Quiero conocerte por Fran Rubio Varela

Queriendo escapar me encontré de la mano de la nada, 

y me descubrí siendo poeta del silencio, 

servidor de su tinta invisible, 

hilando sentimientos que tejieron mis universos. 

Y de la nada surgieron mis mareas y sus océanos, 

nacieron mis cumbres borrascosas y la nieve destellante. 

En el tobogán de cada palabra mi estómago 

daba vuelcos de ojos entornados, 

y la nada fue la pirueta del bailarín entregado a una amor que quería crecer. 

Cuanto público hubiera amado soñar su baile, 

pero su baile eran palabras de uno mismo, 

regueros de locura heridos de sensibilidad, 

amores que siempre callan y guerreros de paz. 

No lamento ser lo que soy, Mi único lamento es haberme desconocido tanto. 

Y yo que era adorador del tiempo, y ahora el tiempo descabalga de su esfera en medio de mi nada. 

 Cuantos besos de silencio perdí en el bullicio de mi ceguera, y ahora que soy medio tuerto encuentro su aroma

 y la saliva de su esencia. 

Quise conocer todas las verdades  y ninguna conocí 

hasta ser corazón de su heraldo, 

y cuanto amor llevaba mi nombre, 

y cuanta ternura nacía en el olvido de mi mente.

Pero ahora ya soy nada desnuda 

y soy el llanto de la primavera

y soy humilde porque soy nada. 

Cuan grande y necesario fue la caída a mis infiernos, 

porque no hay alas que en el cielo se tejan, 

ni hay verdad que no nazca del fango, 

y ahora doy cada vez más amor 

y ahora soy cada vez más pequeño. 

Todo ello lo aprendí de donde nace el

el relicario de toda oración, 

y miro al mundo y me parece bello

y miro a un niño y me parece prodigioso. 

Cuanto milagro me despierta con cada sol

 y la rosa que con su espina se mece 

no descubre su belleza si no se marchita 

y vuelve a ser nada porque lo es todo. 

Esto puede interesarte también

Deja un comentario