RESURRECTION por Ana Gutiérrez

Nunca he contado tan detallada mi propia experiencia del después. Qué se vive o qué se siente, los estadios que te acompañan y, sobre todo, cómo se sale.
Aún muchas veces me hago esa pregunta e intento responderla, porque no sé dar una respuesta clara.

Recuerdo que no fui a terapia. Como mucho fui cinco veces. No quise continuar algo que a mí no me beneficiaba.
A veces, tener que repetir y repetir sin objetivo, es muy cansado.
No quería victimizarme más cada vez que contaba lo mismo, porque cuánto más lo decía, más me daba cuenta de lo que me había ocurrido. Y cuánto más lo pensaba, más rabia me daba.
Mi objetivo era ir hacia adelante. No seguir encerrándome en que había sido eso que tanto vemos en las noticias y que, a partir de ese momento, a mí también me correspondía. La etiqueta de haber sido “mujer maltratada”.

Recuerdo que la psicóloga me lo repetía una y otra vez. Cómo olvidar cada vez que me lo decía. Y cómo detestaba que me lo dijera. Aunque mi historia correspondiese con esa etiqueta.
Cómo me pesaban todas y cada una de esas letras desde la m hasta la a. Y lo mismo cada vez que me decían que había sido una víctima, porque me sentía doblemente débil.

A parte de eso, en terapia siempre se me decía que me iban a quedar múltiples secuelas y que sería muy difícil que volviera a ser la persona que había sido hasta entonces. Que siempre llevaría una herida y que me costaría rehacer mi vida.
Así que por ese motivo y otros muchos, decidí dejar la terapia y vivir como buenamente pudiera.

Experimenté cambios, pérdidas, dolores, emociones intensas…pero en mi cabeza siempre me acompañaba una frase “Nada dura para siempre”. Y mi motor al levantarme era creer y soñar con que algún día, ya no quedaría ninguna herida en mí.

Cuántas noches me acostaba pidiéndole a las estrellas que aquello acabara…Cuántas noches pedía que por favor me dieran fuerza porque estaba ya agotada. Sin embargo, de alguna manera a mí me seguían quedando esperanzas. Nunca me quise rendir. Y no me rendí. Aunque el camino no fue nada fácil.

Esto puede interesarte también

Deja un comentario