Silver Whisper por Maria H.L

Crucero de lujo
“Silver Whisper”

El Silver Whisper, enmascarado
por el crepúsculo del atardecer,
pernoctará arropado por el paladar
del elíseo cosmos Barcelonés.
Narcosis embriagadas
de jaspeadas auroras mediterráneas.
En La Ciutat Comptal,
seducidos por el embeleso
de su misceláneo conjunto.
Paseo de Graci, circo entoldado
de viveza y vertiginosa agilidad
a la par que lluvia que colorea
la afluencia del gentío.
Nos uncimos del milagroso espejismo
del parque Güell.
Desvergonzado mi verso
en El Barrio Gótico.
Jadeos de aliento Mediterráneo
peregrinan por su ciudad
al abrigo de su leyenda..

Acodados en la baranda del buque,
avistamos la isla de Palmaria,
mentada así en su pasado
por el romano.
Medina Markuya,
esculpida su fama,
en el corazón de la memoria árabe.
Fondeamos en su mar,
Mosaico tapizado
de épicos ecos de relatos,
arrancados de sus anales.
Palma de Mallorca,
engalanada de seductoras playas
e hipnóticos contrastes.
Mezcolanzas de éxtasis y magia,
maquillan el cielo de su melodía.

Abandonados a esta nao
sin igual,
nos despojamos de las huellas
de nuestros olvidos.
Rielan los espectros de las sirenas
en los estallidos del eco de la brisa.
Amparadas por su horizonte,
nuestras huecas sombras,
reclinadas sobre su pretil.
Velada de efluvios,
bañada de esencias marinas,
paladeada con excelente champán.
Los oídos se brindan
a las caricias cercanas,
enredadas en la animación
y algarabía de restaurantes,
discotecas y bares…
Su espejismo atravesado
por la suntuosidad y fasto
de la suite de lujo.
Animada luminosidad
en el cromatismo de sus beige,
hidalguía de su lecho.
Los ventanales del fastuoso balcón
ensartados por los estoques de céfiro.
Mayordomo de guante blanco,
estampa sutil,
finura y distinción en su traza.
Encantan sus elegantes conjuros
en el tris de su sortilegio.
Champán, soufflés y otros ensalmos,
Ingredientes de su hechizo.
Se divierten los tímpanos
con los ecos del teatro,
multicolores coreografías,
números de magia,
melodías que acuchillan
los testamentos, los deseos…
El spa de la cámara,
nos sepulta el océano
de sus fragancias.
Al despuntar la aurora,
allende el mar,
excitantes aventuras
nos acechan…

Nápoles,
recalamos en los abismos
de sus acantilados.
En el horizonte de sus ecos remotos,
el vocear desgañitado
de las cenizas de Pompeya,
sepultada por lava del Vesubio.
Por doquier la estela
del cuño de griegos, romanos
y españoles…
Atraque del garbo d el Silver Whisper
en el puerto de Citavecchia.
La escultural Roma, hermoseada
por la brisa del Tiber.
Miguel Angel nos convida
a La Capilla Sixtina.
Asombro de nuestros labios
ante su Juicio Final.
El Santo Padre esparce
la semilla de su fe
al son de su salmo.
La santa Sede,
alma espiritosa de la cristiandad.

Amarre de anclas
en Livorno, Florencia.
Nos abismamos en los anales
de su leyenda.
Estallido de volcanes
ante la magnificencia
de La Piazzale Michelangelo,
ante la marmórea gama
de rosas y blancos
de la catedral de Duomo,
ante su cúpula.
En la Galería de la Academia
flirteo con El David,
arrobada por su hechizo…
seducida por las pinturas
de Miguel Angel, Botticelli…
en los Uffiz…

Arribo del romántico navío
a La Sume-Sur-Mer,
Provenza.
Cautivos de su puerto,
de sus veleros, de su laberinto
de callejuelas, fuentes
y plazas, Lafayette,
Saint Tropez…

Por siempre en el océano
de nuestra visión,
El Silver Whisper surcando
su azulino delirio,
su espectro…

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