En blanco y negro por Ana Gutiérrez

Buscamos en la vida el eco de nuestro refugio interno. Sin retorno, sin demora, sin respiración, sin tiempo. Y corren rápidas las hojas. Rompen fuertes las olas. El viento. Los cinco elementos. Y miramos al pasado como si nos estuviésemos mirando en un espejo. Y retrocedemos. Con su especial y esencial vértigo. Es ahí cuando conectamos con nuestros recuerdos olvidados sin importar que recordar nos vaya a dar demasiado miedo. Y como el brillo de un relámpago, sin demora, los recuerdos recorren cada recodo de tu yo pasado como si irrumpiera en ti un inmenso estruendo. Y al regreso, mientras tú no estabas, las horas de este espacio modifican los colores por el blanco y el negro. Y ya no nos reconocemos. Pero aprehendemos. Quizá a no voltearnos más. O tal vez, a no dejar nunca de querer hacerlo. Y es que, una vez que te has ido y has experimentado nuevamente el calor del fuego, aunque te haya quemado, da demasiado respeto tener que saber reconducir nuevamente el vuelo..

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