SIRENAS ASESINAS CAPÍTULO 2: PROBLEMAS

Me obligaron a aparearme con alguna de aquellas sirenas, lo que pasaba es que yo no tenía la edad para hacerlo, pero este no era el problema mas gordo.

 El problema era el siguiente:

todas eran muy feas, viejas, con arrugas,tenían la piel gris, incluso había alguna que tenía un grano que le salía un líquido verde viscoso.

 Mirad que si que eran de feas que llegué a pensar que a nadie le gustaría tener sexo con ellas.

 La sirena más bella se acercó a mí, tenía la cara medio desfigurada, y un ojo que parecía que se le estuviera apunto de caer, no tenía granos viscosos, pero si tenía el pelo rubioso.

 Le pregunté:-como te llamas?

 Ana,-contestó ella.

 Me dijo: “La razón por el que las casas están rotas,es por culpa de la guerra que hubo no hace

más de un año. “

 Ana, se acercó más a mí y me hizo un abrazo, notaba sus uñas largas y puntiagudas en mi cintura me dijo al oído, con voz quebrada, como si su voz saliera de las tinieblas:-no quiero que desaparezca mi especie.

 Ana, me quería hacer el beso maldito, pero vi dos submarinistas ante mí, en una pared que

no estaba muy lejos. Los dos estaban atados de manos y pies con unas gruesas cadenas oxidadas para que no escaparan.

 Un parecía muerto y el otro no. El que parecía muerto tenía un agujero en la barriga.

 Intenté apartarme de la sirena, en cuanto vi que al otro se le reventaba la barriga y le empezaba a salir sirenas pequeñas, grises, viejas y arrugadas, y las cáscaras de huevo se iban flotando por el agua.

 Yo ya había visto los dos submarinistas muertos antes de que las sirenas me enseñaran la ciudad. Los vi, en cuanto había ido a investigar.

Uno ya estaba muerto o eso parecía, al menos no respiraba, el que estaba vivo me dijo que  las sirenas haciendo el beso maldito pasaban los huevos hacia la persona que le hacía el beso. (Como que ya no quedaban sirenus se tenían de espabilar como podían)

-por eso nos quieren a nosotros-me dijo.

El submarinista que parecía muerto levantó la cabeza con un movimiento rápido, y se le torció por el otro lado, después con la voz quebrada dijo:-Acércate, ven-Yo le hice caso-, me acerqué y me dijo:

 “Vigila con las sirenas, si te hacen el beso maldito los huevos te crecerán dentro de la barriga hasta que revientes,si no mírame, suerte de la droga que me dieron las sirenas … si no, ahora yo ya estaría muerto … “

 Luego, se le volvió de nuevo hacia el otro lado con un giro rápido e inesperado, también se le cayó un brazo.

 El otro continuó la historia, esta vez desde el principio.

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