Maldición por J. D. Arias

Devora Williams estaba sentada en el centro de la habitación, le temblaban las manos sobre su caminador al frente de ella, la vejez la había arrasado, el alzhéimer la estaba borrando de a poco, sin embargo, por sobre los recuerdos que hacían dejado su memoria, aun permanecía uno, tétrico y escabroso, el recuerdo del suceso que la confinó a ese lugar, luego de que se salvara por poco de la cárcel, aunque ella no sabía qué hubiera sido peor. Pocos conocían la historia de esa anciana calva, los rumores decían que a sus treinta años la esquizofrenia la descontroló y terminó por quitarse todo su pelo, pero no era más que un rumor, la realidad fue mucho más adversa. Fui el único que pudo sacarle el recuerdo por completo, sin dejar detalles que volvieran la historia en no más que un rumor. Hace un año me propuse recolectar las historias de los recluidos en el psiquiátrico Ashford como una forma de inspiración para sacarme del bloqueo de escritor en el que caí hace dos años. Descubrí que Devora no era mala persona, que solo había terminado haciendo cosas horrendas por fuerzas mayores a ella, por cosas que aún no logramos […]

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La lluvia por J.D. Arias

Corría en medio de la tormenta, estaba completamente empapado y con cada paso que daba sus pies se mojaban a un más, sentía que sus zapatos habían dejado de ser lo que eran para convertirse en agua. Al poco tiempo pudo resguardarse bajo techo. Las gotas persistían en su cara debido a su pelo mojado, sentía frío, mucho frío. Veía como el agua llegaba desde la calle a su derecha que se elevaba un poco, se salía de las canaletas a sus lados. La calle parecía un riachuelo, el agua avanzaba por cualquier lugar, encontraba un obstáculo, se arremolinaba y continuaba por su paso a lo largo de la calle. El cielo se había convertido en no más que una masa grisácea, todo donde miraba estaba gris acompañado del incesante sonido de la lluvia, que golpeaba los tejados y las ventanas de las casas a su alrededor, el líquido discurría por estos y bajaba a la calle para sumarse al camino. El viento era un silbido incesante, que se llevaba las partículas de agua y lo continuaban mojando aun estando bajo techo. ¿Cómo era posible que tal tormenta se generara de la nada? Se peguntaba. Su cuerpo temblaba incesantemente, le […]

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Apagado por Ricardo Zamorano

No sé cómo sucedió, pero cuando me quise dar cuenta, tenía la cabeza de mi mujer abierta entre mis manos, con la sangre formando regueros rojos sobre los nudillos. Eso es lo único que recuerdo, eso y algo más que no logro entender por más que lo intento cuando puedo. A veces ni siquiera lo recuerdo. A veces ni siquiera sé quién soy. A veces ni siquiera soy consciente de que he de ser alguien. Tan pronto estoy lúcido, como no estoy. Es como si estuviera apagado. Y es en esos momentos de lucidez cuando comprendo que he estado fuera de mí, y cuando recuerdo. Recuerdo el largo cabello color azabache brillante y apelmazado. Un cabello brillante y apelmazado por la abundante sangre, enredándose entre mis dedos, agarrándolos como exigiendo clemencia. Sé lo que pensáis: otro caso de violencia de género. Otro marido cabrón que ha matado a su mujer. Yo no recuerdo lo que pasó, pues lo que sucediera transcurrió en ese estado cada vez más frecuente en el que estoy apagado. Pero os aseguro, con lo que pueda quedar de mi corazón, que jamás había pegado a mi mujer, que jamás la había siquiera gritado. La quería, de […]

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Moscas, moscas y más moscas por Ricardo Zamorano

Los zumbidos son constantes. Pero también el olor. No sé cuánto tiempo llevo aquí, no sé el tiempo que he estado dormido o inconsciente antes de despertar. Por no saber, no sé ni dónde estoy. Solo sé que lo que hay dentro de mi campo de visión es el cielo, aunque lo vea de un sucio morado. También sé que algo me pasa en la mitad izquierda de mi cara, porque no la siento. Ahora imagino que esto fue lo que experimentó mi hermano allá por 1920, cuando solo teníamos ocho años él y once yo. Ese día se dio cuenta que jugar con los avisperos no era nada divertido. Al igual que con el fuego, podías quemarte, o en este caso, un enjambre de avispas podía picarte. Y así ocurrió. El lado derecho de su cara fue la parte más afectada. Quedó tan hinchado como un animal que lleva demasiado tiempo muerto en medio de un camino y al sol. El médico del pueblo le puso una inyección enorme en el culo en su sucia casa, lugar utilizado también como clínica. Milagrosamente no se le infectó más (la aguja debía de estar limpia, al contrario de lo que mi […]

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Dos microrrelatos de terror (de José Antonio Herrera).

Microrrelato “Unos pasos en la noche”. El rayo iluminó el cielo, en medio de las negras nubes. El trueno rompió el silencio de la noche. La tormenta estalló y se inició el diluvio. Una sombra se reflejó en la pared de piedra de las escaleras del castillo; parecía estar ascendiendo por la curvada escalinata, hacia los aposentos del Lord. El sonido hueco de unos pasos acercándose al umbral de su estancia despertó a Lord Velton, y el terror se apoderó de él: sabía quién se acercaba… Y sabía lo que quería.   Microrrelato “Edward” (inspirado en la vida real de Edward Mordrake). Aún recuerdo el día que nació mi pequeño: Edward. La partera me miró con el terror reflejado en el rostro cuando me puso a mi pequeño en los brazos. Y entonces lo vi: Edward tenía algo extraño; tenía dos rostros. No podía creer lo que estaba viendo. Mi hijo había nacido con un segundo rostro en la nuca. Era un rostro de mujer. Ese segundo rostro podía gesticular, llorar e incluso gritar. Lloré por él pero, en contra de los consejos de todos, me negué a sacrificarlo. Era mi hijo y yo iba a criarlo. El pobre Edward […]

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Mundo de Sangre y Cenizas, Capítulo 40 por Rain Cross {Último Capítulo}

Capítulo 40 Consiguieron refugiarse dentro de un establo aparentemente vacío. La paja estaba sucia, mohosa y emitía un nauseabundo olor. Dentro de dos cubículos de madera se encontraban los huesos de dos caballos muertos de inanición. Claire sólo pudo echar un vistazo rápido a la escena y se acurrucó contra la paja, que a pesar de sus malas condiciones estaba seca. Liam se acercó a ella con una manda para caballos y la cubrió con ella. —Gracias —dijo forzando una sonrisa. —No las des. —Puaj, el agua está podrida, no se puede beber. —La voz de Tim le llegó desde el otro lado de la estancia—. Y la verdura también. De aquí no sacaremos nada bueno. —Se sentó en el suelo, mareado. — Necesitamos un lugar seguro en donde poder hacerlo.—Maggie puso una mano en el hombro de Tim—. Además, también debemos descansar un poco. Y dormir bajo techo nos vendrá bien. —Le miró en silencio. Claire recordó los días posteriores a acabar en ese establo en medio del campo. Al salir de Ravens Falls, trataron de refugiarse en varias casas de granjeros. La lluvia no les dio tregua y aún hoy seguía constante. Las tres más próximas que encontraron […]

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Mundo de Sangre y Cenizas, Capítulo 39 por Rain Cross

Capítulo 39 Claire no escuchaba nada. Dejaba que la lluvia recorriera su cuerpo como un manto de realidad, fría y constante. El cadáver de su hermana yacía en el suelo a escasos metros de ella. No se había movido desde que le había pegado un tiro en la cabeza. En el momento de la detonación, Claire sintió la calidez de la sangre contra el rostro y Sophia se desplomó en silencio. El estruendo la dejó sorda de un oído y desde entonces sólo sentía su propia respiración. Aferró la pistola en la mano temblorosa. Nadie se había atrevido a acercarse a ella. Y Claire lo agradecía. Necesitaba asimilar lo ocurrido. Aunque sabía que nunca iba a poder superarlo. «La he matado. He matado a mi hermana.» Empezaba a recuperar la audición poco a poco y el rumor del agua contra el asfalto le llegaba como susurros en la oscuridad. Escuchó unos pasos a su espalda. Alguien se acercaba. —Claire, tenemos que irnos —dijo una voz conocida que en aquellos momentos no supo identificar. Ella no se movió. No podía. Su cuerpo no respondía. Estaba rota. Sintió un brazo rodeando sus hombros y supo de quién se trataba. Aquello la hubiera […]

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Mundo de Sangre y Cenizas, Capítulo 38 por Rain Cross

Corrió hacia su hermana. Victoria no dejaba de llorar y llamar a su madre. Se abalanzó sobre ella y la abrazó. —¡Mamá! —Puso su cabecita sobre el pecho de Sophia. —Tranquila, cielo, todo irá bien —dijo entre sollozos. Claire se tiró de rodillas su lado. Los huesos le retumbaron en la caída, pero eso no importaba. Realmente ya nada importaba. Le miró con el rostro lleno de lágrimas difuminadas por la lluvia. —Soph… Miró la pierna de su hermana, justo en el lugar donde el zombi había puesto su boca, o lo que aún quedaba de ella, segundos antes. Le faltaba un trozo de carne y la sangre roja se aclaraba debido al agua que caía del cielo. Ted llegó en segundos y se puso al lado de las dos. —Sophia. —No pudo continuar. Empezó a llorar y su rostro quedó roto por el dolor.

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Mundo de Sangre y Cenizas, Capítulo 37 por Rain Cross

Capítulo 37 —Necesito un momento. Ted se apoyó contra una pared, jadeando. Claire se acercó a su hermano. Contra su espalda, había el mismo cartel que vieron al entrar al pueblo y que invitaba a todos sus habitantes a resguardarse en el gimnasio. Lugar del que salió la horda que les perseguía en aquellos momentos. —¿Te encuentras bien? —preguntó apoyando una mano en su hombro. —Sí, sí —dijo quitándole importancia—, sólo algo mareado. —¿Te has ido tomando las pastillas que te di? —Claro. —Entornó los ojos—. Sólo es un mareo, en unos minutos estaré bien. Claire le miró atentamente. Contempló su brazo. El vendaje, aunque sucio, no presentaba ninguna mancha de sangre. «No le supura —pensó—. Es una buena señal.» —Tienes que sentarte. —Suspiró—. Los antibióticos pueden producir mareos. —¿Qué cojones ocurre? —Tim se acercó de mala gana. —Ted necesita un respiro. —No hace falta, ya estoy bien —dijo tratando de ponerse en pie. —No lo estás —cortó Claire y miró al resto—. Los antibióticos que le di son fuertes, y tanto estrés y movimiento no ayudan. Sólo serán unos minutos. Claire vio a Maggie mirar al horizonte en la dirección de los zombis. —Creo que podríamos parar un rato […]

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Mundo de Sangre y Cenizas, Capítulo 36 por Rain Cross

Capítulo 36 La buscaron por todas la habitaciones. Nada. Nora no aparecía por ninguna parte. Claire miró por la ventana, esperando ver a los extraños con ella. No había rastro de ninguno de ellos. —¿Y los hombres que vinieron ayer? —preguntó al resto. —Uno de los coches se alejó nada más amanecer, creo que se dirigieron al otro lado del pueblo —contestó Maggie—. El otro está en la esquina, saqueando un colmado. —¿Cómo es que no visteis donde fue Nora? —dijo Liam extrañado. —No prestamos demasiada atención al salón —Tim emitió un gruñido—. Joder, pensábamos que el peligro estaba fuera, no que uno de los nuestros se iba a marchar. —Se puso muy nerviosa cuando llegaron los extraños —dijo Sophia abrazando a Victoria—. Puede que se asustara y se marchara. —¿Pero esa tía es gilipollas? ¿Acaso piensa que va a estar más segura ahí fuera? —dijo Tim con incredulidad. —No es gilipollas. —Claire negó con la cabeza—. Sólo estaba asustada por todo lo que le ha ocurrido. —Sé que lo ha pasado mal, pero salir no es la solución —Ted se unió a la conversación—. El peligro se encontraba fuera, no dentro. —Lo sé, pero seguramente Nora no lo pensó. […]

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