado. Lo podía ver en las imágenes. Cada vez habían más ataques, más hordas de muertos; y las personas que registraban las imágenes solían acabar en el suelo.

Había empezado una guerra contra aquellos seres, y los humanos la estaban perdiendo.

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