El Otro por Rain Cross

Tengo frío, mucho frío, pero ya no siento dolor. Me sangran los oídos y noto como los ojos se salen de sus órbitas. Espero a que el párroco saque el cuchillo de mis entrañas, triunfante, pensando que ha vencido al mal. Pero el otro ríe. Le noto retorcerse dentro de mi cuerpo, disfrutando el momento. Escupe a la cara del cura, que se aleja sorprendido, dejando el arma dentro de mí. Pongo las manos en el mango, intentando sacarlo, pero el otro me detiene. «Aún no —susurra en mi cabeza—. No es el momento». Mis piernas caminan hacia el padre Garreth, que mira con horror mi destrozado cuerpo. Mi piel está pálida como la cera y llena de laceraciones que ya ni recuerdo como aparecieron. Mis ojos se han vuelto dos pozos oscuros, llenos de odio por el hombre que tengo ante mí. El hombre de fe se aferra a su crucifijo, pensando y deseando que eso le proteja. No puedo evitar reír, pero mi voz se mezcla con la del otro. También encuentra cómica la escena. —¡Atrás, engendro del infierno! —grita, atemorizado. Ladeo la cabeza, con una sonrisa distorsionada en el rostro. El sabor del oxido invade mi boca […]

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“El color de la muerte” por Elena Siles, Asilo Oscuro, Nefelibata, Eidsei, Dagmar Sola , Informático Farero, J.J Kastle, Olga LaFuente, DsWaltz y Ana Centellas

@ElenaSilesB En mitad de la oscuridad se escuchaba los pesados pasos de un hombre caminando por una carretera tan solitaria como la luna creciente que iluminaba el firmamento. Su rostro estaba tapado por una capa, pero podía deslumbrarse   @AsiloOscuro una mirada violenta, de las que traspasan hasta el alma cuando se cruzan con ellas. El eco de sus pasos era un llamado a las más oscuras criaturas del inframundo. En su mano derecha tenía un cuchillo que goteaba líquido carmesí y en la otra, una botella de   @jardindebonsais (Nefelibata) vino vacía con un mensaje dentro, que acababa de recoger en la playa. Tal y como vaticinó la profecía, el comunicado le había sido transmitido justo tras el sacrificio. Aún no se creía lo que acababa de leer, pero no podía vacilar en ejecutar la siguiente orden: debía   @Eidsei acabar con todos y cada uno de ellos. Inclusive él mismo. Dejó de caminar en algún punto, con la mirada fija en el arma, aunque siguió su recorrido casi de inmediato. No era momento para dudar, pensó, estrechando su agarre en el cuchillo. Ya había   @DagmarSola cercenado varios cuellos de camino hacia allí y la policía ya estaría […]

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La cabaña por J. D. Arias

Escribo esto mientras mi corazón retumba dentro de mi tórax. Tengo miedo de esa cosa. Sé que no estoy loco, eso me persigue a cada momento y me ha agobiado tanto que ni siquiera puedo escribir esto sin mirar, a cada momento, la puerta y la ventana. Sé que se está acercando, no lo puedo soportar más, por eso quiero que tú sepas lo que me está ocurriendo y así por lo menos alguien no me recordará como el loco encerrado en su casa, donde ni siquiera allí está seguro. Todo comenzó hace unos meses, cuando por fin habían llegado mis anheladas vacaciones. Me habían ofrecido un viaje a la región costera del país, un viaje con todos los compañeros de trabajo. No me lo pensé demasiado, odio los climas calurosos, el simple hecho de tener demasiado calor por culpa del ambiente, siempre me vuelve iracundo. Además no quería pasar todo mi tiempo con esas personas, ya era suficiente verlos la mayoría del año. Con lo que termine eligiendo el lugar de siempre, mi cabaña en las montañas, rodeada por un hermoso bosque y justo en frente de ella se halla una laguna; me encantaba ese lugar, el silencio y […]

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Turno de guardia por J. D. Arias

El estridente ruido lo despertó, no sabía en qué momento se había dormido y esperaba que nadie se hubiera dado cuenta, ya le habían hecho dos anuncios y si completaba otro, le despedirían. El chico se acomodó en la silla, le dolía la nuca como un demonio, movió la cabeza hacia un lado y el cuello le traqueó, se acomodó la gorra, se estregó los ojos con el fin de despertarse, buscó a tientas sus gafas que terminaron en el suelo. Se levantó de la silla y cogió el manojo de llaves, salió de la cabina con el fin de saber porque el perro chillaba como loco, se retorcía para huir de su cadena y solo entonces correr lo más lejos que pudiera. ¿Qué te pasa muchacho? –le preguntó al perro que dejó de ladrar para comenzar a llorar. El perro se resguardó al lado de un muro y continuó llorando mientras veía atentamente la entrada a la construcción. Volvió a la cabina por la lámpara y vio el despertador que estaba sobre el escritorio, estaba completamente oscuro, luego comenzó a parpadear en ceros, ahora no sabía qué hora era. El tiempo había empeorado y comenzó a llover, las gotas […]

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En el acantilado por J. D. Arias

El sol ya se había perdido en la inmensidad del horizonte, había pasado como siempre y ella miraba aquel precioso naranja que se torna en violeta y termina en la inmensa oscuridad. A lo lejos, en las laderas de las montañas las casas comenzaban a encender sus luces al igual que los edificios de la patética ciudad, le daba gracia que las cosas siguieron su curso en un ambiente que se ve hermoso pero que por dentro te da miedo cada esquina. Miró hacia abajo, donde la vegetación ocultaba la horrible caída hacia la nada y ella estaba parada justo al borde, viendo el cielo y esperando a ver las pocas estrellas que un cielo ciudadano puede otorgar. Deja de decir estupideces. Esta es mi historia y este es mi punto de cambio, no permito que un extraño la cuente. Si quieres saber por qué estoy aquí, debes escuchar mi parte. Se sentó al borde del acantilado mientras las primeras gotas de lluvia comenzaron a mojarle el cabello. Todo esto es estúpido, creamos casas y pensamos que estamos seguros. Oh, ¿estás perdido? Tranquilo, ahora yo soy la que controla este mundo que estás leyendo, no un estúpido creador que prefiere […]

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“La casa” por Fran Rubio

La casa…., podría estar horas hablando de ella, y ciertamente algo hablare sobre ello….Era una vieja mansión que había estado por generaciones ocupada por mi familia, mis tatarabuelos, bisabuelos, abuelos, mi madre, y finalmente yo, estaba edificada sobre un promontorio desde donde se divisaba el pueblo entero y gran parte del contorno y si de día a la luz del sol ya intimidaba, no os quiero contar las noches de tormenta, cuando los relámpagos cimbreaban las sombras de sus ángulos,….hasta los más pérfidos demonios hubiesen temblado a sus puertas, oyéndola crujir al compás del granizo y la lluvia, si, ciertamente podríamos decir que tenía un aire tétrico y misterioso., La verdad era que nos gustaba así, nos gustaba que su sola presencia nos librara de curiosos y gente entrometida. Las gentes del pueblo siempre nos habían tratado de brujos y hechiceros….casi queman a uno de mis antepasados, pero se libro….jajajaja y esa es una historia para otro día, hoy no le corresponde, hoy quiero hablaros del paraíso, más concretamente de sus puertas….y de su guardián, sí, habéis acertado, de mí, el guardián de las puertas del paraíso, y que mejor forma de ocultarla que disfrazándola de oscuridad?. No cualquier miembro […]

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Maldición por J. D. Arias

Devora Williams estaba sentada en el centro de la habitación, le temblaban las manos sobre su caminador al frente de ella, la vejez la había arrasado, el alzhéimer la estaba borrando de a poco, sin embargo, por sobre los recuerdos que hacían dejado su memoria, aun permanecía uno, tétrico y escabroso, el recuerdo del suceso que la confinó a ese lugar, luego de que se salvara por poco de la cárcel, aunque ella no sabía qué hubiera sido peor. Pocos conocían la historia de esa anciana calva, los rumores decían que a sus treinta años la esquizofrenia la descontroló y terminó por quitarse todo su pelo, pero no era más que un rumor, la realidad fue mucho más adversa. Fui el único que pudo sacarle el recuerdo por completo, sin dejar detalles que volvieran la historia en no más que un rumor. Hace un año me propuse recolectar las historias de los recluidos en el psiquiátrico Ashford como una forma de inspiración para sacarme del bloqueo de escritor en el que caí hace dos años. Descubrí que Devora no era mala persona, que solo había terminado haciendo cosas horrendas por fuerzas mayores a ella, por cosas que aún no logramos […]

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El valle del miedo, por Alma Escritora

Tras las montañas de Escocia se halla oculto un pueblo cuyo nombre no se pronuncia. Está mal comunicado con el exterior y su población es escasa, pero no es esto lo que infunde tanto temor, sino la leyenda que se cierne sobre él como la niebla que siempre lo cubre; la misma historia que Noah Moore, periodista en ciernes, se disponía a registrar y cuya veracidad planeaba someter a su escéptico juicio. No se le escapaba que el verdadero motivo por el que su jefe le había autorizado a hacer aquel viaje había sido librarse de él, pero albergaba la esperanza de que aquel artículo le valiera al fin la columna que tanto ansiaba, incluso aunque esta resultara ser solo mensual. El trayecto desde Londres no había estado exento de imprevistos y accidentes que una persona más supersticiosa hubiera interpretado como malos augurios. Pero no así Noah, que era un acérrimo creyente de que no había suceso que no tuviera una explicación racional. Por ello, los contratiempos no le impidieron fantasear con la idea de que aquel viaje sería decisivo para impulsar su carrera. Su ánimo comenzó a decaer al llegar a Edimburgo, donde se vio obligado a ir saltando […]

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La lluvia por J.D. Arias

Corría en medio de la tormenta, estaba completamente empapado y con cada paso que daba sus pies se mojaban a un más, sentía que sus zapatos habían dejado de ser lo que eran para convertirse en agua. Al poco tiempo pudo resguardarse bajo techo. Las gotas persistían en su cara debido a su pelo mojado, sentía frío, mucho frío. Veía como el agua llegaba desde la calle a su derecha que se elevaba un poco, se salía de las canaletas a sus lados. La calle parecía un riachuelo, el agua avanzaba por cualquier lugar, encontraba un obstáculo, se arremolinaba y continuaba por su paso a lo largo de la calle. El cielo se había convertido en no más que una masa grisácea, todo donde miraba estaba gris acompañado del incesante sonido de la lluvia, que golpeaba los tejados y las ventanas de las casas a su alrededor, el líquido discurría por estos y bajaba a la calle para sumarse al camino. El viento era un silbido incesante, que se llevaba las partículas de agua y lo continuaban mojando aun estando bajo techo. ¿Cómo era posible que tal tormenta se generara de la nada? Se peguntaba. Su cuerpo temblaba incesantemente, le […]

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El genio dormido, por Alma Escritora

“La escritura es un acto de autohipnósis.” Por esa razón, tras meses de frustrados intentos de componer una novela, Roger decidió hipnotizarse a sí mismo. Probó a hacerlo durante una hora, y el experimento tuvo tanto éxito que a esta le siguieron muchas más, hasta que la autohipnósis terminó por convertirse en un acto inevitable. Pasaron los meses y las palabras continuaban fluyendo de él como un torrente imparable. Roger apenas comía ni dormía, ya solo vivía para escribir. Con el paso del tiempo aquel ritmo de vida comenzó a hacer mella en su salud, y llegó el fatídico día en que su médico le dijo que debía parar o le costaría la vida. Para entonces, Roger ya había publicado tres novelas que le habían otorgado renombrada fama. Tras mucho cavilar llegó a la conclusión de que con lo que ya tenía se daba por satisfecho, amén de que renunciar a la autohipnósis no significaba renunciar a escribir por completo. De manera que aquel día se fue a dormir sin poner en marcha su acostumbrado ritual. Sin embargo, cuando despertó sintiéndose terriblemente cansado y descubrió un taco de folios manuscritos sobre su escritorio comprendió que el genio que había creado […]

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