“Doce descendientes para conquistar el mundo” por Olga La Fuente, Dagmar Sola, Asilo Oscuro, Ikormar, Nefelibata, Informatico Farero, Manel_SaO, William Rilley, JJ Kastle, Alicia Brunskill, MoraMoriles2, Ana Centellas, Puri RV, Eidsei y InannaStM

“Doce descendientes para conquistar el mundo” @Olga_Lafuente El frío invadió la estancia principal de una humilde casa de la Meseta Ibérica cuando la puerta se abrió de una patada. Tres soldados armados entraron en la sala donde un matrimonio y su hijo pequeño celebraban la Nochebuena. Agarraron a la madre y se la llevaron en volandas … hasta una camioneta que se perdió en la oscuridad Mientras, en el Ministerio de Guerra de Berlín recibieron una conferencia de Madrid —La última de las descendientes ha sido hallada, mañana partirá en tren dirección Francia —Perfecto –contestó el oficial alemán —¿Quieren al niño? —No, no sirve, está mezclado. Y colgó. Un capitán de las SS entregó una nota al suboficial, su destinatario era Josef Menguele —Es la última de las descendientes –dijo el capitán—, en un par de generaciones, tendremos un ejército de vikingos arios que conquistará el mundo   @DagmarSola Años atrás, cuando el primero de los llamados descendientes alcanzó la edad adulta, fue cuando todo comenzó a ponerse en marcha. Se había resistido a hacerles caso y tuvieron que inculcarle su deber. Al final, fue él mismo quien programó a los siguientes.   @AsiloOscuro No había sido una tarea sencilla. […]

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Carta a mi amor del colectivo por Joaquin A. Stringa

Estimado amor imposible: Tal vez la sorprenda esta misiva pero hay un sentimiento dentro mío que ya no quiero aguantar. Quiero que sepa que para mi usted es, y será, mi amor imposible. Seguro estará asombrada tras la lectura de este primer párrafo pero quiero decirle que busco lo contrario de lo que imagina. Con esta carta no pretendo noviazgos, ni casamientos, ni relación alguna. Lo único que deseo es que usted continúe siendo mi amor imposible. Procuro con esta misiva que todo siga como hasta ahora. Quiero que nos crucemos en la parada del colectivo sólo por azar. No me interesa acordar ningún día ni horario para compartir el viaje. Cuando no la veo por unos días disfruto mucho más cuando, de casualidad, la encuentro. Y por el contrario, si usted y yo dejáramos de cruzarnos, seguramente, ya no me interesaría tanto volver a verla. Tampoco pretendo conocer de usted más datos de los que saltan a la vista. Sé que viene de algún lado (no me interesa saber cual) vestida de jogging, noto que siempre que sube al colectivo manda un mensaje de texto, y la despido en silencio al bajarse en la segunda parada después de doblar […]

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Zona de confort por Ana Centellas

ZONA DE CONFORT «No quiero ir al trabajo». Esa era la frase que Susana repetía cada mañana, todas, sin excepción. Álvaro le daba un abrazo con las pocas fuerzas que le proporcionaba un descanso de menos de cinco horas. «Tranquila, cariño», le repetía cada día. Susana había sido una joven inquieta, con grandes sueños. Soñaba con hacer grandes cosas, con cambiar el mundo, con ser alguien en la vida, como si no fuera ya suficiente con ser ella misma. Un brillante expediente académico a sus espaldas le daba la energía necesaria para elevar a lo más alto sus sueños de grandeza, aquellos que nunca llegaron a concretarse en nada. Cuando conoció a Álvaro, este también tenía enormes sueños por cumplir. Tal para cual, aunaron sus sueños en uno solo, superlativo, sin detenerse a considerar si aquel era o no un imposible. Tanto Susana como Álvaro comenzaron bajando sus expectativas a un nivel que les permitiese comenzar sus vidas, unos inicios humildes podrían ser la base perfecta para un sueño a gran escala como el suyo. Pero pasaron los años y la rutina se apoderó de ellos. Se estancaron en una zona de confort que a ambos parecía adecuada, suficiente para […]

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Campanadas por Fran Rubio Varela

Las campanas sonaban todas, se habían vuelto locas. Sonaban sin razón aparente ante el asombro de la gente , parecían haber sido embrujadas, los campaneros desesperados no sabían como pararlas, ellas teñian los pueblos y sus plazas de su peculiar sonata. Había un pasaje que hablaba de que habrían fanfarrias sonando desde el cielo el día que  avisaran de un gran cambio. Pero en este mundo ya nadie se acordaba de ellas, ni siquiera se sabía ya que era una fanfarria, así que las campanas asumieron tan elevada labor sonando todas al unísono. Pero la gente, ésta gente de ahora ya no se sorprendía ni se maravillaba de nada. Se pusieron como siempre que sucedía algo inusual a buscar la respuesta más lógica o si no la encontraban, a buscar aquella que más se les acomodara para sus intereses … Y mientras las campanas sonaban más fuerte. Las gentes, muchas de ellas empezaron a alejarse de los campanarios y las plazas, en cambio otros optaron por soportar el estruendo del bronce. Aquellos que volvieron al campo empezaron a recordar lo que era una flor, y la dulce sensación del aire  limpio en sus rostros,vieron jilgueros cantar  y se maravillaban ante […]

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La Cinta de Möbius por Inkomar, Nicolás Oleinizak, Nefelibata, Olga LaFuente, Informático Farero, JJ Kastle, EvilOdradek, Ana Centellas, Elena Siles y Asilo Oscuro

@inkomar Y despierto desorientado. Con un sabor metálico en la boca. Todo es oscuridad. Negrura. ¿Dónde estoy? Oigo algo. Son pasos. Juraría que son pasos. Tap. Tap. Tap. No espero. Aquella cadencia rítmica de pasos me hace estremecer. Siento que me ahogo. Una punzada. Una opresión en el pecho. Instantes de angustia. Me duele. Siento temor. Mi parte coherente me pide tranquilidad. Pero no la escucho. Algo ajeno a mí me hace girar en redondo y encararme con más oscuridad. Los pasos ahora es escuchan a mi espalda. Cerca. Cada vez más cerca. Comienzo a correr. Una luz ¿Es una luz lo que veo allí al fondo? No lo sé, pero corro sin pensar. Tap. Tap. Tap Me falta el aire. Me arden los pulmones del esfuerzo. Maldigo mi mala forma física. Encaro un corredor entre muros tapizados de líquenes. Una escalera. Nicolás Oleinizak @Leizanico Subo y de un momento a otro la luz desaparece. Hay otro corredor idéntico al anterior, pero ahora los muros parecen filtrar olor a muerte y podredumbre. Tap, tap, tap. Una voz espantosa me llama. Ya no siento nada más que miedo y angustia. @jardindebonsais (Nefelibata) Al fondo del corredor se vislumbra una puerta entreabierta. […]

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Ciudad… por Asilo Oscuro

Salgo a caminar internándome en la oscura niebla. Pasos lentos, pesados, acompañados por ratas que  recorren aberturas de concreto. Me asquean, recuerdan que es un territorio donde vienen sombras lejanas con sacos de ilusiones que nada quieren cambiar. Congelado por el compañero fiel de aventura de cada mañana, sobrevivo en esta ciudad. Esquivo seres invisibles para la sociedad, huyendo de los puñales de esquina, viendo el placer escurrido sobre las paredes de calles manchadas por la avaricia de generosos don juanes de elecciones…un lugar macabro, hermoso, si se ve desde el corazón de los que luchamos siendo extraños seres de honestidad.

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Mi último escrito por Ana Centellas

MI ÚLTIMO ESCRITO Sábado. Llevo toda la semana sumida en la desidia y ni una sola palabra coherente ha conseguido escapar de mi cerebro aturdido por el calor. Solo me quedan dos días para enviar mi colaboración con el más importante de mis clientes y aún no he sido capaz de escribir nada. ¿Estaré perdiendo facultades? ¿Será la edad? ¿O tan solo será este maldito calor del mes de julio que mantiene atrofiada mi capacidad creativa? Espero que sea esto último porque si no, estoy perdida. Sí, como lo oís, literalmente perdida. Jamás me había ocurrido algo así y mi parte victimista no puede evitar regodearse en la desesperación y centrarse en un único pensamiento: ¿por qué a mí? Bueno, no seamos tremendistas. Aún quedan dos días, cuarenta y ocho horas completas para poder realizar mi trabajo como de costumbre. ¿Desde cuándo mi pensamiento es tan negativo como para llegar a decir «solo quedan dos días»? No, aún quedan dos días. Mucho mejor. Mi mente parece despejarse ante esta idea. Seguro que un café la ayuda un poco con la tarea. Cinco horas. Ya han pasado cinco horas desde que me senté frente a mi fiel máquina de escribir. Cinco […]

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El Grimorio Árabe por Asilo Oscuro

  Son muchas las historias que en el mundo se cuenta por generaciones para advertir o prevenir a las personas para no cometer acciones que los lleven a la perdición. De hecho, muchas de las leyendas urbanas se basan en eventos que nunca ocurrieron o marcaron a una población, sin embargo los registros de estas narraciones no dejan de ser parte del folclor popular. Entonces ¿para qué creer en esos espíritus, apariciones o historias que no dejan de ser más que fantasía? El arqueólogo británico Lord Craft pensaba lo mismo cuando dio inicio a la expedición más grande sobre el Medio Oriente en busca de respuestas sobre los diferentes pueblos de Mesopotamia. Sus conocimientos sobre el pueblo asirio en cuanto a la cultura, lenguaje e historias, le había otorgado el reconocimiento a nivel mundial. Había recibido un telegrama de su profesor sobre una región donde se presentaban brutales muertes sin sentido. Pese a la violencia de los pueblos, ninguna de las personas podía dar razones reales sobre las docenas de cuerpos que parecían brotar desde lo más profundo de la tierra. Y es que el callejón norte de la ciudad de Mosul parecía un río carmesí, donde los peces eran […]

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Soñando con un Ruiseñor por Fran Rubio

SOÑANDO CON UN RUISEÑOR. Mis pobres rodillas…no se si ya lo soportaran, pero lo hacemos, corremos hacia ese árbol, ¿lo ves?. Está en el centro del valle, es simplemente majestuoso, creo que es un roble milenario. Las gentes del lugar dicen que lo guarda un deva sagrado y que bajo él y su fresca sombra sólo hay paz y dicen también que allí las amapolas son más rojas y mas suaves que en ningún otro lugar, pero eso tú ya lo sabías verdad?, Y a su lado, casi acariciando sus raíces hay un arroyo de agua muy clara, que allí parece que duerma , como su bella amante, entre solo un murmullo y que cuando la luz llega, brilla como un llavero de soles. Tengo ganas de refrescar los pies allí, te apuntas?, aunque seguro que andará algo fria, no debemos tenerlos demasiado tiempo dentro. Después, después simplemente escucháremos el silbar del aire entre sus hojas. Dicen también que cuando suena fuerte no es el aire, si no las hadas y los elfos que cantan la llegada de la luna y el tiempo para sus bailes de alas finas y su luz de plata, ¿no los ves? Ya estamos cerca, […]

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Dios de mi idolatría por Maria H.L.

Dios de mi idolatría En la oscuridad acariciadora de mi cuarto, siento como te acercas con suaves pasos y ya cerca de mí percibo junto al mío tu rostro. Acerco, temblando de amor, mis labios, la punta de mi nariz al lóbulo de tu oído y tímidamente mi pasión poseída por tu sabor a sueño etéreo, trata con la complicidad de los mordisquitos de mis perlas marinas, a tus rincones secretos, convertir en manjar suculento y especiado cada resquicio de tu piel hecha de sueños, de historias inenarrables por lo desbordante de tu sensualidad y que yo aderezo con el intenso erotismo de mi piel, fuente de fluidos y respiraciones agónicas, vecinas de la misma muerte. Mis cabellos jugando y enredándose con los tuyos. Acercas temblorosas las yemas de tus dedos a mis sombríos aullidos, su eco busca travieso esconderse en tus labios. Me abrasa el calor de la savia de tus pupilas, mi sacro e incitante santuario en llamas. Te siento… sientes que a ti te posee este tormento vestido de lascivia dulce y salada, el ardor y lo aterciopelado de tu envolvente mirada , acariciadora del nacimiento de mis glúteos y de sus extensiones en llamas incendiarias. Muero […]

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