Sexopia Cap 9 por Elisabeth Thor

Capítulo 9

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Érica no podía dejar de mirarse al espejo de pie, esta vez si que se sentía muy atractiva y hacer extraños gestos de modelo ayudaba mucho. Robert sentado en la cama saco una pequeña libreta y miro a sus dos amigas, tenía ciertas pistas de quien había mandado la carta de amor.

-Bueno chicas, creo que se quien mando la carta de amor a Nick.

Eso llamo la atención de Érica que se sentó a su lado, Helen le miro solo esperando a escuchar la enésima tontería que diría Robert.

-Bueno esta la chica de intercambio vietnamita, esa que esta tuerta o puede ser la que sufre obesidad mórbida que le gusta el cosplay. Sara García la hispana que le dio la paliza al profesor de historia?

Un escalofrió paso por el cuerpo de Érica solo pensando en esas chicas, recuerda cuando vio el disfraz de Sailor moon, que escalofríos pasaron por su cuerpo. Pensó en la chica vietnamita la grima que le daba en la cafetería, pero peor era pensar en Sara que tenia una fama de delincuente. Se toco los dedos tímidamente y suspiro:

-Sara García esa seria capaz de meterme una paliza, que miedo.

Helen miro a Robert:

-Que pasa, que Nick solo puede atraer a las freaks y tu que-Trago saliva-Quien crees que se enamoraría de ti?

Robert sonrió:

-Claro esta Julia Hermon la jefa de las animadoras.

Helen se pregunto a si misma porque había preguntado eso, sabia la respuesta de un ser tan superficial como Robert, ella no soportaba a Julia y menos lo prepotente que era.

-No se porque pregunto, esa prepotente superficial ya me gustarían que le diera una lección y se cayera de su nube.

Robert miro a Érica:

-Una pregunta Érica desde que eres mujer no tienes ganas de despellejar, de criticarla sin cesar, eso lo hacen todas las mujeres.

Érica negó con la cabeza:

-Tengo que aprender tantas cosas para ser mujer, me esfuerzo pero eso de criticar no me sale a un….

Helen estaba lanzada con su odio a Julia, no podía con ella. Verla cada mañana por los pasillos paseando con su sequito era insufrible para ella.

-Como me gustaría encerrar en la misma habitación a Julia y Sara. Solo esperando a ver quien saldría en pie……..apostaría por Sara.

Respiro con calma Helen, esa mal criada de Julia era demasiado para ella. Siempre con el tema de su papaíto  con dinero y su forma de hablar tan pija era insoportable.

Rebusco entre sus zapatos y saco unas bonitas zapatillas rojas para Érica:

-Te quedaran perfectas con tu traje.

Robert empezó a mirar los zapatos de Helen y saco unos con tacón muy alto:

-Pruébate estos, te dejaran las piernas perfectas.

Érica cogió los zapatos con esos enormes tacones y se los puso, Helen miro a su amigo a la cara:

-Pero que narices haces, ella no sabe andar con esos tacones.

-Calla y  espera que nos reiremos.

Érica se puso aquellos zapatos, que le parecían casi zancos con los enormes tacones que llevaban. Sentada lucían muy bien pero no esta segura de poder ponerse en pie con aquello. Busco fuerzas de su interior y poco a poco se puso en pie. Perfecto parecía que podía aguantarse en pie, trago saliva y dio un paso. Parecía que dominaba aquello, sonrió relajadamente. Pero su segundo paso hizo que se tambaleara y callera encima de Helen. Las risas de Robert eran atronadoras, Helen ayudo a levantarse a Érica y le quito los zapatos:

-Por eso estos zapatos los guardo desde Halloween.

Helen sonrió y miro a Robert:

-Nosotras iremos con unas amigas y tú me pues hacer un favor………es recoger a una amiga.

Robert sonrió, una chica quería que recogiera a una chica. La noche presentaba muy bien y quien sabe unas cuantas cervezas podría acostarse por fin con una chica borracha. Su sueño.

-Claro Helen tus amigas son mis amigas.

Helen sonrió mirando a Érica:

-Es Rachel me gustaría que la recogieras y nos esperéis en el partido.

Robert casi tenía fobia aquel nombre, no soportaba la voz de pito de aquella enana pesada. Le acosaba desde que se vieron por primera vez. Se seco el sudor he intento convencer a su amiga:

-Por favor Rachel no, no puedo con ella.

Helen se cruzo de brazos, por una extraña razón había cogido cariño a Rachel, esa chica en el fondo cuando se le conocía se le podía coger mucho aprecio. Mas aprecio cuando sonreía y dejaba de hablar

-Es una chica como cualquiera y un encanto. No quiero que esta noche este sola.

Robert respiro profundamente y miro a Érica y Helen:

-De acuerdo la recogeré y os esperaremos. Pero me debéis una entendido.

Rachel se comenzó a pintar los labios quería estar perfecta, su corazón latía a cien por hora, había recibido un twitter de Helen que le hizo morirse de emoción. Esta noche la recogería su querido Robert y su imaginación volaba por encima de edificios y puentes. Escucho como alguien picaba a la puerta. Respiro un par de veces dentro de la bolsa de papel y fue abrir. Hay estaba era su héroe Robert le recogería para el partido:

-Hola Robert, eres tú……..

Robert intento mirar para otra dirección esa mirada cristalina y llena de ilusión le daba algo de repelús.

-Bueno Rachel te vengo a recoger para ir al partido. Es la furgoneta de mis padres para la tienda de animales. Si huele a bichos muertos es normal.

Rachel asintió con la cabeza cualquier sitio donde estuviera con Robert seria el paraíso, aunque oliera a hámsteres muertos. La conducción para ir al partido era algo complicada, parecía que casi todo el pueblo quería ir a ver el partido de baloncesto. Pero era tan incomodo conducir con una chica con cara de ilusión mirándote sin cesar. En el enésimo semáforo el joven quiso romper un poco el hielo y hablar con Rachel.

-Bueno Rachel……estas leyendo algo-Pregunto casi sin ganas Robert.

-Si-Rachel le miro con una sonrisa en los labios

-Que estas leyendo.

-Crepúsculo.

-Así.

-Es que siempre me gusto la literatura homosexual, con lo que estoy leyendo creo que el vampiro y hombre lobo al final se lían entre ellos. Creo yo que Bella es una tapadera para esconder su ramalazo gay. Ellos se gustan tanto igual que nosotros Robert.

La hamburguesería mas concurrida del pueblo, mas aquella noche que había el famoso partido de baloncesto. Hacia casi diez años que nadie ganaba a Sedville y el equipo local estaba más fuerte que nunca. Allí el grupo de chicas estaban charlando entre ella, Helen mientras acababa con las patatas fritas observaba que Érica había congeniado perfectamente con Jessica. Por unos segundo todo se silencio, cuando ella comenzó a recordar ni siquiera existían las voces de sus amigas. Suspiraba por esos recuerdos que volvían a su mente. Hace dos años ella estaba bastante destrozada, el único chico que había querido le rompió el corazón. Estaba acostada con su osito de peluche, aquel animalito siempre estuvo con ella en los malos momentos. Alguien pico a la puerta de su habitación:

-No quiero que entre nadie-grito con desesperación Helen-Quiero estar sola.

Se abrió la puerta de su habitación lentamente y vio el rostro de Nick apareciendo lentamente. El pobre había estado preocupado por Helen desde que la vio tan triste, no le gustaba ver a su amiga llorar.

-Hola Helen-Nick miro a su amiga con comprensión-Lo siento mucho por lo que paso.

Helen enfadada se tapo el rostro con su osito:

-Los hombres sois unos cerdos-Grito Helen, todo le salía del alma-Os odio.

Nick se sentó en la cama con Helen, ella comenzó a pensar que su amigo no tenia la culpa de nada. Aparto su muralla de peluche de su rostro y apoyo su rostro en el hombro de Nick:

-Sabes que no lo decía por ti-Los ojitos de Helen miraron a Nick-Lo digo por Robert y los demás.

La música de su ordenador cambio y sonó una balada, Helen cogió de la mano a Nick y se levantaron de la cama. Comenzaron a bailar lentamente esa canción, Helen se limpio las lágrimas en el hombro de Nick:

-Sabes me duele tanto que te rompieran el corazón-Nick le miro con tristeza-No quiero que te hagan daño a una amiga.

Helen apoyo su cabeza en el hombro de Nick y se mordió el labio, maldijo la palabra “amiga” con todas sus fuerzas.

En el aparcamiento de la hamburguesería Jessica comenzó a liarse un porro, había salido del local ya amargada. Había muchas cosas que le comenzaban a invadir en su mente, muchos recuerdos. Érica comenzó a buscarla hasta encontrarla:

-Perdona Érica por haber salido así tenia que pensar.

Érica se acercó a su amiga y se apoyó en el coche al lado suyo:

-Que te preocupa, sabes las australianas somos famosas porque sabemos escuchar.

Jessica sonrió, le pareció bastante gracioso lo que dijo su amiga.

-Mi amiga de San Francisco dijo que no podría venir a verme-Le dio una larga calada al porro-A hora la necesito mas que nunca, la quiero demasiado.

Érica ya recordaba la famosa Jordán la novia de Jessica. Posiblemente sea la chica que mas odie en el mundo, solo por tener el corazón del amor de su vida.

-Sabes Jessica si ella no quiero verte es que no siente nada por ti-Forzó una sonrisa-Hay mas mujeres hay afuera y puede ser que la que menos te lo esperes te quiera.

Jessica abrazo a Érica y comenzó a llorar:

-Eres una buena amiga, lo que necesito a hora son amigas como tu Érica.

Érica sintió el abrazo de Jessica tan profundamente en su corazón, era lo que mas ansiaba en su vida. Sentir a Jessica, sentía que había recorrido la mitad del camino. Que algún día ella se enamoraría de una simple chica como Érica.

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