“Familia” por María del Rocío

Familia, raíz de tierra firme nutrida en corrientes subterráneas, en aguas diáfana y claras y de luz solar. Familia, árbol de corteza cebil, sólido tronco, cause de ramas hermanas tan a dispar, tan afín. Familia, leche materna, entrañas hermanas, sangre de mi sangre, fusionado por el verbo amor. Familia, médula sublime senos de miel, útero bendito escencia de quién soy…

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Duelos por Ana Gutiérrez Expósito

PIEDAD ANTE LA MUERTE Cada tarde, cuando el sol poco a poco se va apagando, hay una sensación de soledad que no deja de rondarme ni un solo segundo. Entre los tristes cipreses aún se pueden observar multitud de tumbas que no reflejan una muerte sino una vida que ya ha llegado a su fin. Al alzar los ojos hacia ellas, me quedo quieta. Inmóvil. Casi sin respiración. No siento miedo sólo la calma del silencio. Cada día cuando vuelvo, hay un hueco completado. Otra vida entregada al cielo. Y sin demora me pregunto:” ¿Cómo es posible esto?”. Hoy estás aquí, pero un solo segundo puede cambiarlo todo. En un solo segundo dejas de existir, ya no hay nada que quede de ti. Tu voz se apaga, tus ojos se cierran, tu corazón enferma y deja de latir. Lo que un día fuiste queda sellado detrás de una pared o inmerso bajo la tierra. Ya te has ido para siempre. Y es que morir me provoca tanto respeto.. Hoy vives, estás aquí, piensas que serás eterno. Pero al final te das cuenta de que sólo eres polvo capaz de formar una figura para después, volver a destruirse. Cada vez que […]

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Airah por Elena Saavedra

Había una vez una princesa del próximo oriente en la época de los faraones llamada Airah. Su padre Naftari, se había puesto enfermo y esa misma mañana le había llegado un mensaje urgente. Se moría, los médicos ya no podían hacer nada más por el faraón. Aurora al escuchar la lamentable noticia decidió viajar para ver a su padre antes de su cercana muerte. Comenzó pues la historia de Airah; joven prometida con un príncipe que la esperaba en palacio, su nombre era Mohamed. Airah era famosa, como ya dije antes por su belleza. Ella cautivaba a todos los hombres su largo pelo trenzado y negro le llega hasta la cintura, sus ojos esmeraldas y su delicado cuerpo hacían que todos se rindieran a sus encantos. Decidida llamó a su fiel montura, un elefante que la llevaría hasta su padre. Acompañada de unos quince soldados se puso un elegante vestido verde a juego con sus ojos y se subió a su montura para viajar por el desierto hasta el palacio real, que se encontraba a kilómetros de su alcance. Airah montó sobre su fiel montura y seguida de sus quince soldados emprendió su viaje por el árido desierto. Kilómetros y kilómetros andando bajo el caluroso sol a más de cuarenta grados. Los soldados paraban dos veces en un […]

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