Tu eterno recordar por Maria H.L.

Tu eterno recordar Asfalto, miles de veces rodado, en cientos de ocasiones extraordinarias de la vida. Su ruta ascendente te conduce a insospechados parajes, desconocidos por aquellos que no fueron elegidos para sentir su esplendor. Rincones que te proporcionan emociones inefables que se desprenden de las raíces de la tierra, de sus entrañas con las que te hermanas. Tanto fulgor cala en mi ser y ahí se instala hasta su deportación a mundos más monótonos .Mi vergel resplandece en el día y en la noche .Mi mirada, mi piel y respiración se confunden con él, cuando nos encontramos en un eufórico y emocionante baño de aromas y colores. La luna que platea en sus noches de plenitud todo cuanto alcanza a la vista y Venus creando en el firmamento un halo de ilusión en los corazones que lo contemplan. Trotando con pasos lentos y placenteros te dejas rociar por toda la magia y la calma que la burbuja milagrosa te invita a sentir. Todo a tu alrededor se torna excitante por algo en el ambiente que decrece la acepción del vocablo belleza … Mientras te sumerges en el aroma de este nirvana, sueñas despierto y no quieres cerrar los párpados […]

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El último acto por Ana Centellas

EL ÚLTIMO ACTO Todo el mundo empezó a aplaudir en cuanto terminó la función. Había sido todo un éxito y el teatro al completo estallaba en aplausos. Se llegaron a escuchar incluso silbidos y vítores, algo que no solía ocurrir entre el público tan formal y educado que acudía a aquel tipo de funciones. La compañía de ballet había ejecutado una actuación soberbia. Pero, sobre todo, fue el último acto el que había causado semejante sensación en el público. Álex y Natasha, los bailarines principales, habían danzado de manera magistral en solitario sobre el gran escenario, con una compenetración y una agilidad extraordinarias. Natasha parecía volar con la ligereza de una pluma para ir a caer con sutileza en las fuertes manos de Álex, que la sostenían como si realmente el peso de aquella fuera mínimo. La ejecución había sido tan buena, tan sincronizada, tan bella, que había mantenido al público cautivado durante los casi quince minutos que había durado aquel último acto, en los que no se había escuchado ni siquiera el sonido de las respiraciones, que parecían suspendidas, como si de una gran apnea colectiva se tratara. La música y el movimiento de los bailarines eran lo único […]

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Había soñado por Fran Rubio

Y era ese aire, que creaba magia. Hubiera podido sentirse hada, diferente a nada de este mundo. Hubiera podido elegir cualquier nube, en cualquier cielo, cualquier arcoiris naciente entre la lluvia. Aquél aire todo lo permitía, era magia pura para respirar… Era alma de sol y canción de luna. Era camino de estrellas y caricias de gigantes. Pero ella quiso ser lo que siempre había soñado. Ella solo ansiaba ser mariposa entre las flores…

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“Familia” por María del Rocío

Familia, raíz de tierra firme nutrida en corrientes subterráneas, en aguas diáfana y claras y de luz solar. Familia, árbol de corteza cebil, sólido tronco, cause de ramas hermanas tan a dispar, tan afín. Familia, leche materna, entrañas hermanas, sangre de mi sangre, fusionado por el verbo amor. Familia, médula sublime senos de miel, útero bendito escencia de quién soy…

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Perdidos en una isla por Maria H.L.

Perdidos en una isla Somos dos yermos islotes donde habita la desolación, a merced del viento y la corriente, extraviados en alta mar. A bordo de nuestra canoa, huimos a la caza de nuestro edén. Sobrevuelan los esquivos alcatraces nuestro oculto y eclipsado celeste. ¡Divisamos tierra! Nos lanzamos desde la piragua a las turquesas aguas del coralino arrecife. Los pececillos rojos, dorados y de áureo oro, nos orlan fulgurantes y una tortuga marina se amedrenta con nuestro alegre alborozo. Un cachalote nos escolta en esta aventura revestida de un vidrioso azul. Enmarañados en un frenesí de braceo, zambullidas y brioso forcejeo con orfeón, arribamos a la orilla, engalanada de blancas arenas, sumergidas en su virginal calma, alejadas en su apartamiento de las míticas epopeyas de allende los mares. Embelesados de embriagante delirio, presos de un arrebolado encantamiento, causado por la exuberante vegetación y las verdes colinas de la mítica isla. En sus entrañas late el espíritu del anciano conocedor de la historia de las ruinas que albergan en su corazón, de sus mitos y leyendas. Nuestras hadas se hayan de solemne festejo, por formar parte de esta mítica novela y de su memoria, forjada de aventuras de piratas seductores e […]

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Escucha por Ana Centellas

En el dormitorio de María las sábanas están revueltas. Una suave luz encendida en una mesita que alumbra desde un rincón es la única fuente de iluminación. Colores tenues se filtran por la persiana entreabierta, luces doradas de sol que se cuelan juguetonas a través de las cortinas rosadas, anuncian que ya es de día. Sobre la cama desecha, dos cuerpos desnudos descansan, enredados, descuidados. Cubriendo el torso de ella, el fuerte brazo de él. Sobre las piernas del hombre, las delicadas piernas de la mujer. El descanso de dos amantes ajenos a todo cuanto acontece a su alrededor, dormidos, soñando, muy probablemente, el uno con el otro. El cuerpo de dos amantes con edad sin precisar. María se despereza. Uno de los rayos de sol, con ganas de jugar en la mañana de sábado, atraviesa las cortinas, iluminando su dormitorio con una luz casi mágica. Los tonos dorados del sol se funden con el rosado de las cortinas que, sumado a la tenue luz que proviene del rincón, envuelven la habitación de una sensual calidez. Una sonrisa se dibuja en su rostro cuando ve a su compañero a su lado, como cada día. Más que a su lado, formando […]

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“Vos” por María del Rocío y Pablo Carvajal

Vos, que te habías hecho un horizonte. Un horizonte, sin camino, sin ruta, sin paso que hiciera en ti una hondura, un tajo, un abismo. Vos que de tan lejana eras pasado o serás mañana. Vos, que te haces del viento llegando al todo, a la nada, qué invisibles fronteras traspasas. Vos qué tomas, vos qué largas. Vos, ni alma ni cuerpo, ni de aquí, ni de allá pero siempre dentro. Anidando mi abismo, despuntando mi cumbre. Vos, que eres todo: Agua, fuego, tierra, luz, sueño, añoranza. Vos qué de ser tanto, eres mi nada. Vos, agonía y paraíso. Fuente, Averno, sombra que ampara, astro qué luce, quema y mata. Vos. Vos, que eres nada eres mi todo!

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La sombra de su velo… por Fran Rubio

Para él era bonita … hermosa como un amanecer que lo encendía de vida, había aprendido a beber de su mirada, a existir en su sonrisa a pelear con su aliento a reír con su sonrisa. A cada día más la había amado cada noche más la había soñado a cada año más la había aprendido con cada arruga mas la había abrazado. Para él era bonita incluso en ese momento, allí tumbada, enmarcada en el noble cedro dispuesta para su viaje solitario, a la sombra de su velo blanco. Y él la aprendería de nuevo,sabiendola, en cada nube en el cielo en cada destello de sol, a cada minuto de su mente lúcida. Su oscuridad la vestiria con toda una vida de amor hasta su reencuentro pactado.

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