Sexopia Cap 7 por Elisabeth Thor

Capítulo 7
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Nick sintió un escalofrió al ver pasar a Lilith, nunca sabias lo que se le pasaría por la mente a la hermana de Steve. Él era el mejor jugador de baloncesto del instituto y todas las chicas estaban locas por el. Mientras que Lilith era una delincuente en potencia que se rodeaba siempre por lo peor del instituto. Pero para ser alguien en las aulas había que ser amigo de algunos de los dos. Como Nick los chicos de Steve le daban palizas y como Erika estaba Lilith que la odiaba por alguna extraña razón.  Se volvió a sumergir en la carta de amor y vio una fecha marcada con un corazón de azul fluorescente, miro a Helen y a Robert:

-Creo que la chica me quiere conocer, pero no se.

Helen sabía lo que era escribir una carta de amor, era como una parte de su alma, si esa chica puso asta un sitio donde conocerse, eso significaba que le costó mucho escribirlo. Le ponía algo celosa ya que también quería a Nick .Que no fuera seria romperle el corazón seria muy triste, Helen le cogió el brazo.

-Tendrías que ir, sabes lo que cuesta escribir una carta de amor?

-Bueno abres internet tecleas en google carta de amor, copiar y pegar y después lo imprimes. Mira que fácil que es-Dijo Robert.

Helen le miro enfadada:

-Tu siempre tan insensible.

Robert le quito la carta de las manos a Nick y la leyó para saber donde habían quedado:

-Puff que chungo en la casa de los Tyler, creo que yo no voy.

Helen miro a los dos chicos seriamente:

-Nick ira con nosotros y como Érica tiene que ir a gimnasia conmigo.

La hora de gimnasia allí Helen corrió junto a Érica para ponerse en la fila con las demás chicas. Al ponerse en la fila Érica miro a las demás chicas dela fila y sonrió al ver a Jennifer, podría volver estar junto a ella. Alguien toco su espalda lentamente, al darse la vuelta vio que era Rachel que las miro con una gran sonrisa.

-Hola chicas que tal, hace un rato pensaba darle un papel a la entrenadora para no hacer gimnasia, pero al ver que estáis vosotras tengo ganas de saltar y sudar. Me gusta estar con unas amigas.

Helen miro a Érica:

-Hoy no nos aburrimos cariño.

Vueltas y vueltas por el gimnasio corriendo sin cesar, pequeños grupos de chicas corrían hablando entre ellas. Mientras Érica se miraba los pechos al ver que no cesaban de botar Helen y Rachel hablaban:

-A ver Rachel hay una cosa que no me cuadra, como es que te gusta Robert, es una pregunta que me concome -Helen dio un codazo a Érica-Si, tienes dos pechos y no se caen. Deja de mirártelos tanto.

Rachel se puso pensativa:

-Hay tantas cosas Helen, como sois mis amigas os lo contare. Recuerdo cuando vine de Boston y era mi primer día de instituto. Lo recuerdo también paseaba por el pasillo y vi a Robert como a Nick. Sentí como sus ojos me miraban de puro amor. Esos ojos marrones pegados en mi fue tan bonito, mi querido Robert.

Helen sonrió mirando a Érica:

-Bueno Rachel, Robert siempre habla de ti, cada vez que te ve pasar por los pasillos o te ve con tu tetrabrik de leche en el comedor-Mira a Érica guiñándole un ojo-Creo que esta igualmente enamorada de ti.

Érica pensó por unos instantes que decir y una sonrisa se fijo en su rostro:

-Sabes Robert me dijo que una de las chicas mas guapas del instituto eras tu.

Rachel se quedo parada por unos instantes llevándose las manos a la cara, estaba muerta de vergüenza, la profesora de gimnasia le miro:

-Rachel que hace corra.

-No puedo estoy enamorada-dijo Rachel suspirando

Érica miro a su amiga, jamás había pensado que se podía comportar así:

-Porque le das falsas ilusiones a Rachel?

-Sabes una cosa, esa chica es encantadora y Robert es un cerdo. Con un poco de esfuerzo veo que harían buena pareja. Ella seria perfecta para cambiar al imbécil de nuestro amigo.

Al acabar la hora de gimnasia la profesora señalo los vestuarios.

-Venga a las duchas, espero que el próximo día me demostréis ser algo mejor niñas….

Érica fue andando lentamente, esa idea de ducharse con más chicas le daba demasiada vergüenza y miedo. Estarían todas desnudas, que apuro. Helen se acercó a ella cuando entraron a los vestuario

-Que te pasa?

Érica le miro tímidamente:

-Pues a un ni siquiera me visto desnuda y encima estaré rodeada por vosotras.

Rachel comenzó a quitarse la ropa y se puso una toalla que le tapaba el cuerpo, sonrió al ver a Érica muerta de vergüenza:

-Te entiendo Érica, yo asta hace unos meses me daba vergüenza desnudarme y por eso me duchaba con ropa de baño.

Helen le sonrió:

-No me digas que serás menos que ella y te ducharas, quítate la ropa.

Érica respiro profundamente y vio trozos de su piel que jamás se había atrevido en mirar, pechos, ombligo y sus largas piernas. Se puso la toalla y corrió hacia las duchas. Al escuchar el agua correr se quedo totalmente parada, vio tanta chicas desnudas bajo las duchas. Vio a Helen como a Rachel, mirando fijamente al suelo por vergüenza se acercó a ellas

Se quito la toalla y sintió como el agua le mojaba. Comenzó a enjabonarse el cuerpo, cada vez que rozaba sus pechos o sus piernas sentía que se ponía muy nerviosa. Levanto sus ojos mirando por unos instantes los pechos de Helen, esta le señalo donde estaba su cara:

-Sabes Rachel, es que Érica en Australia se duchaba sola, están vergonzosa con estas cosas.

Rachel le sonrió mientras se enjabonaba la cabeza:

-No tendrías que ser tan vergonzosa, tienes un cuerpo bonito. Ya quisiera tener unos pechos como los tuyos. No como los míos son muy pequeños, no se el día que podre usar una talla normal de sujetador. Pero los tuyos son perfectos.

Rachel les toco los pechos a Érica eso hizo que volviera a subir la temperatura.

-Fíjate perfectos, ojala fueran así los míos. Seguro que Robert se fijaría en mi y llevaría un escote de vértigo jo que envidia me da..

Sentía que todo iba a explotar por su timidez. Helen le hizo un gesto para que mirara al final de las duchas allí estaba Jessica. Ya estaba todo dicho Érica ya no aguantaba más.

-Ya no puedo más-Dijo Érica.

Al salir de las duchas las chicas se quejaban del asco que le dio ver aquello. Érica salió con la toalla en la nariz y sus dos amigas a su lado:

-Nunca había visto sangrar tanto parecías un aspersor-Dijo Rachel.

Érica se sentó en uno de los bancos mirando con timidez al suelo, Helen se sentó a su lado acariciando su pelo:

-Tranquila Érica ya te acostumbraras a estas cosas.

Érica intento pensar en otra cosa, como podía ser que a hora que era mujer no podía acostumbrarse a su propio cuerpo ni ver a otras desnudas. Suspiro. Cogió su ropa y comenzó a vestirse lentamente. Rachel intento animar a su amiga con una sonrisa:

-No pasa Nada Érica a cualquiera le puede pasar, a mi me sangra la nariz cuando estoy cerca del mar o cuando bebo muy rápido un vaso de agua.

Miro con curiosidad algo de ropa interior que le había dado Helen, con sus manos cogió el sujetador, por un lado le daba mucha vergüenza pero se armó de valor, valor para intentar ponérselo. Cuando estaba casi colocado tuvo un grabe problema, no podía engancharlo. Lo intentaba con todas sus fuerzas, Helen se quedo en silencio para ver el espectáculo. Rachel se puso sus zapatos y miro a sus nuevas amigas. Quería llamarlas así con todas sus fuerzas. Por una extraña razón nadie quería estar con ella, solo sentirse apreciada por Helen y Érica era tan importante para ella. Cuando quiso darse cuenta tenía el sujetador de Érica encima de su cabeza, había salido volando de sus manos al no saber colocárselo. Helen sonrió y cogió el sujetador. Se acercó a Érica y se lo puso lentamente.

-Te va perfecto Érica solo te hace falta algo de practica-Dijo Helen.

Al abrir su taquilla noto un fuerte empujón, al girarse vio a la matona de Lilith mirándola con una sonrisa, Érica trago saliva temiendo lo que le podía pasar. Miro a su alrededor viendo que Helen ni Rachel no podían hacer nada ya que estaban rodeadas por las amigas de Lilith. La matona cogió fuertemente a su victima de la camisa y la empujo dentro de la taquilla:

-Hay tienes que estar chica australiana con la ropas sucia.

Al meterla dentro de la taquilla Lilith y sus amigas cogieron mochilas llenas de ropa sucia y la vaciaron junto a Érica. Tras acabar miro a su alrededor y vio a Rachel mirando a esa marimacho con miedo:

-Sabéis que lo que estas haciendo esta mal, las chicas somos sociables y nada violentas. Pero tú vas de chica dura haciendo daño a la gente, deja a mi amiga Érica que viene de Australia.

Helen forzó una sonrisa intentando tranquilizar a Lilith y a las suyas. Miro a Rachel, intentando que se callara.

-Rachel creo que esta no entra en razón, es imposible pero puedes callarte.

Lilith se llevo la mano a la cabeza ya que escuchar a Rachel le daba dolor de cabeza y señalo la taquilla aun abierta:

-Enana bocazas entras o te meto yo.

Rachel sin decir ni una palabra entro en la taquilla con Érica, en el fondo estaba muerta de miedo. Lilith se rio sin cesar cerrando la taquilla he izo un gesto para que sus amigas la siguieran. Acto seguido Helen intento abrir la taquilla:

-Chicas no puedo hacer nada, esta no es mi taquilla, voy a buscar la llave.

Las dos chicas estaban bastante apretadas una contra la otra, compartían sus miradas como su aliento. Érica sonrió a Rachel:

-Bueno esperemos que nos saquen, no?

Rachel suspiro y miro a su amiga:

-O eso o experimentamos. Pero no me veo queriendo a otra mujer, siempre soñé con estar con un hombre, pero si tengo que ser sincera quien sabe en la universidad podría hacerlo y contar cosas interesantes a mis amigas. Pero
estando Robert lo siento mucho Érica pero solo somos amigas ya que por a hora no me planteo el lesbianismo.

En la taquilla se podían escuchar los suspiros de Érica aguantando la larga charla de su amiga y la voz de pito casi irritante de Rachel:

-Dame un besito en la mejilla a ver si me gusta, quien sabe puede ser que me despierte algún sentimiento hacia ti, mejor en la frente no quisiera enamorarme y poner celoso a Robert. Sabes que tienes los ojos muy bonitos, me gustan. Pero gustar como amigas no sexualmente ni nada de eso esta claro Érica.

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