Dios de mi idolatría por Maria H.L.

Dios de mi idolatría En la oscuridad acariciadora de mi cuarto, siento como te acercas con suaves pasos y ya cerca de mí percibo junto al mío tu rostro. Acerco, temblando de amor, mis labios, la punta de mi nariz al lóbulo de tu oído y tímidamente mi pasión poseída por tu sabor a sueño etéreo, trata con la complicidad de los mordisquitos de mis perlas marinas, a tus rincones secretos, convertir en manjar suculento y especiado cada resquicio de tu piel hecha de sueños, de historias inenarrables por lo desbordante de tu sensualidad y que yo aderezo con el intenso erotismo de mi piel, fuente de fluidos y respiraciones agónicas, vecinas de la misma muerte. Mis cabellos jugando y enredándose con los tuyos. Acercas temblorosas las yemas de tus dedos a mis sombríos aullidos, su eco busca travieso esconderse en tus labios. Me abrasa el calor de la savia de tus pupilas, mi sacro e incitante santuario en llamas. Te siento… sientes que a ti te posee este tormento vestido de lascivia dulce y salada, el ardor y lo aterciopelado de tu envolvente mirada , acariciadora del nacimiento de mis glúteos y de sus extensiones en llamas incendiarias. Muero […]

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“Legado” por Fran Rubio Varela

Su corazón se escogía al mirarlo, viéndolo consumirse así tan despacito. Siempre trataba de regalarle una sonrisa cuando él lo miraba, pero sabía ciertamente que la tristeza en sus ojos no podía ocultarla. Y él lo sabía también. Por eso el le devolvía otra mirada de infinita ternura, la que habitaba en su cuerpo menudo, en el universo de su interior. Abrazandola la consolaba como siempre, siendo su fuerza y le deslizaba uno de aquellos poemas suyos sobre sus oidos que tanta suave paz la aportaba, y seguidamente le seguía diciendo; – ¿Recuerdas Cariño? , recuerdas cuando aquella tarde en la playa te cante?… pues sigues siendo mi canción y siempre lo serás y no importa donde esté yo, no hay estrella lo suficiente alejada a la que no llegue nuestra canción, tu sólo taraerala y yo te escucharé.- Entonces unas lágrimas rebeldes se hacían prisionera la una de la otra empapando sus juntas mejillas. Aquella maldita enfermedad quería llevárselo y a que engañarse, lo estaba consiguiendo, a pesar de que él se había aferrado con uñas y dientes a esa vida que se le recurría. Y ella lo había acompañado en cada sesión de radio y quimio , en […]

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Tu eterno recordar por Maria H.L.

Tu eterno recordar Asfalto, miles de veces rodado, en cientos de ocasiones extraordinarias de la vida. Su ruta ascendente te conduce a insospechados parajes, desconocidos por aquellos que no fueron elegidos para sentir su esplendor. Rincones que te proporcionan emociones inefables que se desprenden de las raíces de la tierra, de sus entrañas con las que te hermanas. Tanto fulgor cala en mi ser y ahí se instala hasta su deportación a mundos más monótonos .Mi vergel resplandece en el día y en la noche .Mi mirada, mi piel y respiración se confunden con él, cuando nos encontramos en un eufórico y emocionante baño de aromas y colores. La luna que platea en sus noches de plenitud todo cuanto alcanza a la vista y Venus creando en el firmamento un halo de ilusión en los corazones que lo contemplan. Trotando con pasos lentos y placenteros te dejas rociar por toda la magia y la calma que la burbuja milagrosa te invita a sentir. Todo a tu alrededor se torna excitante por algo en el ambiente que decrece la acepción del vocablo belleza … Mientras te sumerges en el aroma de este nirvana, sueñas despierto y no quieres cerrar los párpados […]

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Turno de guardia por J. D. Arias

El estridente ruido lo despertó, no sabía en qué momento se había dormido y esperaba que nadie se hubiera dado cuenta, ya le habían hecho dos anuncios y si completaba otro, le despedirían. El chico se acomodó en la silla, le dolía la nuca como un demonio, movió la cabeza hacia un lado y el cuello le traqueó, se acomodó la gorra, se estregó los ojos con el fin de despertarse, buscó a tientas sus gafas que terminaron en el suelo. Se levantó de la silla y cogió el manojo de llaves, salió de la cabina con el fin de saber porque el perro chillaba como loco, se retorcía para huir de su cadena y solo entonces correr lo más lejos que pudiera. ¿Qué te pasa muchacho? –le preguntó al perro que dejó de ladrar para comenzar a llorar. El perro se resguardó al lado de un muro y continuó llorando mientras veía atentamente la entrada a la construcción. Volvió a la cabina por la lámpara y vio el despertador que estaba sobre el escritorio, estaba completamente oscuro, luego comenzó a parpadear en ceros, ahora no sabía qué hora era. El tiempo había empeorado y comenzó a llover, las gotas […]

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La memoria caprichosa por Julio Alejandro

La memoria utiliza extraños criterios para seleccionar los recuerdos, pensaba Teresa, y no dejaba de sorprenderle que la fuerza e insistencia con que recordara a alguien fallecido, no siempre tuviera relación con el vínculo que los hubiese unido en vida. Así, uno de los muertos que se conservaban más activos en su conciencia era un hombre anónimo de sus tiempos de universitaria cuyo cadáver sangrante pudo ver a muy corta distancia. Teresa regresaba de la facultad dando un paseo, como hacía siempre, hasta la plaza de Moncloa, para abordar allí el metro. Pero aquella tarde le dio por subirse a un autobús de la línea dieciséis, que estaba aparcado en la parada terminal con las puertas abiertas y muchos asientos vacíos. Ella se acomodó al lado de la ventanilla, cerca del conductor, y sacó un libro para entretenerse durante el largo trayecto. En la calle Martínez Campos, a la altura de Fortuni, el autobús frenó tan bruscamente que casi todo el pasaje acabó por el suelo. Se levantó un revuelo de gritos y voces airadas que se calmó al momento con la noticia de que había un atropellado. Todos se precipitaron a las ventanillas y Teresa colocó el marcapáginas e […]

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Cuando ya a nadie le sirves por Versos Alejandría

En el momento en que una persona cumple una determinada edad deja de serle útil a los de su alrededor. Hasta que llega el día en que deciden que ya no es necesario aguantarle por más tiempo, ya que según su criterio solamente es una carga o una molestia como se le prefiera llamar, para ellos. Ya no sé cuánto tiempo llevo aquí, en este lugar al que muchos ya se refieren como “hogar”. Lo que sí sé a ciencia cierta es que este geriátrico hace las veces de punto de encuentro entre amigos, viejos conocidos y familiares; y otras tantas como la casa de quien en la suya propia está falto de cariño o ya no puede valerse por sí mismo. Para la desgracia de mis compañeros de fatiga y para la mía propia, la gran mayoría, por fortuna, no tiene problemas de salud. Pero nos rodean otro tipo de dilemas: los de carácter afectivo. En mi caso ya no acierto a recordar cuantos días, meses o años llevo aquí. Mis dos hijos David y Silvia un buen día decidieron que su padre ya no podía vivir solo y claro está, ellos dos tampoco se podían hacer cargo de […]

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En el acantilado por J. D. Arias

El sol ya se había perdido en la inmensidad del horizonte, había pasado como siempre y ella miraba aquel precioso naranja que se torna en violeta y termina en la inmensa oscuridad. A lo lejos, en las laderas de las montañas las casas comenzaban a encender sus luces al igual que los edificios de la patética ciudad, le daba gracia que las cosas siguieron su curso en un ambiente que se ve hermoso pero que por dentro te da miedo cada esquina. Miró hacia abajo, donde la vegetación ocultaba la horrible caída hacia la nada y ella estaba parada justo al borde, viendo el cielo y esperando a ver las pocas estrellas que un cielo ciudadano puede otorgar. Deja de decir estupideces. Esta es mi historia y este es mi punto de cambio, no permito que un extraño la cuente. Si quieres saber por qué estoy aquí, debes escuchar mi parte. Se sentó al borde del acantilado mientras las primeras gotas de lluvia comenzaron a mojarle el cabello. Todo esto es estúpido, creamos casas y pensamos que estamos seguros. Oh, ¿estás perdido? Tranquilo, ahora yo soy la que controla este mundo que estás leyendo, no un estúpido creador que prefiere […]

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“Dolor y vida” por Fran Rubio

Ella amaba la vida. El dolor la habia enseñado a hacerlo, las heridas del corazon por las que había suspirado, el dolor de las emociones y todas las lágrimas derramadas. Sin dolor no se estaba viva. Cada instante deseado había sido acompañado de un tipo de dolor distinto. El nacer sus hijos, la partida de los seres que junto a ella habían caminado, el arduo trabajo y todos los tropiezos, hasta sonreír había sido doloroso en demasiadas ocasiones . Respirar y respirar profundo, y sentirse viva acompañada de todo ese dolor, que tanto la habia enseñado en su camino. No había sido facil de comprender, tantas cuestiones hirviendo en su cabeza, tantos ciegos motivos y tanto dolor en todos ellos. El cuerpo sólo había sido su instrumento, un regalo sin duda para poder aprender y ahora, ahora comenzaba a aprender lo que era el espíritu de vivir. Era nacer cada día a pesar de cualquier dolor, era respirar dentro de cualquier dificultad y querer…querer sin límites. El dolor le había enseñado a ser humilde y a crecer dentro de las alegrías, despertar un alma que bostezaba y cantar de su mano una canción a la vida. Si, ella amaba a […]

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¿Los Amigos Cambian? por Slendy

  Cuando llamas a una persona “Amigo” es porque te cae bien y pasas buenos ratos con el o ella. Se sienten comodos al hablar de cualquier tema y a veces comparten las mismas ideas, y es ahi donde puede comenzar una gran amistad. No es nada malo socializar y conocer nuevas personas, pero cometemos el error de llamar “Amigo” o “Amiga” a esa persona que solo conociste en un determinado tiempo y luego no vuelven a tener contacto por dias, meses y hasta años, tanto tiempo de que cuando te lo vuelves a encontrar ya no es la misma persona de antes. Es lo que causa el distanciamiento y la lejania de tus amigos, pero ademas de eso, hay otros casos mas extremos en donde tienes una gran amistad de años con tu “mejor amig@” que estan en tu mismo colegio y en tu mismo salon, pero por causas imprevistas te separan de el o ella al llegar a la secundaria. Y te quedas separado por una pared o un piso de esa persona. Al principio no hay ningun cambio en la conducta de las 2 personas, pero al pasar los dias y meses te das cuenta que ya […]

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