Una pequeña pero dulce historia de amor por Elena Saavedra y Eduardo Yoly

Una pequeña pero dulce historia de amor

parejas-imagenes-amor-mirandoseElla estaba esperando otra vez la luz, en esa esquina que tantos recuerdos le traía. No entendía bien que hacia ahí, pero sabía que algo necesitaba que suceda. Pasaban las horas, el mismo frio de siempre y esa briza que le producía escalofríos. Él la esperaba sentado en un banco, después de tanto tiempo por fin se conocerían en persona. Hasta ese momento, sólo la conocía a través de los mensajes y las descripciones de sus amigos. Pero nada más verla superó todas sus expectativas. Sus piernas temblaban, no sabía que pensar. El momento había llegado.
Ella se acercó y con voz muy tímida le dijo “hola”. Él se levantó y la observó a los ojos como los que miran por primera vez al mar. Quedó ese instante congelado, mirándose entre ellos. Ella tenía el pelo negro azabache y los ojos azules como el cielo. Su melena negra y lisa le llegaba hasta los pechos. Su piel era blanca y tersa, pero muy delicada. Ella era delgada y bajita, pero tenía pechos grandes comparados con su constitución. Él era apenas más alto que ella, ojos marrones y una sonrisa como de los que no conocen la tristeza. Su pelo un poco despeinado lo hacía más atractivo aun.
– Me alegro de conocerte por fin, Teresa.
– Y yo a ti, Nicolás.
– Pensarás que es una tontería, pero creo que te he visto antes- dijo Nick.
– Es posible, soy actriz de teatro en una compañía del centro de la ciudad, se llama “Travesuras”.
-Puede ser, no recuerdo bien de haberla visto, pero tus ojos sí, son imposibles de olvidar esa mirada- aseguró Nick
Ella agachó la cabeza sonrojando, él la agarró de la mano y le levantó la cabeza para no perder su mirada- Mis amigos dijeron que tú eras médico, ¿qué especialidad haces?
– Pediatría. Desde hace 2 años tengo mi propia consulta.
– Eso es genial. ¿Y cuáles son tus aficiones?
– Me gusta leer viejos poemas de amor y algunas novelas.- contestó Nick.
– ¿No eres amante de las películas?- preguntó Teresa.
– Me encanta “Más allá de los sueños” pero últimamente no veo porque me siento muy solo.
– Tal vez podamos ver alguna película-propuso Teresa.
– Sí, sería una buena idea.
– Vamos pues- indicó Teresa.
Ambos pasearon por el paseo hasta llegar al cine.
– Me apetece ver alguna película de amor- comentó Teresa
– Sí, sería ideal.
Ambos estaban en el cine cuando sus manos unieron el cubo de palomitas, se miraron a los ojos y sonrojaron. Nick fingió bostezar y basó su brazo sobre el hombro de ella. Ella sonrió como respuesta y se apoyó sobre el hombro de él. Al terminar la película Nick acompañó a Teresa hasta su casa, y una vez allí se miraron fijamente a los ojos. Ambos se gustaban y era obvio, Nick no iba a dejar que una mujer. Tan maravillosa se le escapara, así que decidió ir a por todas y le acarició el rostro lentamente. Y sus labios se unieron en un beso tan intenso que sus almas se encogieron.

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