Desde mi arcoíris por J.E.M. Celeste

Desde mi arcoíris “La vida al igual que la energía no se destruye, se transforma. Tan solo has de alzar tu mirada para buscar en el cielo su nuevo aspecto y sonreír.” La felicidad parecía haberse colado en el interior de la casa de la puerta azul del paseo marítimo de Badalona. La casa de mis papás. Aquel día mamá, que por aquel entonces portaba una parte de mí en el interior de su hinchada barriga, pintaba risueña la pared de mi cuarto. Se le daba muy bien dibujar ángeles, pues se parecían mucho a los de verdad. Quizás el tono de mi cielo no era tan celeste como ella se lo imaginaba, pero me sentía muy agradecido por el amor con el que revestía mi cuarto. Papá entró al cabo de un rato, cargado con maderas, tornillos y un martillo; a simple vista parecía todo un carpintero pero cuando mirabas más detenidamente veías en él la torpeza que lo caracterizaba. Me reí mucho cuando uno de los palos, que compondría mi cuna de ensueño, cayó sobre su pie y gritó como una niña. A mamá también le hizo gracia, pues su rostro cansado pero lleno de ilusión, dibujó una […]

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Cambios de paradigma por Ana Gutiérrez Expósito

Hay algunos que dicen que todo lo que quieres no se puede conseguir porque siempre hay que decantarse por algo. Siempre hay que decidir. ¿Y si te dijera que no decido, sino que simplemente lo hago? ¿Y si tienes la opción de crear tu vida en función de lo que pienses? ¿Y si te digo que las ideas no eran casualidad. Que estaban en ti por algo? Y si te digo que nos vamos. O más bien, que me voy. Y si te digo que nunca es tarde para cambiar de rumbo. ¿Y si te digo que me doy la vuelta pero que no me retracto, que cruzo y que todo lo que conozco queda al otro lado del charco? ¿Y si te digo que todo no al mismo tiempo y sì, quizá, a lo largo? ¿Y si te dijera que lo intento, gano y fracaso? ¿Y si te dijera que los ojos hablan de lo que calla el silencio amargo?…

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Pequeña asesina por Adelina G.N

En un paraje verde lleno de vida después de las lluvias, estaba Mercé, paseaba con su cesta colgada del brazo, recogiendo aquellas setas que nacían escondidas. Anduvo unos metros encontrando algo que no tenía explicación. Una gran llanura se abría delante de ella pero, en el centro un gran socavón deslucía el paisaje, escuchaba un silbido extraño y aquel ambiente frío no era el de siempre. Aún con el sol fuera sus manos y su rostro se helaban por momentos. Sé acerco recelosa a la circunferencia que humeaba una niebla grisácea, preguntándose en todo momento ¿qué diablos era aquello? Al momento se dio cuenta de que aquel humo era una especie de gas que le irritaba los ojos. Asustada se retiró de allí y sentada debajo de un árbol, seguía preguntándose. Volvió a escuchar aquel sonido, nunca antes había oído algo similar, estaba clavado en sus sienes, quería que cesase pero, persistía. Sujetándose la cabeza con las dos manos y tapando sus oídos a la vez, Mercé se acurrucó en el suelo, viendo uno de aquellos hongos justo delante de su nariz. Algo le pedía que cambiase de postura y destapando sus orejas recogiese, aunque distinto, uno de aquellos boletus […]

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Las cuatro estaciones por Maria H.L.

Las cuatro estaciones Cabalgan las estaciones en su carro del tiempo, espoleado por el mítico Elemental del aire. Sembrando su memoria sobre mi insólito páramo, gobernadas sus riendas por La dama blanca del bosque. La primavera me ofrenda el fresco verdor de su espesura, habitada de majestuosos elfos, y sus gotas de luz. En el cielo y laguna de mis ramajes, los silfos me siembran con su encanto. La dama verde transfigurada en hiedra, me abriga en su floresta, guardiana de torrentes y remansos cristalinos. Las auroras estivales me regalan con sus destellos. Mis duendes premian el trino del mirlo. La exquisita mies retoña en la cubre del ciruelo, óleo en el que se recrean mis confines. Me sobrecoge la mudez de su espectro nocturno. Arañan el sosiego de sus noches el sigiloso runruneo de la liebre, las loas de la lechuza y el erizo que eriza sus sombras en la madrugada. El tibio airecillo suaviza los latidos de mi ígneo corazón. Desciende la neblina mortecina y rezuma bajo la raíz de mi simiente, rociando su otoño, líquenes, musgos y helechos. Emergen del barro de mis pupilas, arañas,gusanos, crisálidas… Besuquea mi ausencia un fino sirimiri. Revolotean entre el follaje, guardas […]

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La dependienta del video club por Nicolás López Moreno

En la adolescencia es todo especial, una novedad, una grata alegría, la mayoría de los problemas es una asignatura suspendida, alguna visita al despacho del director, conseguir dinero para el fin de semana y el AMOR. Aun recuerdo mis primeros amores, parecía que el mundo se acababa nada más verla, luego salir con ella y los fallos de la inmadurez, cuernos y me gusta otro/a. Yo entonces tenía una novia que se llamaba MJ (no doy más pistas ), y teníamos una buena relación, todo lo buena que se puede tener con 16 años, pero algo cambio mi vida, mi padre se apuntó al vídeo club del Corte ( al haber brexit se quedó así), y alquilábamos películas para la semana y el encargado de ir al centro era yo. La primera vez que entre vi una mujer de uno 25 años, morena unos ojos negros, cuerpo delgado pero muy proporcionado, me puse nervioso y balbuceando y como pude alquilé las películas, solo sé que se llamaba María. Me enamoré de una mujer de 25 , que para mis 16 años era un mundo la diferencia de edad. Lloraba en mis noches, solo soñaba con ella. Fue pasando el tiempo […]

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Ama del Delito- Rubén Falgueras Pradas

Ama del delito. Camino por las aceras húmedas, podridas y asquerosas de una ciudad cuyo nombre me dan ganas de vomitar. No es por falta de ganas definiros como es la ciudad en la que estoy, pero la odio tanto como ella me odia a mí que no os diré nunca su nombre y por el momento no os diré el mío. El camino es estrecho hasta que consigo alcanzar una de las muchas puertas que hay en ese vecindario, pero que para mi es la mejor de todas las que han podido construir. La puerta del Cabaret Andreas. El lugar está más animado que de costumbre. Las camareras, ligeras de ropa sirven a borrachos, fracasados como yo, que no han conseguido nada que valga la pena contar. Me siento cerca de la Barra donde Andreas, el jefe y barman del local, me mira con la cara de un padre afectuoso de su hijo al fallar en un negocio y me sirve mi bebida favorita. Whisky con cola, de la cual no hago mezcla, bebiéndomelas por separado. Cuando ya estaba a punto de pedir la cuarta, se abre la luz de un foco, mostrándonos un escenario. Si algo se caracteriza […]

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Mario

Mario era un niño al que le encantaba acercarse al parque todas las tardes. Para él no había camino mejor que el que se dirigía al lugar de juegos y distracciones por excelencia para cualquier crío. Aquel era un sitio mágico, sobre todo a su temprana edad, ya que solamente contaba con cinco años y no había dejado de ir cada día desde que había cumplido los dos. Las únicas excepciones, que sus padres recordaban con cariño, eran las vacaciones fuera de allí y un par de ocasiones en las que por unas fiestas familiares no les había sido posible llevarlo a jugar. Cuando ya estaba cansado de moverse en los balancines y de saltar, Mario se acercaba al estanque de los patos y los saludaba mientras muchos padres llevaban en cuello a otros niños más pequeños que él y les enseñaban los animales con cariño. «Mira, hija, estos son los patitos. ¿No son muy bonitos?» decían muchos. «¿Te gustan?» insistían otros cuando sus infantes comenzaban a llorar enfurruñados o indicaban con sus diminutos dedos que querían irse al tobogán. Pero lo que realmente le gustaba a Mario era observar los pavos reales cuyas coloridas y llamativas plumas quería todo […]

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Aniversarios de la vida por Elena Saavedra

En un año pasan muchas cosas, tanto buenas como malas, en nuestra vida esos 365 días pasan a veces demasiado deprisa y otras demasiado despacio; pero lo que no tenemos que olvidar es que sin duda podemos considerarnos afortunados de poder vivir esos 365 días, sobre todo si poseemos salud y a las personas importantes de nuestra vida a nuestro lado. El mismo Dalai Lama pudo expresarlo con mayor claridad: “Lo que más me sorprende del hombre occidental es que pierden la salud para ganar dinero, después pierden el dinero para recuperar la salud; y por pensar ansiosamente en el futuro no disfrutan el presente, por lo que no viven ni el presente ni el futuro; y viven como si no tuviesen que morir nunca…y mueren como si nunca hubieran vivido”. Cuando vivimos los aniversarios de la vida, sea cual sea la razón del mismo, recordamos todo lo ocurrido durante ese tiempo que nos ha conducido en la situación en la que nos hallamos en ese momento. Y pensamos: Si no me hubieran pasado ninguna de las cosas, buenas y malas, que me han pasado durante este año, probablemente ni siquiera estaría aquí. Y tenemos razón, las cosas que nos […]

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Blanca prórroga por F. J. Sanz

Blanca prórroga, de F. J. Sanz

Sin duda, se trataba de la peor noche de invierno que se recordaba en años. El rítmico flap-flap del limpiaparabrisas invitaba a cerrar los ojos y dejarse llevar, acunados por las sinuosas ráfagas de viento que eventualmente balanceaban el vehículo. Los algodonosos copos se amontonaban en la luna delantera, implacablemente eliminados tras el periódico barrido de las escobillas de plástico duro; sólo para volver a enseñorearse del cristal a la espera de la siguiente pasada. Frente al volante, Marko entornaba los ojos desde hacía horas para no perder de vista los emborronados márgenes de aquella carretera regional, con las manos tensas a las diez y diez en el supuesto reloj y tanto el cuello como los hombros rígidos a causa de la forzada postura. A su lado, Emilie forcejeaba con los dobleces del mapa que tenía desplegado sobre las piernas, escudriñando con la limitada luz que proporcionaba el vehículo dónde podrían encontrarse en aquella maraña de líneas que recorrían los límites de la frontera alemana. El termómetro del coche hacía tiempo que había dejado de marcar unos rotundos cero grados para añadir una preocupante franja horizontal a su izquierda y acumular un pausado, pero creciente, número de víctimas. En aquel […]

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Amy (por José Antonio Herrera Márquez).

AMY   El joven Jonas había leído a Descartes y a La Mettrie y, por ello, sabía que el ser humano no era más que una máquina: la más perfecta de las máquinas, sí; pero una máquina al fin y al cabo. Este conocimiento era el único que le hacía conservar un atisbo de esperanza. La única posibilidad de enmendar aquella tragedia residía en que las teorías de los filósofos mecanicistas fuesen correctas. El ser humano es una máquina tan perfecta –sostenía La Mettrie- que es capaz de darse cuerda a sí mismo. El ser humano no era más que una especie de complicado mecanismo de relojería en el que todo encajaba perfectamente, unas piezas con otras, en un sistema de engranajes perfecto. Estos conocimientos, adquiridos por Jonas en sus viajes a Francia, le habían dado aquella idea. Su amada Amy, la mujer de su vida, acababa de fallecer… Tan bella, tan joven… Tenía que existir algún modo de arreglar aquello. En esas divagaciones estaba Jonas, mientras fumaba impulsivamente de su pipa y no paraba de dar vueltas a la habitación, a la luz de una lámpara de gas, cuando le vinieron estas teorías a la cabeza. El joven Jonas […]

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