Trazos eróticos por Fran Rubio Varela

Unmmm , recordaba su piel…tensada y suave al hacer el amor, sus movimientos eléctricos y los suaves y tiernos, todos encaminados hacia su mas alto placer.

Como disfrutaba viendo endurecer sus pezones al roce del hielo, esa era una delicia de dioses, y tras el  hielo, el calor de su lengua lamiendo el frío rastro mojado, quería sentirse atrapada en aquellas manos que redondeaban sus pechos apretandolos, sin contemplaciones, estrujando y tirando mientras con cada embestida con cada palpitacion lo sentía tan adentro suyo, domándola, haciéndola mujer.

Lograba encenderla con todos los susurros obscenos que deslizaba en sus oídos mientras acariciaba su cuello.

Sus besos largos, su lenguas enredadas, solo pensarlo y un suspiro mojaba su grieta humedeciendola.

Lo disfrutaba cuando él,  vendando sus ojos la tomaba desde atrás estirando sus cabellos, penetrando sus entrañas y azotaba sus nalgas en ese punto exacto que la excitaba tanto, en ese instante él era su amo y señor y ya no podía otra cosa que complacerlo en todos sus caprichos ser suya por entero.

Como amaba sentir su miembro endurecido en cada oquedad de su cuerpo, mirarlo a los ojos con todo el vicio de su mirada, mientras su lengua y su boca lo recorrían, y llevarlo hasta la explosión de toda su gloria, hacerlo temblar como a un niño.

Hoy lo tendría en sus brazos y cumpliría cada calenturienta fantasia que él le había hecho imaginar durante toda  la semana, trasladandola con cada palabra suya a cualquier  sucio deseo…

Se perfumó y se  puso el vestido violeta que sabia tanto le gustaba y su lencería de encaje mas sexi, se pinto los labios de carmín y salió a su encuentro.

Sabía que sería todo una sorpresa , con él siempre lo era…

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