“Familia” por María del Rocío

Familia, raíz de tierra firme nutrida en corrientes subterráneas, en aguas diáfana y claras y de luz solar. Familia, árbol de corteza cebil, sólido tronco, cause de ramas hermanas tan a dispar, tan afín. Familia, leche materna, entrañas hermanas, sangre de mi sangre, fusionado por el verbo amor. Familia, médula sublime senos de miel, útero bendito escencia de quién soy…

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Perdidos en una isla por Maria H.L.

Perdidos en una isla Somos dos yermos islotes donde habita la desolación, a merced del viento y la corriente, extraviados en alta mar. A bordo de nuestra canoa, huimos a la caza de nuestro edén. Sobrevuelan los esquivos alcatraces nuestro oculto y eclipsado celeste. ¡Divisamos tierra! Nos lanzamos desde la piragua a las turquesas aguas del coralino arrecife. Los pececillos rojos, dorados y de áureo oro, nos orlan fulgurantes y una tortuga marina se amedrenta con nuestro alegre alborozo. Un cachalote nos escolta en esta aventura revestida de un vidrioso azul. Enmarañados en un frenesí de braceo, zambullidas y brioso forcejeo con orfeón, arribamos a la orilla, engalanada de blancas arenas, sumergidas en su virginal calma, alejadas en su apartamiento de las míticas epopeyas de allende los mares. Embelesados de embriagante delirio, presos de un arrebolado encantamiento, causado por la exuberante vegetación y las verdes colinas de la mítica isla. En sus entrañas late el espíritu del anciano conocedor de la historia de las ruinas que albergan en su corazón, de sus mitos y leyendas. Nuestras hadas se hayan de solemne festejo, por formar parte de esta mítica novela y de su memoria, forjada de aventuras de piratas seductores e […]

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Escucha por Ana Centellas

En el dormitorio de María las sábanas están revueltas. Una suave luz encendida en una mesita que alumbra desde un rincón es la única fuente de iluminación. Colores tenues se filtran por la persiana entreabierta, luces doradas de sol que se cuelan juguetonas a través de las cortinas rosadas, anuncian que ya es de día. Sobre la cama desecha, dos cuerpos desnudos descansan, enredados, descuidados. Cubriendo el torso de ella, el fuerte brazo de él. Sobre las piernas del hombre, las delicadas piernas de la mujer. El descanso de dos amantes ajenos a todo cuanto acontece a su alrededor, dormidos, soñando, muy probablemente, el uno con el otro. El cuerpo de dos amantes con edad sin precisar. María se despereza. Uno de los rayos de sol, con ganas de jugar en la mañana de sábado, atraviesa las cortinas, iluminando su dormitorio con una luz casi mágica. Los tonos dorados del sol se funden con el rosado de las cortinas que, sumado a la tenue luz que proviene del rincón, envuelven la habitación de una sensual calidez. Una sonrisa se dibuja en su rostro cuando ve a su compañero a su lado, como cada día. Más que a su lado, formando […]

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“Vos” por María del Rocío y Pablo Carvajal

Vos, que te habías hecho un horizonte. Un horizonte, sin camino, sin ruta, sin paso que hiciera en ti una hondura, un tajo, un abismo. Vos que de tan lejana eras pasado o serás mañana. Vos, que te haces del viento llegando al todo, a la nada, qué invisibles fronteras traspasas. Vos qué tomas, vos qué largas. Vos, ni alma ni cuerpo, ni de aquí, ni de allá pero siempre dentro. Anidando mi abismo, despuntando mi cumbre. Vos, que eres todo: Agua, fuego, tierra, luz, sueño, añoranza. Vos qué de ser tanto, eres mi nada. Vos, agonía y paraíso. Fuente, Averno, sombra que ampara, astro qué luce, quema y mata. Vos. Vos, que eres nada eres mi todo!

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La sombra de su velo… por Fran Rubio

Para él era bonita … hermosa como un amanecer que lo encendía de vida, había aprendido a beber de su mirada, a existir en su sonrisa a pelear con su aliento a reír con su sonrisa. A cada día más la había amado cada noche más la había soñado a cada año más la había aprendido con cada arruga mas la había abrazado. Para él era bonita incluso en ese momento, allí tumbada, enmarcada en el noble cedro dispuesta para su viaje solitario, a la sombra de su velo blanco. Y él la aprendería de nuevo,sabiendola, en cada nube en el cielo en cada destello de sol, a cada minuto de su mente lúcida. Su oscuridad la vestiria con toda una vida de amor hasta su reencuentro pactado.

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Desde mi arcoíris por J.E.M. Celeste

Desde mi arcoíris “La vida al igual que la energía no se destruye, se transforma. Tan solo has de alzar tu mirada para buscar en el cielo su nuevo aspecto y sonreír.” La felicidad parecía haberse colado en el interior de la casa de la puerta azul del paseo marítimo de Badalona. La casa de mis papás. Aquel día mamá, que por aquel entonces portaba una parte de mí en el interior de su hinchada barriga, pintaba risueña la pared de mi cuarto. Se le daba muy bien dibujar ángeles, pues se parecían mucho a los de verdad. Quizás el tono de mi cielo no era tan celeste como ella se lo imaginaba, pero me sentía muy agradecido por el amor con el que revestía mi cuarto. Papá entró al cabo de un rato, cargado con maderas, tornillos y un martillo; a simple vista parecía todo un carpintero pero cuando mirabas más detenidamente veías en él la torpeza que lo caracterizaba. Me reí mucho cuando uno de los palos, que compondría mi cuna de ensueño, cayó sobre su pie y gritó como una niña. A mamá también le hizo gracia, pues su rostro cansado pero lleno de ilusión, dibujó una […]

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Me renuevas ilusiones por Cristino Vidal

A un paraíso tropical te llevo todas las noches sin faltar ninguna y allí, con el influjo de la luna, te pago con amor cuanto te debo,   por conseguir que sea un hombre nuevo y distinto, merced a tu oportuna llegada, que ha traído la fortuna de ver que en ilusiones me renuevo.   En la playa de límpidas arenas, los besos, las caricias, los arrullos te entrego y además a manos llenas   a la muy tenue luz de los cocuyos, mientras la sangre corre por mis venas al sentir la dulzura de los tuyos.

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“Como Romeo y Julieta” por Sara Rámirez Sánchez

Las grandes historias no surgen de la nada, no surgen de un “hola” y un “adiós” no surgen de un “quizás” o un “tal vez” no surgen de un “nunca” o un “para siempre”.   Las grandes historias nacen de las caídas, de los engaños, mentiras y dudas; aquéllas que, pasando años luz, siguen marcando aquéllas que grabadas quedaran en tu corazón.   Pueden pasar segundos, horas, días, meses o años, que en ti inmersas están como espina en tu alma como huella en tu corazón, imborrable grabación, porque el sufrimiento se paga y del error se aprende.   Podemos caernos, levantarnos y volver a caer. Podemos reír, llorar, gritar, enfadarnos, chillar; pero nunca dudar y jamás dejarnos ganar; porque del recuerdo no se vive, pero si del ahora.   El recuerdo, recuerdo es y en cenizas queda. Vivir el presente, el ahora; luchar por el hoy y el mañana, porque las historias verdaderas son aquéllas que marcan, que nos hacen luchar para seguir, que nunca fáciles serán.   Risas y lágrimas costarán, sacrificios y falsas promesas, pero te harán seguir a pie del cañón como fiel soldado que lucha en su escuadrón porque no importa el esfuerzo si mejor […]

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Con los cinco sentidos por Maria H.L.

Con los cinco sentidos Nado en la sombría luz de esta ferviente pasión, velada de chispeante vivacidad. Inhalo confundida con el caos de nuestros sollozos, la esencia a almizcle de tu cálido pergamino. ¡Compleja y perturbadora obsesión se adueña de mi oráculo..! Mi aliento delira al soñar con la fragancia de tu exuberante bálsamo. Tras su reencarnación, me obsequia con una suerte de esencias que cuido de enfrascar en la golosa gema de mis dedos. El iris de mis sentidos se deslumbra con la primavera de tu erotismo. El colorido de su vigor linda con un devaneo, engendrado por la enajenación de la deleitosa ventura. Al tañer tu piel se derraman en los brotes de mis capullos toda naturaleza de imaginarios sabores. Los alhelíes de mi ribera se regocijan con la vecindad de su vera y se enternecen con los agasajos, que tu ángel le ofrenda. El susurro del eco de tu luciferina música se infiltra en mi juicio, en mi sentir, en mi dalia, en la esencia de mi fragancia… Ceremoniosa sinfonía que consagra su estrofa en esta velada de lecturas salpicadas de lamentos.. Mis labios ansían gozar tu sustancia de sauce obnubilado y se embelesan con la degustación […]

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