Sexopia Cap 24 por Elisabeth Thor

gemma arterton es Helen

Helen comenzó andar por la calle, perdida en sus pensativos en sus añoranzas y sus pequeños problemas. Pensaba que Nick era el único con ese problema y apareció Steve que era también Lilith. Se  paró ante una tienda y sus ojitos se perdieron en lindos trajes de todos los colores. Miro a su alrededor y pudo ver a Steve que salía de la tienda bastante agobiado. Cogió su libro con fuerza y miro a Steve, era increíble que también fuera Lilith.

Steve la miro con una sonrisa en los labios y se acercó a ella, Helen levanto su mirada y le devolvió la sonrisa.

-Ho-hola Steve-Helen bajo su mirada tímidamente-Que haces  por aquí.

Steve se cruzó de brazos y miro los trajes:

-Sabes que es soportar a Julia con su monito de Patricia al lado, es egocéntrica y mandona.

Helen sonrió ante lo que dijo el chico era insoportable esa pija malcriada. Pero una idea paso por su cabeza, podría ser que……..

-Cómo te sientes realmente Steve, quieres ser un hombre o una mujer?

Steve acaricio el pelo de Helen solo por unos segundos, sabía que si era visto por Julia sería fatal. Pero quería hacerlo, Helen fue la única que le conto su secreto y por derecho compartía una extraña amistad con ella. Confianza, no era como los chicos de baloncesto, no era con Sara García con Helen no tenía que esconder nada.

-Sabes cómo es vivir con la idea que tienes el cuerpo equivocado, ese es mí día a día. Quiero ser siempre Lilith, pero tengo tantas cosas que hacer como Steve.

Steve miro su reloj y sonrió, se crujió los nudillos:

-Bueno sabes una cosa, Julia quiere que Lilith valla a la fiesta. Solo para que vean que se lleva bien con mi hermana………comienza el espectáculo, Lilith no soporta a Julia ni a Patricia y destrozara media tienda cuando le quieran poner un traje-Guiño un ojo a Helen-Me lo pasare de muerte.

Helen sonrió y vio como Steve se alejaba, como le gustaría ver lo que pasara en la tienda, se escuchó un fuerte grito viniendo de la tienda. Era la voz de Lilith.

-Hola pedazo de zoooorra ya estoy aquí-Grito Lilith.

Se escuchó un pitido, al levantar su mirada Helen vio que era Robert con su furgoneta. La había llevado al túnel de lavado y estaba reluciente.

-Te llevo a tu casa Helen.

Helen subió a la furgoneta bastante extrañada, olía perfectamente y todo estaba tan limpio. Sonrió mirando a Robert:

-Me pregunto porque quieres que este tan limpia la furgoneta, para nosotras tres o para Rachel.

Robert le devolvió la sonrisa mientras se metía en la boca un chicle:

-Mmmm, déjame que piense tener la furgoneta para una china que parece un agente secreto chino, para una actriz de anuncios para perros-Cogió aire-Para la tía más pesada que existe en la faz de la tierra “Rachel”.

Era así su relación de amistad, sabia como era su sentido del humor. Pero nadie sabía que dentro de Robert había un gran amigo de lo más sacrificada, pero nadie era capaz de verlo ya que siempre estaba con sus tonterías machistas. Saco los

ramilletes y se los enseño a Robert:

-Este se lo darás a Rachel, seguro que le ara mucha ilusión-Dijo Helen.

Pink es Lilith

Robert cogió el ramillete:

-Esto lo tiro por la ventana, no quiero que esa lapa se pegue más a mí.

Helen evito que Robert se lo quitara de la mano y le miro a los ojos:

-Porque no le das una oportunidad a Rachel, ella moriría por ti……..porque eres tan duro con ella, ella es única mujer que aguanta tu forma de ser y tu carácter-Pregunto Helen.

Robert rio mirando el volante de la furgoneta:

-Porque la trato así a Rachel?-Robert dio un largo suspiro-No estoy acostumbrado al amor, no estoy acostumbrado a tonterías románticas………..esas ñoñerías, vosotras las mujeres sabéis como son esas cosa, pero yo………sé cómo soy y no quiero hacerle daño, le costara mucho para que pueda sentir algo por ella, seguro que ella no es la mujer de mi vida…..

Helen se quedó mirando por unos instantes a Robert era extraño ver esos sentimiento saliendo de su boca, las veces que hablado de mujeres siempre ha sido de la forma más asquerosamente machista. No quería hacerle daño a Rachel y pero su amiga era tan cabezona que seguro que tarde o temprano entraría en el corazón de Robert, pero le costaría horrores. Robert miro  por la ventana viendo pasar una chica:

-Joder que buen par de tetas-Dijo Robert.

El jamás aprendería a callarse algunas cosas que pensaban, cosas que molestaban a Helen. Se llevó una buena colleja de la fémina.

-Gracias por romper el encanto “Robert”.

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4 comentarios

    1. muchas gracias por el comentario, a ver si termino otras cosas y puedo seguir con la fiesta……… que pensaba que seria algo bastante corto pero ya llevo 18 hojas mas o menos para las tramas y todo lo que pasa……si no me aburrido de la novela, es que veo potencial en tramas y en los personajes.

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