Embarque hacia una vida nueva por Ana Centellas

Embarque hacia una vida nueva Ya estaba en la puerta de embarque. Por fin estaba a punto de dar comienzo la aventura con la que llevaba años soñando y, por primera vez, sintió escalofríos. Nunca había tenido miedo de nada, pero, en aquellos momentos, se sintió frágil como nunca lo había hecho. Era el menor de siete hermanos y, aunque en su casa nunca le había faltado cariño, desde que tuvo uso de razón se había sentido una carga para sus padres. Los casi diez años de diferencia que se llevaba con su siguiente hermano le habían llevado siempre a pensar que su presencia en este mundo solo había estado producida por un bendito error. Por eso, en cuanto tuvo edad para trabajar no dudó en hacerlo, mientras compaginaba aquellos trabajos mal pagados con sus estudios. No se podía decir que su juventud hubiese sido como la de los demás muchachos de su edad, pues siempre había trabajado y estudiado y pocas eran las ocasiones en las que se había permitido pasar la noche fuera de casa. Quedaba demasiado poco tiempo para el ocio y, mucho menos, para pensar siquiera en el amor. Pero gracias a ello había podido echar […]

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La gota fría por Ana Centellas

La gota fría El día había amanecido soleado y con una temperatura bastante agradable. Parecía que el agobiante calor de los últimos días estaba dispuesto a conceder una tregua después de haber azotado con maestría. Sin embargo, durante el comienzo de la tarde, enormes cúmulos se arracimaron en el cielo. Eran gigantes, oscuros, amenazantes. Tenía toda la pinta de que iba a caer el diluvio universal o, al menos, algo parecido. Laura veía en el televisor las noticias del mediodía mientras picoteaba con distracción las aceitunas de una ensalada. Una de ellas captó su atención, lo que hizo que el tenedor quedase suspendido en el aire durante un instante, sin alcanzar su destino. Gota fría. Era la predicción meteorológica para los próximos días. Miró el cielo a través de la ventana y comprobó que las primeras gotas de lluvia ya habían comenzado a caer. Continuó comiendo de su ensalada como si aquello no fuese con ella, como quien está acostumbrado a este tipo de adversidades. Dedicó buena parte de la tarde a cuidarse. Tomó un baño relajante y se arregló con esmero. Se puso el vestido blanco que venía utilizando desde hacía años en aquella misma fecha, el que él […]

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Claustrofobia por Ana Centellas

CLAUSTROFOBIA Ramiro era un hombre que nunca había demostrado tener miedo a nada. Se atrevía con todo y raro era el fin de semana que no dedicaba a practicar algún deporte de riesgo. Incluso fue el que demostró mayor entereza el día que, estando en el interior de una sucursal bancaria, sufrió en sus carnes un atraco con armas de verdad. Pero Ramiro tenía un secreto que no se había atrevido a confesar a nadie y que, hasta el momento, durante los más de veinte años que llevaba vividos, había sido capaz de ocultar a la perfección. No era algo anormal, pero en su interior le causaba una terrible vergüenza admitirlo. Quizá por eso, para compensar esa carencia que sentía, era tan arriesgado en los demás aspectos de su vida. Ramiro padecía una tremenda claustrofobia. Por supuesto que había tenido momentos en los que había visto peligrar su secreto. Él se dio cuenta cuando era muy pequeño, una tarde de lluvia en la que pasó horas encerrado en un armario mientras jugaba al escondite con su hermano mayor y este se olvidó de él. O quizá su fobia fuese la consecuencia de aquella experiencia, no estaba del todo seguro. Con […]

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«Año nuevo» por Julio Alejandro

Abrió los ojos súbitamente, unos ojos oscuros y algo enrojecidos, rodeados por unas ojeras moradas y profundas que, durante unos instantes, miraron sin ver. Se fijaron, al fin, en la mosquitera que estaba suspendida sobre la cama, sucia de polvo y hecha un puño. Quería recordar, fijar la atención en algo que había quedado a medio camino del pensamiento, prisionero en la difusa frontera donde se confunden el sueño y la vigilia. Quería encontrar el cabo, el hilo preciso que se lo devolviera. Frunció el ceño en un vano esfuerzo por concentrarse. A pesar de lo temprano de la hora ya hacía calor. Minúsculas gotitas de sudor le humedecían la piel. Deslizó el dedo por su brazo, abriendo un surco en el sudor y dejando una estela, primero blanca y después rosada, que se fue difuminando hasta la disipación. Una mosca se le posó en la frente, junto al arranque del pelo, y libó entre un mar de brillantes gotitas de grasa. La espantó con un movimiento lánguido, pero ella regresó, pertinaz, y ya no tuvo voluntad para alejarla. Apoyó la cabeza en la almohada y fijó la vista en el techo de cinc, donde algunos pájaros zangoloteaban en una […]

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Sin glorias por Ana Centellas

SIN GLORIAS Conocía la pista de atletismo como si de la palma de su propia mano se tratase. Eran años ya los que había empleado en los duros entrenos en ella. Tal era el conocimiento que había desarrollado del lugar, que era capaz de identificar en cada curva la zona exacta en la que la pisada era más firme, en qué lugares había más posibilidades de resbalar e incluso el emplazamiento exacto de aquellos pequeños baches que se habían ido modelando mes tras mes de un inagotable trotar sobre la pista. Aquella mañana el día lucía resplandeciente. Parecía querer mostrar el mejor de los presagios para aquella especie de bautismo que se iba a celebrar. No había nube alguna que cubriese el cielo, como si todas se hubiesen batido en retirada para permitir festejar aquel día a aquellos que ya habían partido más allá de su altura. Gustavo miró hacia arriba, mientras cubría con una mano sus ojos desprotegidos del brillante sol de principios de primavera, e imaginó el rostro de su padre observándole con orgullo. Si por alguien estaba allí aquel día era por él. Él fue el que le hizo amar aquel deporte, el que le había llevado […]

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Zona de confort por Ana Centellas

ZONA DE CONFORT «No quiero ir al trabajo». Esa era la frase que Susana repetía cada mañana, todas, sin excepción. Álvaro le daba un abrazo con las pocas fuerzas que le proporcionaba un descanso de menos de cinco horas. «Tranquila, cariño», le repetía cada día. Susana había sido una joven inquieta, con grandes sueños. Soñaba con hacer grandes cosas, con cambiar el mundo, con ser alguien en la vida, como si no fuera ya suficiente con ser ella misma. Un brillante expediente académico a sus espaldas le daba la energía necesaria para elevar a lo más alto sus sueños de grandeza, aquellos que nunca llegaron a concretarse en nada. Cuando conoció a Álvaro, este también tenía enormes sueños por cumplir. Tal para cual, aunaron sus sueños en uno solo, superlativo, sin detenerse a considerar si aquel era o no un imposible. Tanto Susana como Álvaro comenzaron bajando sus expectativas a un nivel que les permitiese comenzar sus vidas, unos inicios humildes podrían ser la base perfecta para un sueño a gran escala como el suyo. Pero pasaron los años y la rutina se apoderó de ellos. Se estancaron en una zona de confort que a ambos parecía adecuada, suficiente para […]

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«El demonio de la máscara de hielo» por Asilo Oscuro, Ikormar, Olga LaFuente, Luis Miguel Loaiza, JJ Kastle, Informático Farero, Nicolás Oleinizak, Dagmar Sola, Nefelibata y Elena Siles

El demonio de la máscara de hielo @AsiloOscuro El invierno se había extendido más de lo normal. Las noches eran tan largas que las personas llegaban temprano a casa como si en la atmósfera existiera un miedo comunitario por la oscuridad. @Ikormar Los postigos de las ventanas permanecían cerrados. Nadie sentía curiosidad por ver lo que acaecía fuera. Los hogares estaban siempre cargados de leña. Nunca el fuego debía de apagarse. Las sombras, más oscuras que la noche, recorrían las calles. @Olga_LaFuente Una de ellas corría sin rumbo por las callejuelas del barrio chino, jadeaba y miraba hacia atrás. En su mano derecha llevaba un machete sangriento y en la otra, un colgante con un amuleto totémico. Parecía dudar, pero de repente, paró en un local presidido por dos figuras de león y los farolillos rojos, entró, atravesó el local que solo tenía dos clientes en una escondida mesa y franqueó.una puerta con un cartel de «Solo personal». En aquel cuarto de ambiente nebuloso y una luz roja de baja intensidad, se encontraba la matriarca. De una de las más poderosas familias chinas llegadas de la ciudad hacía casi un siglo. La anciana no esperó. —¿La tienes? Una adolescente caucásica […]

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«El color de la muerte» por Elena Siles, Asilo Oscuro, Nefelibata, Eidsei, Dagmar Sola , Informático Farero, J.J Kastle, Olga LaFuente, DsWaltz y Ana Centellas

@ElenaSilesB En mitad de la oscuridad se escuchaba los pesados pasos de un hombre caminando por una carretera tan solitaria como la luna creciente que iluminaba el firmamento. Su rostro estaba tapado por una capa, pero podía deslumbrarse   @AsiloOscuro una mirada violenta, de las que traspasan hasta el alma cuando se cruzan con ellas. El eco de sus pasos era un llamado a las más oscuras criaturas del inframundo. En su mano derecha tenía un cuchillo que goteaba líquido carmesí y en la otra, una botella de   @jardindebonsais (Nefelibata) vino vacía con un mensaje dentro, que acababa de recoger en la playa. Tal y como vaticinó la profecía, el comunicado le había sido transmitido justo tras el sacrificio. Aún no se creía lo que acababa de leer, pero no podía vacilar en ejecutar la siguiente orden: debía   @Eidsei acabar con todos y cada uno de ellos. Inclusive él mismo. Dejó de caminar en algún punto, con la mirada fija en el arma, aunque siguió su recorrido casi de inmediato. No era momento para dudar, pensó, estrechando su agarre en el cuchillo. Ya había   @DagmarSola cercenado varios cuellos de camino hacia allí y la policía ya estaría […]

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Ojos muertos por Gala Rama

Bajo la indiferencia de ver el mundo con ojos muertos. Caminamos sin sentir el dolor ajeno. Anesteciados, bajo el conjuro extremo de un consumismo que sin darnos cuenta nos consume poco a poco. Hacemos alarde de una humanidad ausente y nos vemos jueces del error ajeno, más somos incapaces de aceptar los propios. Desdibujamos una realidad con falsos espejos que creamos para vivir en un mundo de fantasias. No hemos vuelto incapaces de gritar la verdad, entonces creamos el murmullo que dejamos caer en el hombro del otro como si así pudieramos quitarnos ese descontento con la vida, como si eso nos aliviara esa pesada carga. La desconformidad a pesar decompartirla como reguero de polvora avanza entre nosotros abierta y libre sin que ninguno se atreva a encender la llama. Nos sentimos agredidos, desconsiderados, olvidados y mal manejados con quien ostenta el poder. Hablamos, criticamos,nos enojamos más la palabra solo se transmite de uno a otro como un gran secreto a voces. Pero lejos, muy lejos está esa actitud de unirnos. Simplemente continuamos en ese tren de vida donde se critica pero no se actua. Como entonces pretendemos se originen los cambios. Desde nuestro como sillón en nuestra casa. Desde […]

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Soñando con un Ruiseñor por Fran Rubio

SOÑANDO CON UN RUISEÑOR. Mis pobres rodillas…no se si ya lo soportaran, pero lo hacemos, corremos hacia ese árbol, ¿lo ves?. Está en el centro del valle, es simplemente majestuoso, creo que es un roble milenario. Las gentes del lugar dicen que lo guarda un deva sagrado y que bajo él y su fresca sombra sólo hay paz y dicen también que allí las amapolas son más rojas y mas suaves que en ningún otro lugar, pero eso tú ya lo sabías verdad?, Y a su lado, casi acariciando sus raíces hay un arroyo de agua muy clara, que allí parece que duerma , como su bella amante, entre solo un murmullo y que cuando la luz llega, brilla como un llavero de soles. Tengo ganas de refrescar los pies allí, te apuntas?, aunque seguro que andará algo fria, no debemos tenerlos demasiado tiempo dentro. Después, después simplemente escucháremos el silbar del aire entre sus hojas. Dicen también que cuando suena fuerte no es el aire, si no las hadas y los elfos que cantan la llegada de la luna y el tiempo para sus bailes de alas finas y su luz de plata, ¿no los ves? Ya estamos cerca, […]

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