Una noche en la ópera por MaruBV, Informático Farero, Nefalibata, Puri VR, JJ Kastle, Daniel Collazos, Ana Centellas , Eidsei, M. Floser, Olga LaFuente, Asilo Oscuro, Elena Siles, Dagmar Sola, Inkomar y Laia Pavila

@MaruBV13 Era su noche y no había un solo lugar vacío en el teatro. La Diva caminaba por el escenario disfrutando su momento. En el foso, los músicos afinaban sus instrumentos y ella se preparaba para la interpretación de su vida. Sonrió y entonces escuchó un grito…   @informatifarero …tras ella. El público comenzaba a levantarse. Murmullos, y algún ocasional grito, comenzaba a elevarse desde el patio de butacas. Se giró despacio la diva. El tenor, con el rostro manchado de sangre avanzaba despacio hacía ella. El mango de un puñal asomaba de su engangrenado pecho. Ella se hizo a un lado, horrorizada. Y el horror dio paso a la indignación. No avanzaba hacia ella, sino al centro del escenario. “Vaya una forma más rastrera de robarme el protagonismo”, pensó. “Hoy era mi gran día”…   @jardindebonsais (Nefalibata) «Podría haber sido peor…», piensa mientras se acerca al cuerpo recién desplomado. «Después de todo, quien haya reemplazado el retráctil puñal de atrezo del tercer acto por uno auténtico, llevaba la intención de matarme a mí. Debo averiguar quién ha dado el cambiazo y qué serie de casualidades lo han llevado hasta el pecho de este estúpido. Míralo, ahí tirado… ¡Hasta muerto […]

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Sin glorias por Ana Centellas

SIN GLORIAS Conocía la pista de atletismo como si de la palma de su propia mano se tratase. Eran años ya los que había empleado en los duros entrenos en ella. Tal era el conocimiento que había desarrollado del lugar, que era capaz de identificar en cada curva la zona exacta en la que la pisada era más firme, en qué lugares había más posibilidades de resbalar e incluso el emplazamiento exacto de aquellos pequeños baches que se habían ido modelando mes tras mes de un inagotable trotar sobre la pista. Aquella mañana el día lucía resplandeciente. Parecía querer mostrar el mejor de los presagios para aquella especie de bautismo que se iba a celebrar. No había nube alguna que cubriese el cielo, como si todas se hubiesen batido en retirada para permitir festejar aquel día a aquellos que ya habían partido más allá de su altura. Gustavo miró hacia arriba, mientras cubría con una mano sus ojos desprotegidos del brillante sol de principios de primavera, e imaginó el rostro de su padre observándole con orgullo. Si por alguien estaba allí aquel día era por él. Él fue el que le hizo amar aquel deporte, el que le había llevado […]

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“Doce descendientes para conquistar el mundo” por Olga La Fuente, Dagmar Sola, Asilo Oscuro, Ikormar, Nefelibata, Informatico Farero, Manel_SaO, William Rilley, JJ Kastle, Alicia Brunskill, MoraMoriles2, Ana Centellas, Puri RV, Eidsei y InannaStM

“Doce descendientes para conquistar el mundo” @Olga_Lafuente El frío invadió la estancia principal de una humilde casa de la Meseta Ibérica cuando la puerta se abrió de una patada. Tres soldados armados entraron en la sala donde un matrimonio y su hijo pequeño celebraban la Nochebuena. Agarraron a la madre y se la llevaron en volandas … hasta una camioneta que se perdió en la oscuridad Mientras, en el Ministerio de Guerra de Berlín recibieron una conferencia de Madrid —La última de las descendientes ha sido hallada, mañana partirá en tren dirección Francia —Perfecto –contestó el oficial alemán —¿Quieren al niño? —No, no sirve, está mezclado. Y colgó. Un capitán de las SS entregó una nota al suboficial, su destinatario era Josef Menguele —Es la última de las descendientes –dijo el capitán—, en un par de generaciones, tendremos un ejército de vikingos arios que conquistará el mundo   @DagmarSola Años atrás, cuando el primero de los llamados descendientes alcanzó la edad adulta, fue cuando todo comenzó a ponerse en marcha. Se había resistido a hacerles caso y tuvieron que inculcarle su deber. Al final, fue él mismo quien programó a los siguientes.   @AsiloOscuro No había sido una tarea sencilla. […]

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Carta a mi amor del colectivo por Joaquin A. Stringa

Estimado amor imposible: Tal vez la sorprenda esta misiva pero hay un sentimiento dentro mío que ya no quiero aguantar. Quiero que sepa que para mi usted es, y será, mi amor imposible. Seguro estará asombrada tras la lectura de este primer párrafo pero quiero decirle que busco lo contrario de lo que imagina. Con esta carta no pretendo noviazgos, ni casamientos, ni relación alguna. Lo único que deseo es que usted continúe siendo mi amor imposible. Procuro con esta misiva que todo siga como hasta ahora. Quiero que nos crucemos en la parada del colectivo sólo por azar. No me interesa acordar ningún día ni horario para compartir el viaje. Cuando no la veo por unos días disfruto mucho más cuando, de casualidad, la encuentro. Y por el contrario, si usted y yo dejáramos de cruzarnos, seguramente, ya no me interesaría tanto volver a verla. Tampoco pretendo conocer de usted más datos de los que saltan a la vista. Sé que viene de algún lado (no me interesa saber cual) vestida de jogging, noto que siempre que sube al colectivo manda un mensaje de texto, y la despido en silencio al bajarse en la segunda parada después de doblar […]

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La noche roja de la casa Allende por Asilo Oscuro

Isabel Allende nunca conoció la verdad sobre la casa de los espíritus realmente. Ni sus cuatro generaciones con sus muertos, ni los partidos políticos, ni los sentimientos agónicos que se describen de las violaciones, alcanzan a mostrar la realidad de ese hogar de seres sin cuerpos. Para ella, contar la historia fue parte del negocio, no para atacar a la aristocracia a la que ella pertenecía, no para mostrar al mundo este lugar. Tal vez por eso, Jean de Satigny estaba tan molesto. Él sabía que la aristocracia era un mundo vacío, de espíritus malignos, que muestra lo banal, las apariencias de las que depende la gente, esa belleza acartonada de siluetas hechas y cerebros huecos. Irónicamente, siempre quiso pertenecer a ella, sin importar que lo vieran como un cazafortuna. Pero esa no era su preocupación, de hecho nunca se lo causó. Lo que no le permitía dormir era esa presencia maligna que lo atormentaba cada noche, que se metía en sus pesadillas para sonreírle, que lo convertía en un recuerdo vago en la memoria de las personas que habían leído el libro.   La casa tenía ese aire macabro que solo se puede describir cuando el frío se mete […]

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Zona de confort por Ana Centellas

ZONA DE CONFORT «No quiero ir al trabajo». Esa era la frase que Susana repetía cada mañana, todas, sin excepción. Álvaro le daba un abrazo con las pocas fuerzas que le proporcionaba un descanso de menos de cinco horas. «Tranquila, cariño», le repetía cada día. Susana había sido una joven inquieta, con grandes sueños. Soñaba con hacer grandes cosas, con cambiar el mundo, con ser alguien en la vida, como si no fuera ya suficiente con ser ella misma. Un brillante expediente académico a sus espaldas le daba la energía necesaria para elevar a lo más alto sus sueños de grandeza, aquellos que nunca llegaron a concretarse en nada. Cuando conoció a Álvaro, este también tenía enormes sueños por cumplir. Tal para cual, aunaron sus sueños en uno solo, superlativo, sin detenerse a considerar si aquel era o no un imposible. Tanto Susana como Álvaro comenzaron bajando sus expectativas a un nivel que les permitiese comenzar sus vidas, unos inicios humildes podrían ser la base perfecta para un sueño a gran escala como el suyo. Pero pasaron los años y la rutina se apoderó de ellos. Se estancaron en una zona de confort que a ambos parecía adecuada, suficiente para […]

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El Otro por Rain Cross

Tengo frío, mucho frío, pero ya no siento dolor. Me sangran los oídos y noto como los ojos se salen de sus órbitas. Espero a que el párroco saque el cuchillo de mis entrañas, triunfante, pensando que ha vencido al mal. Pero el otro ríe. Le noto retorcerse dentro de mi cuerpo, disfrutando el momento. Escupe a la cara del cura, que se aleja sorprendido, dejando el arma dentro de mí. Pongo las manos en el mango, intentando sacarlo, pero el otro me detiene. «Aún no —susurra en mi cabeza—. No es el momento». Mis piernas caminan hacia el padre Garreth, que mira con horror mi destrozado cuerpo. Mi piel está pálida como la cera y llena de laceraciones que ya ni recuerdo como aparecieron. Mis ojos se han vuelto dos pozos oscuros, llenos de odio por el hombre que tengo ante mí. El hombre de fe se aferra a su crucifijo, pensando y deseando que eso le proteja. No puedo evitar reír, pero mi voz se mezcla con la del otro. También encuentra cómica la escena. —¡Atrás, engendro del infierno! —grita, atemorizado. Ladeo la cabeza, con una sonrisa distorsionada en el rostro. El sabor del oxido invade mi boca […]

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Misterio bajo tierra por Nicolás Oleinizak, JJ Kastle, Nefelibata, Ikormar, Informático farero, Cajón de Relatos, lletrArt, ReeksssBlack, MaruBV13 y EvilOdradek

Nicolás Oleinizak @Leizanico Al cabo de la tercera noche de insomnio bajó al sótano a buscar la fuente de los ruidos. Encontrar un fantasma le hubiera resultado más normal. Sin embargo, no había más que un hueco. Uno apenas más ancho que sus hombros, pero descomunalmente profundo y recientemente cavado. @JJ_Kastle Se aventuró adentro. Lo desconcertante no era encontrar un cadáver a medio camino. Más bien darse cuenta que el rostro del muerto era igual al de ella. ¿Cómo era posible? ¿Tenía una gemela? ¿era un clon? ¿era una pesadilla o el producto de su imaginación? o peor aún ¿se estaba volviendo loca? Ensimismada como estaba en sus pensamientos, no se dio cuenta que el supuesto cadáver abrió lo ojos y la miró fijo. @jardindebonsais Nefelibata Dio un respingo y aferró la pala que vio tirada en el suelo, blandiéndola con gesto amenazador. –Tranquila… –procuró calmarla su doble. –Simplemente estaba agotada de cavar y me había tumbado a descabezar un sueño. No pretendía asustarte. –¡No te acerques o yo sí que te voy a descabezar! –Por favor, deja que me explique. ¿Por dónde empiezo…? Soy intraterrestre. Provengo de la Tierra Hueca. Hemos desarrollado un método para infiltrarnos en vuestro mundo […]

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Campanadas por Fran Rubio Varela

Las campanas sonaban todas, se habían vuelto locas. Sonaban sin razón aparente ante el asombro de la gente , parecían haber sido embrujadas, los campaneros desesperados no sabían como pararlas, ellas teñian los pueblos y sus plazas de su peculiar sonata. Había un pasaje que hablaba de que habrían fanfarrias sonando desde el cielo el día que  avisaran de un gran cambio. Pero en este mundo ya nadie se acordaba de ellas, ni siquiera se sabía ya que era una fanfarria, así que las campanas asumieron tan elevada labor sonando todas al unísono. Pero la gente, ésta gente de ahora ya no se sorprendía ni se maravillaba de nada. Se pusieron como siempre que sucedía algo inusual a buscar la respuesta más lógica o si no la encontraban, a buscar aquella que más se les acomodara para sus intereses … Y mientras las campanas sonaban más fuerte. Las gentes, muchas de ellas empezaron a alejarse de los campanarios y las plazas, en cambio otros optaron por soportar el estruendo del bronce. Aquellos que volvieron al campo empezaron a recordar lo que era una flor, y la dulce sensación del aire  limpio en sus rostros,vieron jilgueros cantar  y se maravillaban ante […]

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La Cinta de Möbius por Inkomar, Nicolás Oleinizak, Nefelibata, Olga LaFuente, Informático Farero, JJ Kastle, EvilOdradek, Ana Centellas, Elena Siles y Asilo Oscuro

@inkomar Y despierto desorientado. Con un sabor metálico en la boca. Todo es oscuridad. Negrura. ¿Dónde estoy? Oigo algo. Son pasos. Juraría que son pasos. Tap. Tap. Tap. No espero. Aquella cadencia rítmica de pasos me hace estremecer. Siento que me ahogo. Una punzada. Una opresión en el pecho. Instantes de angustia. Me duele. Siento temor. Mi parte coherente me pide tranquilidad. Pero no la escucho. Algo ajeno a mí me hace girar en redondo y encararme con más oscuridad. Los pasos ahora es escuchan a mi espalda. Cerca. Cada vez más cerca. Comienzo a correr. Una luz ¿Es una luz lo que veo allí al fondo? No lo sé, pero corro sin pensar. Tap. Tap. Tap Me falta el aire. Me arden los pulmones del esfuerzo. Maldigo mi mala forma física. Encaro un corredor entre muros tapizados de líquenes. Una escalera. Nicolás Oleinizak @Leizanico Subo y de un momento a otro la luz desaparece. Hay otro corredor idéntico al anterior, pero ahora los muros parecen filtrar olor a muerte y podredumbre. Tap, tap, tap. Una voz espantosa me llama. Ya no siento nada más que miedo y angustia. @jardindebonsais (Nefelibata) Al fondo del corredor se vislumbra una puerta entreabierta. […]

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