La Oscura Contraposicion cap 1 por Fran Rubio

Capitulo 1 Ella era una chica de piel blanca y ojos oscuros, de figura tan frágil que la comparaban con una roja amapola, pero en su interior, su alma era raída por los colmillos de aquella negra bestia, que cada noche pugnaba con destapar el horror que encerraba, y su mente aún joven, enloquecía con cada aullido de la bestia. Antes su fe era fuerte y entera, pero ahora , ahora las grietas habían hecho en ella mella, amenazando con desmoronarla en cualquier instante y ya sólo le quedaba aquella única esperanza, la de aquella leyenda caída de los tiempos que debía buscar con premura. La bestia cada noche le mostraba su poder aniquilador, del cual ella sería su instrumento en cuanto rompiera las cadenas que a duras penas seguían aprisionándola. Tres días con sus noches llevaba por aquel deshumanizado bosque vagando en busca del ansiado portal, sabía que encontrarlo sería caer en los brazos de la noche infinita, pero también sería el final de la bestia y la salvación de su alma. El bosque parecía una repetición constante de sombras y ramas retorcidas , los troncos brotaban entre el mar de musgo, que amenazaba con atrapar sus ligeros pies […]

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Encarcelado en mis versos por Maria H.L.

Encarcelado en mis versos Ecos lejanos en mis pupilas me indican que tu llama no debo permitir que se extinga. Trato de tallarla en el mágico pergamino para que no se confunda con la ausencia y tenga el crepitar milenario Vas cobrando vida te la insufla la tinta de mi pluma. Rozo tus labios con mi lápiz y les narro un bello beso, sellado en la noche de los tiempos, su existir, su celeste sabor más allá del oscuro universo Tu delirante piel se revela a mi olfato, tratando de enfrascarla en la mina de mi pluma. Tu ser volcado en mi lienzo me esboza una fragante sonrisa que araña mis entrañas, hambrientas de tu erótico verso, hambrientas de soñarte…

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Cuando regresemos a casa por Ana Gutiérrez

Una tarde de septiembre, cuando el sol poco a poco iba escondiéndose detrás del horizonte y mientras mi cansado cuerpo descansaba sobre la aún caliente arena, de pronto noté como si alguien me empujara. Como si alguien me diera alas para poder volar. Como si pudiese flotar. Sentía un inmenso calor. Aunque al mismo tiempo, tenía la sensación de no tener temperatura. Era como si estuviese sin estar. Me sentía tan extraña… Intenté mirarme las manos y los pies pero no entendía su forma. Daba saltos en el aire, traspasaba hojas, palmeras…Ya no podía acariciar la tierra como antes. Ni juntar mis manos para sentir el frescor del agua. Ahora sólo podía caminar sobre ella sin hundirme, y traspasar la arena sin llegar a sentir nada. Cuando me giré para intentar estabilizarme y mantenerme de pie, pronto entendí lo que había ocurrido. Pude ver mi pálido y delgado cuerpo que yacía sereno cual movimiento de un mar en calma, mientras los rayos de aquel inmenso sol aún iban proyectándose sobre lo que quedaba de mí. – He muerto- me dije. Y lentamente, abandoné aquel hermoso lugar. Aún me costaba sostenerme en pie. ¿Qué clase de cuerpo era aquello? ¿Cómo es que […]

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“Tiempo lejano” por Sara Ramírez

Maduras, creces, maduras, quieres volver al pasado, a la infancia, a la par el tiempo robado, a la ignorancia, a lo pasado.   Tienes ese dese, ese sueño, ese anhelo de ser una niña de nuevo; donde la responsabilidad no existia donde todo era sueño y fantasía.   Recuerdas ese mundo extraño, diferente, ese mundo, esa vida, llena de ilusión; solamente ignorancia e imaginación. Recuerdas ese mundo que por sí se desvaneció.   Infancia, la llaman los mayores, algunos: niñez, otros muchos adultos, pero ¿Infancia? ¿Niñez? ¿Realmente importa? ¿Importa realmente su denominación?   Simplemente otra etapa en la vida, pero no es solo “otra” etapa que transcurre. Son años, años de felicidad, de alegría, de reír y llorar, llorar sin razones, sin más.   Años de ignorancia, sin problemas, nada más. Porque la sonrisa de un niño es la más sincera, la más bella y hermosa, solo una sonrisa despreocupada, como un te quiero sin espada.   ¿Por qué no volver a niño ser? Porque todos tenemos un niño; somos niños y tenemos que dejarnos ver; dejar de fingir, de actuar, y empezar a ser.    

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El Olimpo de los Dioses por Maria H.L.

El Olimpo de los Dioses Felicidad cegante a los sentidos envuelve mi mundo hasta donde se pierde mi conciencia, los poros de mi piel, el aire está impregnado de ella. Despierto de este sueño y me regocijo con todos los meteoros que sobrevuelan mi universo. Fascinante realidad de ternura e inocencia, sacudiéndote el yugo que puedes imaginar que es la vida. Están ahí, es fascinante, llenan de color todo lo que sus presencias acompañan. Milagros vivientes que nos sacan del sinsentido de la vida, risas ingenuas, confidencias revestidas de cariño y miradas acariciadoras, abrazos sin fin, milagro sublime, salpicado de magia. La felicidad de los dioses nos rodea y posee. Mi sueño es melancólico porque el onirismo de su fantasía no tiene la intensidad de brillos y colores de la aldea que se encuentra tras su despertar, despertar que es recibido por el arrebatador fuego del horizonte. Las miradas auténticas, las réplicas cotidianas, adornadas del abanico de las azules sonrisas, alejadas de la nada de los seres sin ánima…..Levitar en su medio es una verdad. En sus límites me siento a salvo del frío, del hielo, de la lluvia violenta. Sus llamas procuro que no se apaguen porque son el […]

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Te siento aquí en mi mente por Maria H.L.

Te siento aquí en mi mente. Vago por el mar de los abismos, lo seductor de tu sombra, deleitoso tormento, golpetea aquí en mi pensamiento. Anida en mi sacramento el encanto de tu inspiración, seducida por tu milagro, receptora de esta fascinación. Celestial resplandor, que mora en mi orilla vestal. Palpitante turbación al gozar tu nacer espiritual. Atravesada por tu verbo labrado, donador de tempestuosas misivas celestiales. Enardecido mi lirio, Extasiado mi corazón, doquiera, un bulevar, una alameda, un arrecife, mi lecho, en ellos eternamente, despierto y espiritoso, tu milagro, tu ángel, tu recuerdo, tu dulce sombra. ¡ Exquisita desazón, al evocar tu añorar, al evocar, tu sustancia de loto!

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“Un Regalo” por Sara Ramírez

Porque la vida es insignificante y nunca sabemos el futuro, lo que esté por llegar. Por eso, vive el presente, que el pasado ya se fue y el futuro ya llegará. Quédate con todo lo bueno, las risas, las alegrías, los recuerdos, lo momentos vividos, los besos, los abrazos…, y aparta de ti todo lo malo, los llantos, los enfados, las peleas, los gritos, las discusiones…, porque la vida son dos días y hay que vivirlos de la mejor forma y nada más; porque la vida es un regalo, es un suspiro que viene y va, porque un día aparece y al otro sin avisar se va.  

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“SONREÍR ES LUCHAR” por Sara Ramírez Sánchez.

“SONREÍR ES LUCHAR” En un poblado de África vivía un niño de ocho años llamado Babú. Pasaba todos los días jugando con sus amigos y con los animales; pero su gran deseo era poder aprender a leer, mas en un poblado como el suyo no había escuelas. Un día, encontró un cuento que habían dejado abandonado los hijos de unos turistas y, desde entonces, soñaba con poder leerlo. Una noche, en uno de sus sueños, vio un duende que le indicaba una cueva donde hallaría un tesoro. Babú se despertó y decidió que a la mañana siguiente emprendería el viaje en busca de su tesoro, en busca de un profesor para él y sus amigos. Al día siguiente, sin decir nada a sus padres, preparó su mochila y salió de su casita; “nada me detendrá”, pensó mientras salía a escondillas, “encontraré mi tesoro”. Estuvo caminando durante todo el día y no encontró a nadie. Al atardecer, pensó en volver a casa, pero en ese instante vislumbró la figura de un lindo conejito. Se quedó sorprendido por la belleza de aquel conejo y empezó a correr tras él, pero su asombro aumentó cuando aquel conejito se dirigió hacia él y le […]

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“CULPABLE” por Sara Ramírez Sánchez.

ELBAPLUC     Viernes por la mañana, al igual que todos los días, Jack se levantó, desayunó y se marchó a su trabajo; era vendedor de coches. Mientras paseaba tranquilamente, miró su reloj y se dio cuenta de que llegaba tarde, por lo que decidió coger el autobús para llegar a tiempo. Cuando estaba sentado, miró al exterior para contemplar el paisaje. Al instante, aparecieron unas manchas rojas reflejadas en el cristal, que se podían traducir como “EMADÚYA”; y… como si de un espíritu se tratase, la pálida y blanquecina imagen de una atractiva joven deteriorada y magullada. Jack, sin mostrar la menor preocupación e ignorando aquella extraña aparición, desvió su mirada al periódico que sostenía y se puso a leer. En su rápida lectura, pudo ver claramente unas palabras que lo aterrorizaron y agudizaron sus sentidos. Algunas eran “víctima”, “atropello”… De pronto, el autobús quedó sumergido en una profunda oscuridad y… al momento… ¡aahh!, ¡mirad!, ¡aahh!, ¡socorro!… Jack, temblando, se acercó hacia la mujer tendida en el suelo, le tomó el pulso y dijo –“está muerta”-. Éste observó que tenía marcas de neumáticos a lo largo del cuerpo, y que en su abdomen había unas letras rojas que decían “SODACEP […]

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Amelia Earhart por Maria H.L.

Amelia Earhart Fuiste una de las diez primeras mujeres que cambiaron el mundo, siempre me ha llenado de admiración la aventura que fue tu vida. Te aferraste a un sueño y nada fue obstáculo para desviarte de él, querías cruzar el mundo volando en tu rudimentario avión, nada te detenía, ni la tormenta en mitad de la noche, valerosa decisión, tú sobrevolando el mar en medio de la lluviosa oscuridad, sin asomo de cobardía, derecha a cumplir tus metas, firme en tus propósitos, triunfadora en una época en la que la sombra masculina no dejaba entrever lo que se reservaba en el alma de muchas mujeres, sedientas de sueños que llevar a cabo, siempre luchando y tratando de tirar todos aquellos muros que no les dejaban sacar del armario todo aquello que las endiosaría, que abanderarían en representación del género humano y sobre todo del sexo “débil”. Desapareciste en medio de la nada, todavía hoy nos seguimos preguntando, dónde sigue tu espíritu errante, sediento de aventuras en las alturas, trucada tu leyenda, ya de por si grande, por un fatal accidente, por la limitada tecnología de esos años algo que para ti no suponía un obstáculo porque confiabas en que […]

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