Zona de confort por Ana Centellas

ZONA DE CONFORT «No quiero ir al trabajo». Esa era la frase que Susana repetía cada mañana, todas, sin excepción. Álvaro le daba un abrazo con las pocas fuerzas que le proporcionaba un descanso de menos de cinco horas. «Tranquila, cariño», le repetía cada día. Susana había sido una joven inquieta, con grandes sueños. Soñaba con hacer grandes cosas, con cambiar el mundo, con ser alguien en la vida, como si no fuera ya suficiente con ser ella misma. Un brillante expediente académico a sus espaldas le daba la energía necesaria para elevar a lo más alto sus sueños de grandeza, aquellos que nunca llegaron a concretarse en nada. Cuando conoció a Álvaro, este también tenía enormes sueños por cumplir. Tal para cual, aunaron sus sueños en uno solo, superlativo, sin detenerse a considerar si aquel era o no un imposible. Tanto Susana como Álvaro comenzaron bajando sus expectativas a un nivel que les permitiese comenzar sus vidas, unos inicios humildes podrían ser la base perfecta para un sueño a gran escala como el suyo. Pero pasaron los años y la rutina se apoderó de ellos. Se estancaron en una zona de confort que a ambos parecía adecuada, suficiente para […]

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