¿Los Amigos Cambian? por Slendy

  Cuando llamas a una persona “Amigo” es porque te cae bien y pasas buenos ratos con el o ella. Se sienten comodos al hablar de cualquier tema y a veces comparten las mismas ideas, y es ahi donde puede comenzar una gran amistad. No es nada malo socializar y conocer nuevas personas, pero cometemos el error de llamar “Amigo” o “Amiga” a esa persona que solo conociste en un determinado tiempo y luego no vuelven a tener contacto por dias, meses y hasta años, tanto tiempo de que cuando te lo vuelves a encontrar ya no es la misma persona de antes. Es lo que causa el distanciamiento y la lejania de tus amigos, pero ademas de eso, hay otros casos mas extremos en donde tienes una gran amistad de años con tu “mejor amig@” que estan en tu mismo colegio y en tu mismo salon, pero por causas imprevistas te separan de el o ella al llegar a la secundaria. Y te quedas separado por una pared o un piso de esa persona. Al principio no hay ningun cambio en la conducta de las 2 personas, pero al pasar los dias y meses te das cuenta que ya […]

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Maldición por J. D. Arias

Devora Williams estaba sentada en el centro de la habitación, le temblaban las manos sobre su caminador al frente de ella, la vejez la había arrasado, el alzhéimer la estaba borrando de a poco, sin embargo, por sobre los recuerdos que hacían dejado su memoria, aun permanecía uno, tétrico y escabroso, el recuerdo del suceso que la confinó a ese lugar, luego de que se salvara por poco de la cárcel, aunque ella no sabía qué hubiera sido peor. Pocos conocían la historia de esa anciana calva, los rumores decían que a sus treinta años la esquizofrenia la descontroló y terminó por quitarse todo su pelo, pero no era más que un rumor, la realidad fue mucho más adversa. Fui el único que pudo sacarle el recuerdo por completo, sin dejar detalles que volvieran la historia en no más que un rumor. Hace un año me propuse recolectar las historias de los recluidos en el psiquiátrico Ashford como una forma de inspiración para sacarme del bloqueo de escritor en el que caí hace dos años. Descubrí que Devora no era mala persona, que solo había terminado haciendo cosas horrendas por fuerzas mayores a ella, por cosas que aún no logramos […]

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Escucha por Ana Centellas

En el dormitorio de María las sábanas están revueltas. Una suave luz encendida en una mesita que alumbra desde un rincón es la única fuente de iluminación. Colores tenues se filtran por la persiana entreabierta, luces doradas de sol que se cuelan juguetonas a través de las cortinas rosadas, anuncian que ya es de día. Sobre la cama desecha, dos cuerpos desnudos descansan, enredados, descuidados. Cubriendo el torso de ella, el fuerte brazo de él. Sobre las piernas del hombre, las delicadas piernas de la mujer. El descanso de dos amantes ajenos a todo cuanto acontece a su alrededor, dormidos, soñando, muy probablemente, el uno con el otro. El cuerpo de dos amantes con edad sin precisar. María se despereza. Uno de los rayos de sol, con ganas de jugar en la mañana de sábado, atraviesa las cortinas, iluminando su dormitorio con una luz casi mágica. Los tonos dorados del sol se funden con el rosado de las cortinas que, sumado a la tenue luz que proviene del rincón, envuelven la habitación de una sensual calidez. Una sonrisa se dibuja en su rostro cuando ve a su compañero a su lado, como cada día. Más que a su lado, formando […]

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El Olimpo de los Dioses por Maria H.L.

El Olimpo de los Dioses Felicidad cegante a los sentidos envuelve mi mundo hasta donde se pierde mi conciencia, los poros de mi piel, el aire está impregnado de ella. Despierto de este sueño y me regocijo con todos los meteoros que sobrevuelan mi universo. Fascinante realidad de ternura e inocencia, sacudiéndote el yugo que puedes imaginar que es la vida. Están ahí, es fascinante, llenan de color todo lo que sus presencias acompañan. Milagros vivientes que nos sacan del sinsentido de la vida, risas ingenuas, confidencias revestidas de cariño y miradas acariciadoras, abrazos sin fin, milagro sublime, salpicado de magia. La felicidad de los dioses nos rodea y posee. Mi sueño es melancólico porque el onirismo de su fantasía no tiene la intensidad de brillos y colores de la aldea que se encuentra tras su despertar, despertar que es recibido por el arrebatador fuego del horizonte. Las miradas auténticas, las réplicas cotidianas, adornadas del abanico de las azules sonrisas, alejadas de la nada de los seres sin ánima…..Levitar en su medio es una verdad. En sus límites me siento a salvo del frío, del hielo, de la lluvia violenta. Sus llamas procuro que no se apaguen porque son el […]

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El genio dormido, por Alma Escritora

“La escritura es un acto de autohipnósis.” Por esa razón, tras meses de frustrados intentos de componer una novela, Roger decidió hipnotizarse a sí mismo. Probó a hacerlo durante una hora, y el experimento tuvo tanto éxito que a esta le siguieron muchas más, hasta que la autohipnósis terminó por convertirse en un acto inevitable. Pasaron los meses y las palabras continuaban fluyendo de él como un torrente imparable. Roger apenas comía ni dormía, ya solo vivía para escribir. Con el paso del tiempo aquel ritmo de vida comenzó a hacer mella en su salud, y llegó el fatídico día en que su médico le dijo que debía parar o le costaría la vida. Para entonces, Roger ya había publicado tres novelas que le habían otorgado renombrada fama. Tras mucho cavilar llegó a la conclusión de que con lo que ya tenía se daba por satisfecho, amén de que renunciar a la autohipnósis no significaba renunciar a escribir por completo. De manera que aquel día se fue a dormir sin poner en marcha su acostumbrado ritual. Sin embargo, cuando despertó sintiéndose terriblemente cansado y descubrió un taco de folios manuscritos sobre su escritorio comprendió que el genio que había creado […]

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“SONREÍR ES LUCHAR” por Sara Ramírez Sánchez.

“SONREÍR ES LUCHAR” En un poblado de África vivía un niño de ocho años llamado Babú. Pasaba todos los días jugando con sus amigos y con los animales; pero su gran deseo era poder aprender a leer, mas en un poblado como el suyo no había escuelas. Un día, encontró un cuento que habían dejado abandonado los hijos de unos turistas y, desde entonces, soñaba con poder leerlo. Una noche, en uno de sus sueños, vio un duende que le indicaba una cueva donde hallaría un tesoro. Babú se despertó y decidió que a la mañana siguiente emprendería el viaje en busca de su tesoro, en busca de un profesor para él y sus amigos. Al día siguiente, sin decir nada a sus padres, preparó su mochila y salió de su casita; “nada me detendrá”, pensó mientras salía a escondillas, “encontraré mi tesoro”. Estuvo caminando durante todo el día y no encontró a nadie. Al atardecer, pensó en volver a casa, pero en ese instante vislumbró la figura de un lindo conejito. Se quedó sorprendido por la belleza de aquel conejo y empezó a correr tras él, pero su asombro aumentó cuando aquel conejito se dirigió hacia él y le […]

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“CULPABLE” por Sara Ramírez Sánchez.

ELBAPLUC     Viernes por la mañana, al igual que todos los días, Jack se levantó, desayunó y se marchó a su trabajo; era vendedor de coches. Mientras paseaba tranquilamente, miró su reloj y se dio cuenta de que llegaba tarde, por lo que decidió coger el autobús para llegar a tiempo. Cuando estaba sentado, miró al exterior para contemplar el paisaje. Al instante, aparecieron unas manchas rojas reflejadas en el cristal, que se podían traducir como “EMADÚYA”; y… como si de un espíritu se tratase, la pálida y blanquecina imagen de una atractiva joven deteriorada y magullada. Jack, sin mostrar la menor preocupación e ignorando aquella extraña aparición, desvió su mirada al periódico que sostenía y se puso a leer. En su rápida lectura, pudo ver claramente unas palabras que lo aterrorizaron y agudizaron sus sentidos. Algunas eran “víctima”, “atropello”… De pronto, el autobús quedó sumergido en una profunda oscuridad y… al momento… ¡aahh!, ¡mirad!, ¡aahh!, ¡socorro!… Jack, temblando, se acercó hacia la mujer tendida en el suelo, le tomó el pulso y dijo –“está muerta”-. Éste observó que tenía marcas de neumáticos a lo largo del cuerpo, y que en su abdomen había unas letras rojas que decían “SODACEP […]

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El Sastre por Elena Saavedra

— Tal vez debería de despertar ya a mi próxima víctima. De pronto sentí cómo me daban una bofetada. Yo abrí los ojos inmediatamente. El miedo me recorría todo el cuerpo, estaba aún más desorientado que antes. — Buenas tardes bella durmiente. Espero que hayas dormido bien. Por si no lo habías notado yo soy tu secuestrador. Me puedes llamar Taylor Butcher. “No se ha comido mucho la cabeza con el nombre Sastre Carnicero, en inglés suena mejor al menos tiene sentido artístico” pensé sarcásticamente — Perdona, había olvidado que tienes la cinta — Taylor me quitó la cinta de un tirón y yo solté un quejido — No te quejes, no ha sido para tanto. — Menos mal que me afeité el viernes pasado Taylor no pudo evitar reírse — ¿Eres cómico o algo así? — ¿No se supone que deberías saberlo? ¿No sabes nada de tu víctima? Qué bonito. Taylor me lanzó una mirada agresiva — Claro que sé quién eres. Eres ese periodista de la televisión — ¿No vas a matarme? — ¿Tienes prisa o qué? No es nada personal. Me he vuelto adicto a algo que sé que no podría tomar en la cárcel — ¿Marihuana? […]

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La pesadilla por Mar Ball

No puedo dormir. Lo intento pero no puedo. Odio ese momento, el momento del descanso lo llaman y yo no puedo dormir. La noche se vuelve eterna, inacabable, insoportable. Los minutos se quedan colgados en el reloj, y por más que lo miro sus agujas no se inmutan, entonces voy a todas las habitaciones de la casa donde hay uno, pero el tiempo se ha parado, zarandeo el reloj, pego la oreja en él para ver si funciona, tic-tac, tic-tac. No es el tiempo lo que se ha parado. El cansancio, a veces, creo que es mi aliado y cierro los ojos por puro agotamiento y entonces es peor. La pesadilla se repite una y otra vez, y me despierto sudando y temblando, intento buscar algo que me haga saber que estoy en casa, en mi casa, pero los nervios me traicionan durante unos minutos hasta que consigo calmar mi respiración y mi entorno se vuelve amable. No quiero dormir. Me da miedo sentirme atrapada en un sueño que me destruye, que me hace sentir tan pequeña, tan débil y no tengo fuerzas para luchar, me quedo paralizada como si mi cuerpo fuera de plomo, como si toda la culpa […]

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Querida Ana por Adelina G.N

Ana no quería alardear en aquella ocasión de la vida pudiente que llevaba con su recién estrenado marido… Víctor descansaba en aquel ataúd que la compañía funeraria le había adjudicado, un simple féretro sin ninguna señal de poderío del cual podía presumir cuando lamentablemente le llegó su final. Era penoso ver a la viuda llorar desconsolada mientras los familiares acudían a darle el último adiós al difunto. Frotándose las manos y no por el frío, lamentablemente. Ana sabía que el hambre de dinero era lo único que les acercaba al bueno de Víctor, que siempre había sido muy bondadoso con los más necesitados, pero desde que decidieron vivir juntos las cosas habían cambiado. Aquello era lo que mis primos me contaron cuando sus quejas por Ana me llegaban con aquellas llamadas telefónicas que no tenían fin. Bueno me presentaré, soy Eric el hermano del fallecido, digamos el apestado, la oveja negra de la familia, pero que gracias a la herencia de nuestros padres, no me había hecho falta reunirme con él asiduamente. Yo vivía mi vida y Víctor hacía de igual modo con la suya. Aunque nos llevábamos bien, él por su parte y yo por la mía. En esta […]

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