El valle del miedo, por Alma Escritora

Tras las montañas de Escocia se halla oculto un pueblo cuyo nombre no se pronuncia. Está mal comunicado con el exterior y su población es escasa, pero no es esto lo que infunde tanto temor, sino la leyenda que se cierne sobre él como la niebla que siempre lo cubre; la misma historia que Noah Moore, periodista en ciernes, se disponía a registrar y cuya veracidad planeaba someter a su escéptico juicio. No se le escapaba que el verdadero motivo por el que su jefe le había autorizado a hacer aquel viaje había sido librarse de él, pero albergaba la esperanza de que aquel artículo le valiera al fin la columna que tanto ansiaba, incluso aunque esta resultara ser solo mensual. El trayecto desde Londres no había estado exento de imprevistos y accidentes que una persona más supersticiosa hubiera interpretado como malos augurios. Pero no así Noah, que era un acérrimo creyente de que no había suceso que no tuviera una explicación racional. Por ello, los contratiempos no le impidieron fantasear con la idea de que aquel viaje sería decisivo para impulsar su carrera. Su ánimo comenzó a decaer al llegar a Edimburgo, donde se vio obligado a ir saltando […]

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La lluvia por J.D. Arias

Corría en medio de la tormenta, estaba completamente empapado y con cada paso que daba sus pies se mojaban a un más, sentía que sus zapatos habían dejado de ser lo que eran para convertirse en agua. Al poco tiempo pudo resguardarse bajo techo. Las gotas persistían en su cara debido a su pelo mojado, sentía frío, mucho frío. Veía como el agua llegaba desde la calle a su derecha que se elevaba un poco, se salía de las canaletas a sus lados. La calle parecía un riachuelo, el agua avanzaba por cualquier lugar, encontraba un obstáculo, se arremolinaba y continuaba por su paso a lo largo de la calle. El cielo se había convertido en no más que una masa grisácea, todo donde miraba estaba gris acompañado del incesante sonido de la lluvia, que golpeaba los tejados y las ventanas de las casas a su alrededor, el líquido discurría por estos y bajaba a la calle para sumarse al camino. El viento era un silbido incesante, que se llevaba las partículas de agua y lo continuaban mojando aun estando bajo techo. ¿Cómo era posible que tal tormenta se generara de la nada? Se peguntaba. Su cuerpo temblaba incesantemente, le […]

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El genio dormido, por Alma Escritora

“La escritura es un acto de autohipnósis.” Por esa razón, tras meses de frustrados intentos de componer una novela, Roger decidió hipnotizarse a sí mismo. Probó a hacerlo durante una hora, y el experimento tuvo tanto éxito que a esta le siguieron muchas más, hasta que la autohipnósis terminó por convertirse en un acto inevitable. Pasaron los meses y las palabras continuaban fluyendo de él como un torrente imparable. Roger apenas comía ni dormía, ya solo vivía para escribir. Con el paso del tiempo aquel ritmo de vida comenzó a hacer mella en su salud, y llegó el fatídico día en que su médico le dijo que debía parar o le costaría la vida. Para entonces, Roger ya había publicado tres novelas que le habían otorgado renombrada fama. Tras mucho cavilar llegó a la conclusión de que con lo que ya tenía se daba por satisfecho, amén de que renunciar a la autohipnósis no significaba renunciar a escribir por completo. De manera que aquel día se fue a dormir sin poner en marcha su acostumbrado ritual. Sin embargo, cuando despertó sintiéndose terriblemente cansado y descubrió un taco de folios manuscritos sobre su escritorio comprendió que el genio que había creado […]

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Pequeña asesina por Adelina G.N

En un paraje verde lleno de vida después de las lluvias, estaba Mercé, paseaba con su cesta colgada del brazo, recogiendo aquellas setas que nacían escondidas. Anduvo unos metros encontrando algo que no tenía explicación. Una gran llanura se abría delante de ella pero, en el centro un gran socavón deslucía el paisaje, escuchaba un silbido extraño y aquel ambiente frío no era el de siempre. Aún con el sol fuera sus manos y su rostro se helaban por momentos. Sé acerco recelosa a la circunferencia que humeaba una niebla grisácea, preguntándose en todo momento ¿qué diablos era aquello? Al momento se dio cuenta de que aquel humo era una especie de gas que le irritaba los ojos. Asustada se retiró de allí y sentada debajo de un árbol, seguía preguntándose. Volvió a escuchar aquel sonido, nunca antes había oído algo similar, estaba clavado en sus sienes, quería que cesase pero, persistía. Sujetándose la cabeza con las dos manos y tapando sus oídos a la vez, Mercé se acurrucó en el suelo, viendo uno de aquellos hongos justo delante de su nariz. Algo le pedía que cambiase de postura y destapando sus orejas recogiese, aunque distinto, uno de aquellos boletus […]

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El Espejo cap final y epílogo por Ricardo Zamorano

Estuvo bastante tiempo ahí tirado. Incluso se durmió durante unos minutos, hasta que el frío de la noche lo despertó. Nada más abrir los ojos, recordó lo sucedido en la casa de aquel hombre y se preguntó porqué se había asustado tanto. ¿Tal vez había sido por la situación en general? ¿Por aquellos esqueletos clavados en palos? ¿Por aquel mensaje escrito en la nevera mediante arañazos de un bolígrafo? ¿Por el hecho de ver por primera vez a una persona colgada de una cuerda? Todo ello tenía que ver, en parte, de eso estaba seguro, pero lo que de verdad le había hecho gritar y salir corriendo de allí era el haber comprendido que esa persona se había quitado a sí misma la vida. El hombre echó a andar hacia ninguna parte, perdido en sus pensamientos. Durante los últimos dos años, había visto muchos cadáveres, muchas personas muertas, ¿pero cuántas de ellas habían muerto y cuántas se habían matado a sí mismas? Para él, todas esas personas habían muerto por la enfermedad. Pero el hombre de la casa de los espantahombres no. Ese hombre se había rodeado el cuello con el extremo de una cuerda, había atado el otro a […]

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El Espejo cap 14 por Ricardo Zamorano

La noción del tiempo era algo que después de dos años en un mundo paralizado y en compañía de un espejo, Ayna había perdido casi por completo. No sabía con exactitud cuánto tiempo llevaba caminando; sin embargo, sí sabía que no era mucho, y ya se había visto obligado a detenerse cuatro veces. Había logrado acumular suficiente comida, más de la que le hubiera entrado en la cesta de la carretilla formando una montón que consiguiera mantenerse en equilibrio, por eso, una vez hubo comprobado aquello, llegó a la conclusión de que era absurdo regresar a la iglesia cada vez que la carretilla se llenaba tras buscar y buscar en las casas y en las escasas tiendas y supermercados. Estos lugares apenas tenían algo que valiera la pena. En una ocasión pensó en cambiar la carretilla por un carrito, como el que tenían quienes le intentaron convertir en comida, pero precisamente recordar a estas dos personas fue lo que le hizo cambiar de idea. Aunque también era por algo mucho más profundo: había cogido cariño a la carretilla. De algún modo, le ligaba a sus padres, a su vida anterior, y no sentía la necesidad de desprenderse de ella. La […]

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¿Truco o Trato? por Elena Saavedra

Dereck caminada por las calles de su vecindario agarrado de la mano de su hermana mayor, Holly. Era 31 de Octubre y todos los niños habían salido disfrazados a pedir caramelos por las casas tal y como mandaba la tradición. Dereck iba disfrazado de momia y Holly iba disfrazada de princesa. Tenían respectivamente 6 y 12 años. Aquel era el primer año que no iban acompañados por ningún adulto para pedir los caramelos por lo que estaban muy emocionados. En aquel barrio todo el mundo se conocía y ambos hermanos eran muy queridos. Ambos eran morenos, pero Dereck era más moreno que su hermana; y ambos tenían los ojos verdes. Era una noche cálida, sin nubes en el cielo y luna creciente brillaba con una luz casi blanca sobre ellos. Las casas estaban decoradas con artículos de halloween y los niños iban llamando de una puerta a otra repitiendo la famosa frase de aquella antigua tradición: ¿Truco o trato? Sin duda era algo que hacían casi sin pensar, pero en una casa a Holly y Dereck no sólo no le dieron caramelos sino les echaron enfadados. Eran los nuevos vecinos, los únicos que no celebraban aquella fiesta en todo el […]

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El Espejo cap 13 por Ricardo Zamorano

Ayna caminaba en busca de comida bajo aquel cielo enfermizo y amarillo. Habían pasado cuatro semanas, cuatro semanas en las que se había dedicado —naturalmente— a sobrevivir evitando morir de hambre o sed. Cuando se despertó al día siguiente tras haberse quedado dormido sobre el banco de la iglesia, decidió establecer un plan. La luz que entraba por los ventanales de la iglesia no ofrecía mucha visibilidad, ya que si a los colores de las vidrieras se les sumaba la mugre de estas, la iluminación se reducía a una pobre luz grisácea. De modo que Ayna abrió una de las puertas con cautela, observando el exterior, y se situó en el umbral conforme extraía el mapa de la mochila. Haciendo un esfuerzo inmenso, pues no entendía muy bien los mapas, identificó el templo. Una pequeña cruz rodeada de una maraña de líneas y formas geométricas. Sintió un ligero vahído al percatarse de que el lugar en el que estaba era tan solo una pequeña parte de un conjunto de ciudades y pueblos. La pequeña ciudad en la que se hallaba estaba al sur de la enorme capital, la cual ocupaba el centro del mapa y llegaba casi a los extremos […]

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Apagado por Ricardo Zamorano

No sé cómo sucedió, pero cuando me quise dar cuenta, tenía la cabeza de mi mujer abierta entre mis manos, con la sangre formando regueros rojos sobre los nudillos. Eso es lo único que recuerdo, eso y algo más que no logro entender por más que lo intento cuando puedo. A veces ni siquiera lo recuerdo. A veces ni siquiera sé quién soy. A veces ni siquiera soy consciente de que he de ser alguien. Tan pronto estoy lúcido, como no estoy. Es como si estuviera apagado. Y es en esos momentos de lucidez cuando comprendo que he estado fuera de mí, y cuando recuerdo. Recuerdo el largo cabello color azabache brillante y apelmazado. Un cabello brillante y apelmazado por la abundante sangre, enredándose entre mis dedos, agarrándolos como exigiendo clemencia. Sé lo que pensáis: otro caso de violencia de género. Otro marido cabrón que ha matado a su mujer. Yo no recuerdo lo que pasó, pues lo que sucediera transcurrió en ese estado cada vez más frecuente en el que estoy apagado. Pero os aseguro, con lo que pueda quedar de mi corazón, que jamás había pegado a mi mujer, que jamás la había siquiera gritado. La quería, de […]

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El Espejo cap 12 por Ricardo Zamorano

Estaba muerto. La esperanza reflejada en su rostro se rompió en mil pedazos, como el cráneo al pisarlo, mil pedazos que se le clavaron en el corazón. No lloró. Agarró la sábana y le cubrió por completo. Después salió de la habitación. Lo que había impedido que sacara el mapa de la mochila para tratar de orientarse y ver si había alguna otra ciudad o pueblo cerca, lo que le había dado esperanzas y hecho olvidar la horrible situación de la que acababa de escapar, había sido distinguir en el horizonte un rectángulo acabado en una cruz recortado contra el velado cielo. De inmediato supo que debía regresar con el viejo cura y quedarse junto a él. Era la única persona que le quedaba, la única buena que conocía, y allí dentro estaría seguro. Era un lugar oscuro y grande, un lugar en el que sería difícil encontrarle si las personas que ya no eran personas irrumpían en él. De modo que anduvo durante unas horas, mientras el día se oscurecía y la temperatura bajaba. La carretilla pesaba, y los brazos protestaron, pero él no se detuvo, siguió y siguió caminando entre coches oxidados y algún que otro cadáver que […]

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