Vlad Hunters cap 2 por Sergio Pazos

Checkpoint 2: La Mano de las Tinieblas

10:30 a.m.

The One se encontraba sentado en su trono de la sala de mando de Nosferatu, sumido en la más profunda oscuridad. Pensativo, se frotaba el entrecejo con las yemas de los dedos. Un sonido de la columna de oricalco que tenía frente a él le llevó a abrir sus brillantes ojos carmesís. El vampiro se levantó, arrancando un crujido de sus oscuros ropajes ceremoniales y colocó la mano derecha sobre la columna de un metro escaso de altura, haciendo coincidir su ojo ciego con una concavidad en el extremo del pilar que empezó a iluminarse con un mortecino brillo azulado. Flotando en el aire  por delante de él, aparecieron tres grandes holopantallas rectangulares. Cada una de ellas mostraba la silueta de un rostro ensombrecido en una imagen que se distorsionaba cómo en un antiguo VHS con la cinta muy gastada.

    -The One -pronunció una de las desdibujadas imágenes con una voz no menos distorsionada.

    -Al fin estáis todas.

    -Hacía mucho que no contactabas. ¿Todo sigue igual?

    -Sí… Todo sigue igual.

    -Bien. Aquí el horizonte es luminoso.

    -¿En serio?

    -Sí. Deberías verlo.

    -Ya que sacas el tema, hay algo que quiero enseñaros.

    -¿Por eso nos has llamado?

    -Así es.

    -¿De qué se trata?

    -Es mejor que lo veáis por vosotras mismas. Ya va a empezar.

                                                                         •••

La lanzadera comenzó a agitarse de mala manera.

    -Atención –anunció Daisy por megafonía-. Vamos a ser brutalmente agredidos por cañonazos de plasma.
    -Esto no pinta bien.
    -Nosferatu está activando sus armas defensivas –le explicó Aleera.
    -¿Nos volarán en pedazos?
  -Las lanzaderas no están diseñadas para el combate, pero tiene sus contramedidas. Deberían bastar, sobre todo teniendo en cuenta que nos atacan con armamento de unos ochenta años de antigüedad.
La lanzadera traqueteó haciendo que los amarres de seguridad les comprimieran el torso hasta hacerles daño. Las turbulencias continuaron hasta que al cabo de unos intensos segundos cesaron de golpe.
    -¿Lo hemos logrado?
   -Atención. Acabamos de superar las andanadas del enemigo. Estamos fuera de peligro, pero hemos perdido a dos naves rusas. Prepárense para el abordaje marineros de agua dulce.
   -¿Listo agente Randal?
   -Sí. Bueno, no. Pero que diablos.

                                                                            •••

Mientras en el túnel de acceso de la cara oeste, cuatro individuos caminaban por el techo.

    -Ya están llegando –anunció la única mujer del grupo arqueando exageradamente las cejas.

    Se trataba de una esbelta y curvilínea figura femenina con una tez de un curioso moreno pálido casi a juego con el sedoso cabello. Su armadura de tonos metalizados distaba mucho de parecer tal, ya que era de una finura alarmante y se amoldaba a sus voluptuosidades con descaro.

    -¿Y como ha sido tu sagaz mente capaz de dilucidarlo, Corazón? ¿A sido por tu innata intuición femenina?, ¿o acaso las estridentes alarmas de proximidad que resuenan por toda la nave?

    -Deja de ser tan cínico, Meñique –le recriminó guiñando un ojo.

  Por su parte, el hierático Meñique, que en contra de lo que su apodo indicaba poseía una altura considerable, mostraba un aspecto cuidadosamente desgarbado, un rostro frío con rasgos alienígenas y una mirada penetrante como cuchillas de hielo. Su ciberarmadura tenía una tonalidad entre un azul muy oscuro y morado con las líneas de color fucsia.

    -Es superior a sus fuerzas –dijo un tercero miembro de descomunal corpachón.

    -Bueno, no le negaré una afirmación sobre la fuerza a un salvaje como tú, Pulgar.

    -¿Quieres pelea?

    -Ahorrad energía para los invasores –les ordenó Corazón doblando una muñeca y colocando la palma de la mano hacia arriba-. Anular, ¿subes de una vez o qué?

    En el suelo había un quinto individuo que jugaba con unos discos de energía arrojándolos al aire y recogiéndolos como si fueran aros de malabares. Tan solo paraba para pegar un trago a una botella de whiskey que en todo momento mantenía cerca de él. Su armadura de tonos grises hacía juego con un pelo blanco casi en su totalidad por unas precoces canas y un rostro pétreo e impasible.

    -¡Hip! ¿Me has llamado borracho?

  -¡Nadie te ha llamado borracho, idiota! –respondió Corazón cruzando los brazos sobre el pecho con exagerada indignación.

    -Bebo porque tengo frío, ¿vale? Y no, no voy a subir. Bocabajo no puedo hacer mis malabares.

    -Pues vale. Y tú qué Índice, ¿te apuntas?

    Índice bostezó sonoramente. El alto hombre de atractivas facciones estaba tumbado en el techo con las manos cruzadas tras la nuca.

    -Paso. Esta pelea no me motiva nada.

    El vampiro se descolgó y regresó al interior de la estación rascándose la nuca.

    -Con vosotros es imposible –dijo Corazón poniendo morritos y frunciendo el ceño.

    -Cómo sobreactúas. Deja de posar y poner morritos, no hay cámaras grabando.

    -Pongo morritos si me apetece, estirado.

    -Atentos, las puertas ya se abren.

    Las gigantescas compuertas del hangar se deslizaron permitiendo el paso a una de las flotas de lanzaderas. Pulgar pegó un salto enorme que lo dejó a la altura del costado de uno de los transportes. Activó los martillos neumáticos que tenía adosados a las manos y cuando alcanzaron la velocidad óptima, descargó un derechazo contra el vehículo. Tal fue la potencia del golpe que lo abolló por completo, desviándolo de su rumbo y haciendo que se estrellase contra la pared para acto seguido explotar. Desde el suelo, Anular lanzó varios de sus discos que cortaron en pedacitos una segunda lanzadera como si fuese de papel. Mientras, Meñique sacó un cuchillo de la manga de su armadura cibernética y lo mantuvo flotando delante de él. Lo lanzó acompañado de una gran ola electromagnética que fundió los sistemas de una tercera lanzadera. Corazón despegó sus látigos de cuchillas y rodeó con ellos ese mismo transporte. Ejecutó un movimiento de torsión a la vez que hacia el spagat boca abajo partiendo la nave en dos.

    -La próxima vez que no necesite tu ayuda recuérdame que no te la pida.

    -Aguafiestas –le replicó Corazón haciendo el puente colgante.

                                                                            •••

Las lanzaderas japonesas aterrizaron en la entrada este. En apenas tres minutos, todos los efectivos habían desembarcado y estaban en formación.

    -¿Y ahora qué?

    -Debemos reunirnos con los rusos a un kilómetro de aquí.

  El grupo se puso en marcha y antes de que pudieran salir del hangar, una tremenda explosión desintegró al comandante y a la vanguardia del grupo.

    -¿Qué ha sido eso? –preguntaron varios soldados atónitos.

   Un transporte pesado irrumpió en la estancia. Tenía forma cónica y seis ruedas esféricas colocadas al borde de la circunferencia de su base que lo hacían avanzar girando sobre sí mismo. Suspendido alrededor de la punta, tenía un anillo con varios cañones colocados regularmente.

    -¿Pero que mierda es eso?

    -¿Daisy? –preguntó Aleera.

   Saliendo del cuello de su armadura y pasando por detrás de sus orejas, tenía una especie de varillas de metal. De ellas salió una cinta holográfica de tonalidad anaranjada que funcionaba a modo de visor, el HUD. Su función era complementar la vista de la usuaria aportando lecturas constantes sobre el campo de batalla, los cuales eran transmitidos automáticamente al enlace de equipo.

    -No disponemos de información de ese tipo de vehículo.

    -¿Qué? ¡Eso es imposible!

   Dos compuertas se abrieron a lo largo de la superficie del blindado y dos docenas de cyborgs salieron de su interior. Iban ataviados con extrañas armaduras negras sin ningún tipo de distintivo y armamento también inclasificable.

    -¿Qué está pasando aquí? ¿No eran solo seis tíos?

    -Buscad cobertura y empezad a disparar –ordenó el nuevo comandante.

    -Daisy, ¿qué hay de esos soldados? –preguntó Aleera mientras se ocultaba tras la base de un brazo mecánico.

    -Negativo. No pertenecen a ningún grupo conocido.

    -¡Venga ya! ¡No pueden haber salido de la nada!

    Una detonación voló del mapa una pila de contenedores y a los soldados que se parapetaban tras ellos.

    -Con esa cosa disparándonos estamos bloqueados.

  Gracias al visor, la cazavampiros veía resaltadas las siluetas de los soldados enemigos, incluso era capaz de detectarlos detrás de determinadas coberturas por el espectro térmico y las señales eléctricas de sus armaduras.

    -Espera Aleera. Todavía no te he explicado el tutorial de rigor.

    -Daisy, estoy en medio de un tiroteo. ¿De verdad te parece buen momento para un tutorial?

    -Siempre es buen momento para un tutorial, ¿sino cómo sabrás que botones has de pulsar?

    -Creo que aprenderé al estilo de la vieja escuela.

    -¡Es un espíritu hardcore!

    Aleera se subió al brazo mecánico y corrió por él. Al llegar al extremo saltó y desenvainó su espada en el aire, para aterrizar tras una valla de seguridad decapitando a dos cyborgs enemigos en el proceso. Nada más tocar el suelo, ejecutó un quiebro a la izquierda y partió por la mitad a un tercer adversario. El blindado la marcó como objetivo, dejando libres a sus compañeros japoneses y dándoles la oportunidad de contraatacar. Aleera evadió de un salto el primer disparo que destruyó la valla de seguridad. Zigzagueó entre diferentes coberturas, desmembrando a algún soldado aquí y allá, a la par que desbarataba sus coberturas atrayendo el fuego del blindado, demasiado lento cómo para corregir la trayectoria de sus disparos antes de que se convirtieran en un problema para sus propios aliados. Los daños causados en los enemigos eran marcados instantáneamente por el visor, permitiendo a la chica en todo momento tener a la vista la resistencia que aún atesoraban sus rivales. Cuando se hacercó al vehículo este puso en marcha sus ruedas esféricas y trato de retroceder para volver a coger distancia de disparo, pero Aleera fue más rápida. El blindado solo consiguió lanzar un último proyectil que la chica partió con su espada. Dio otro par de zancadas y saltó en vertical cortando el anillo de ataque del vehículo, para terminar la maniobra aterrizando a su espalda. Envainó la katana y el blindado se deshizo cortado limpiamente en dos.

    Los soldados japoneses continuaron avanzando y en menos de un minuto acabaron con los últimos cyborgs, desorganizados ante la inesperada irrupción entre sus filas. Se reagruparon y comprobaron que apenas quedaban quince. Roger se arrodilló al lado del cadáver de uno de los cyborgs y activó uno de sus ojos ciegos apretándolo con dos dedos al estilo Spider-man. La semiesfera de cristal desplegó un tapiz de escaneo que analizó una serie de datos del cuerpo y creó una reconstrucción virtual del mismo que transmitió a la CPU de Daisy con la que estaba enlazado para descargar las imágenes.

    -¿Qué ha pasado aquí? –preguntó el comandante.

    -La Mano de las Tinieblas no puede haberse sacado un ejército de la manga. Y esto… Esta tecnología es puntera. Ese tanque tenía avances que la mayoría de ejércitos están empezando a incorporar hoy en día.

    -No pertenecen a ningún grupo mercenario o paramilitar conocido.

  -Esto se está complicando. ¿A qué nos enfrentamos exactamente? ¿Qué fuerzas pueden desplegar? Vamos a ir a ciegas.

    -Señor, me gustaría biopsiar a uno de los soldados enemigos para tratar de averiguar más sobre ellos.

    -Es buena idea Daisy. Haré que dos de mis chicos te lleven unos cadáveres.

    -Así obtendrás datos más fiables que a través de una imagen digitalizada.

    -Sí. Además, mi vena psicópata lo agradece.

   What?!

    -Cosas de Daisy… Ya la irás conociendo.

    -¿Y nosotros que hacemos?

    -Debemos continuar con la misión, pase lo que pase. En algo más de siete horas una nueva ciudad será borrada del mapa si no se lo impedimos. Seguiremos el plan y nos reuniremos con los rusos en el punto acordado.

    -Señor, lamento decirle que hemos perdido el contacto con los rusos.

    -¿Cómo? ¿Qué les ha ocurrido?

   -Lo ignoro. De todas formas, la estación tiene activado algún tipo de inhibidor de comunicaciones en su interior. Hemos perdido el contacto con La Tierra y con los demás grupos. Me temo que en cuanto nos alejemos, nosotros también perderemos el contacto.

    -¿Puedes arreglarlo?

    -No lo veo claro. Tal vez, pero me llevará un poco.

    -Esto cada vez se pone mejor…

    -Vamos, no hay tiempo que perder.

                                                                        •••

-The One.

    -¿Sí, Corazón?

    -Ya hemos acabado aquí. ¿Qué quieres que hagamos?

    -Replegaos y manteneos en posición. Estoy obteniendo resultados muy interesantes de nuestros nuevos efectivos.

    -¿Los japoneses aún siguen en pie?

    -No por mucho. Céntrate en tu objetivo, yo me ocuparé de las distracciones. Corto.

    -¡Hip! ¿Hemos acabado ya?

    -Todavía no. Ven conmigo, vamos a liarla -afirmó ladeando la cabeza.

                                                                           •••

-Daisy, ¿han hecho cambios en el HUD desde la última misión? Lo noto distinto.

    Hai. Lo hemos actualizado para que el usuario tenga más información en pantalla, pero de forma más intuitiva y optimizada.

    -No entiendo todas las gráficas. ¿Podrías explicármelas?

    -¿Quieres un tutorial?

    -Ains… De acuerdo, un tutorial.

    -¡Viva! Hu-hu. Bien. Para empezar, tu traje ahora incluye una serie de lectores que están analizando tu biometría de forma continuada para conocer tu estado físico. Realizan sin parar complejos análisis fisiológicos que determinan tu nivel de integridad corpórea la cual reflejan en tu HUD con un sofisticadísimo sistema al que han llamado “barra de salud”.

    -¿Barra de salud? ¿Es ese medidor de color azul que tengo en una esquina del visor?

    -Exacto. La barra de salud se sitúa en el margen superior izquierdo de la holopantalla y te da una idea gráfica de tu estado actual. Si comienza a descender significará que te están dando para el pelo y eso no es bueno. Debes procurar mantenerla siempre a tope y si ves que baja demasiado tendrás que restaurarla. La propia barra te lo indicará parpadeando y emitiendo un molesto pitido que hará que te acuerdes de toda la familia del programador. Ese será el momento en el que tengas que echar mano de los aplicadores de gel somático que llevas en tu traje. Ponte un poco en la zona dañada y la barra de salud se rellenará.

    -Espera, ¿la salud no se regenera sola con el tiempo si me mantengo fuera del alcance del fuego enemigo?

    -¡Claro que no! ¿Qué eres, una mujer o una lechuga? Hay que usar botiquines, cómo se ha hecho toda la vida.

    -Mantener la barra de salud a tope, entendido.

  -Una cosa más. El número de botiquines del que dispones es limitado, así que tendrás que gestionar bien los recursos. Para que lo tengas controlado, en el HUD se mostrará un indicador en la parte inferior izquierda dónde puedes ver cuántas unidades de consumibles te quedan. Así que estate atenta si no quieres quedarte sin existencias.

    -Parece muy práctico.

    -Y tanto. Cientos de trabajadores de I+D se han dejado las meninges durante los últimos treinta años para llegar a esto. Por cierto, es posible que los soldados enemigos también lleven encima sus propios botiquines, por lo que no sería mala idea revisar sus cuerpos después de eliminarlos para ver si les queda algún consumible aprovechable con los que reponer existencias.

    -Te copio.

    -Aleera.

    -¿Qué pasa Roger?

    -Eso que hiciste antes en el hangar, fue una pasada.

    -Ahm… Gracias.

    -No, enserio. He visto a cyborgs moverse rápido, pero lo tuyo es un caso aparte. ¿Qué clase de implantes llevas?

  -Es algo experimental. La DARPA japonesa me coloca sus últimos avances en primicia para que compruebe su rendimiento en combates reales.

    -Qué suertuda. Yo voy con lo básico. Casi se me puede cambiar el aceite manualmente. Maldición, eso ha sonado un poco raro. Ey, esa espada que llevas, ¿también está mejorada? Cortó como si nada al blindado y las balas ni lo arañaban.

    -No. Esta espada es una Masamune, la Honjo Masamune.

    -¿Masamune? ¿De qué me suena? ¿No salía en algún holojuego?

   -Probablemente. Masamune fue un herrero que vivió en el periodo Edo. Se le considera el mejor forjador de katanas que jamás haya existido. Las armas que fabricaba estaban tan afiladas que en su época las llamaban las espadas malditas, porque creían que sus hojas estaban poseídas por un espíritu maligno. La Honjo Masamune es su obra más conocida. Puede que sea la mejor katana jamás forjada.

    -Y yo que había pensado en pedírtela prestada para afeitarme.

   Llegaron al área de recepción. Era una zona abierta y enorme formada por varias plantas dónde ya empezaba a abrirse la urbe de la estación espacial.

    -Todo el mundo atento –dijo el comandante.

    Se desplegaron sigilosamente.

    -¿Y los rusos? No me digas que no lo han conseguido.

    -¡Bienvenido! ¿En que puedo ayudarle?

    Un androide de protocolo se activó de golpe al notar la proximidad de los soldados.

    -Joder, que susto.

  La cabeza del androide estalló en pedazos. Una nueva oleada de cyborgs se desplegó desde uno de los accesos secundarios, al mismo tiempo que dos blindados cónicos llegaban por los accesos principales.

    -¡Fuego a discreción! –ordenó el comandante.

   Aleera desenvainó su espada y se preparó para atacar al blindado que tenía unas decenas de metros por delante, cuando un proyectil voló por los aires al vehículo.

    -¿Qué ha sido eso?

   La chica siguió la trayectoria del disparo. Una mujer con los ojos rasgados tenía el pie apoyado en el balcón del paseo principal de la tercera planta, mientras sostenía un enorme lanzamisiles.

    -A ellos –ordenó.

    Una treintena de soldados asomó la mitad superior del cuerpo por el balcón y descargó una lluvia de balas contra el enemigo. Mientras la mujer recargaba el lanzamisiles, Aleera se dispuso a sumarse al combate cuando algo se enrolló en su pierna. Una especie de látigo conformado por cuchillas tiró de ella hasta hacerla perder el equilibrio y tirarla al suelo. La arrastró durante varios metros y cuando finalmente la soltó una gran mampara de cristal blindado se cerró frente a ella, dejándola en una sala cúbica junto a un hombre sentado con las piernas cruzadas y una despampanante mujer, ambos de apariencia pintoresca y ataviados con ciberarmaduras de combate. Se puso en pie de inmediato y adoptó una postura defensiva.

    -Daisy, ¿quiénes son estos tíos?

   -Son miembros de La Mano de las Tinieblas. Voy a tratar de obtener una identificación pre-infección. Aleera, presta atención. Si escaneas con tus ojos ciegos a un enemigo podré obtener más detalles de los que recibo a simple vista con el visor. De esa forma podré ampliar tu HUD con más información útil del enemigo. Por ejemplo, podré piratear la señal de sus trajes y mostrarte su barra de salud en el punto opuesto a la tuya.

    -¿Entonces debería escanear a los enemigos antes de enfrentarme a ellos para conocerlos más afondo?

    -Afirmativo. Haz la prueba, escanea a esos dos presionando ambos ojos ciegos cómo si fueran los joysticks de un pad analógico.

    -Hecho. ¡Guau! Qué cantidad de información.

    -¿Lo ves? ¡Es genial! Además, así podré completar más entradas de la base de datos de vampiros. ¡Hay más de 250 coleccionables!

    -¡¿Nani?! ¿Me estás usando para completar la Vampirokédex?

    -Es que es un vicio. ¡Hazte con todos!

    La mujer recogió su látigo con un simple movimiento de muñeca mientras el hombre le pegaba un buen trago a una botella de whiskey con gula.

    -Pero mira que tenemos aquí –dijo la mujer haciendo el saludo al sol-. Una Vlad Hunter. Hacía mucho que no nos cruzábamos con uno de los vuestros. ¿No es así, Anular?

    -¡No estoy borracho! –declaró efusivamente el hombre entre trago y trago.

   -Rendíos inmediatamente. Nunca se os reconocerá en la declaración de los derechos humanos y mucho menos después de lo que habéis hecho.

   -Las negociaciones no han hecho más que empezar. Te sorprendería lo persuasivos que podemos llegar a ser –continuó la mujer adoptando la posición de la flor de loto.

    -Aleera. Esta mujer es Yvonne Kniazivna, de la antigua Ucrania. Renacida en el año 2063. Se la asocia con ataques terroristas cibervampíricos por todo el mundo y grupos antisistema de todo tipo.

    -No te saldrás con la tuya, Yvonne.

   -Han pasado muchos años desde la última vez que me llamaron por ese nombre obsoleto. Da lo mismo. Solo queremos comprobar como de fuertes son los agentes que han enviado a por nosotros. Anular te usará como conejillo de indias para evaluar tu rendimiento, yo tengo otros asuntos que resolver. Bye, bye.

    -¡No te muevas!

    Aleera se arrojó a por ella katana en mano, pero un disco de energía detuvo su estocada forzándola a retroceder. Volvió a adoptar su posición defensiva y se quedó asombrada al ver el filo de la Honjo Masamune recubierto de escarcha. Yvonne abandonó la habitación con sus llamativos andares y tras ella se cerró otra mampara de seguridad que la selló por completo. El tal Anular hizo desaparecer el disco de energía. Con parsimonia y algo de torpeza el hombre se incorporó. Tenía las mejillas arreboladas y el pelo canoso alborotado. Miró la botella, ahora vacía, y la lanzó con fastidio contra la pared haciéndola añicos.

    -Aleera. Este hombre es Arik Olsen, de la antigua Noruega. Renacido en 2067. No se le atribuye ninguna actividad terrorista salvo la presente.

    -¡Hip! Porras, me he quedado sin bebida.

    -Manos arriba Arik.

    -No puedo. Hace demasiado frío.

    -¿Qué?

    -¿Es que no lo notas? Aquí, en el espacio. Hace tanto frío. No estoy borracho, ¿sabes? ¡Hip! La gente cree que bebo porque me gusta la bebida, pero se equivoca. Lo necesito, para entrar en calor.

    -¿Entrar en calor?

  -El frío… -dijo castañeteando los dientes-. El frío es el enemigo natural de los seres vivos. Sobre todo de los mamíferos de sangre caliente como los humanos. La gente piensa en el fin del mundo y teme a las armas nucleares, a las epidemias o al calentamiento global, pero lo cierto es que el fin del mundo ya pasó. ¿Y sabes que lo causó? El frío. Hace veinte mil años el planeta sufrió un proceso al que hoy conocemos como glaciación. El 80% de la superficie de La Tierra quedó congelado y fueron realmente pocas las criaturas que sobrevivieron al proceso. Selección natural, que diría Darwin. Yo odio el frío. Cuando era pequeño tenía que enfrentarme a él todos los días. Mi mayor preocupación a los nueve años era no acabar congelado al ir o volver del colegio y ahora, no puedo librarme de esa sensación. El frío… Cuando te conviertes en vampiro es lo primero que notas. Lo primero que marca la diferencia no es la sed de sangre, o tus capacidades sobrehumanas, es la temperatura. Los humanos viven para el calor, lo necesitan más que ninguna otra cosa y en las más gélidas situaciones se abrazan a sí mismos para conservar el que desprende ese pequeño sol de su pecho. Pero cuando te conviertes en vampiro eso desaparece. Tú corazón deja de latir y la sangre ya no es capaz de fluir por tus venas de forma natural, pero tu cuerpo… Tu cuerpo sigue anhelando el calor. Es algo innato, algo tan primigenio que incluso después de la muerte sigue grabado a fuego en tus genes. ¿Pero cómo obtener calor, ¡cómo!, si ni tan siquiera los rayos de sol podemos percibir? Solo hay un camino. Recuperar aquello que la muerte nos arrebató –concluyó enseñando los colmillos.

    De las muñequeras de su traje surgió un extraño vaho y dos discos de energía se materializaron a escasos centímetros de las palmas de sus manos.

    -Lo entiendes, ¿verdad? No es algo personal. Para mí solo eres comida. Necesito el calor que atesoras en tus venas. ¡Necesito librarme de este maldito frío!

  Anular atacó lanzando los dos discos en paralelo al suelo y entre sí. Aleera saltó quedando unos segundos suspendida en el aire justo entre ambo, dejando que los discos continuaran su trayectoria hasta impactar y desintegrarse contra la mampara de seguridad, la cual se congeló al instante. En cuando la chica puso los pies en el suelo, tuvo que esgrimir su espada para frenar el velocísimo ataque del rival. Paraba los discos que le venían silbando a izquierda y derecha sin darle apenas tiempo a maniobrar con la katana. Consiguió deslizar una de las hojas circulares por el filo de su espada y le cortó la cara a Anular. Aprovechó ese momento para retroceder y vio que su arma estaba completamente cubierta de hielo. Mientras, el corte de Arik se regeneró en cuestión de segundos sin tan siquiera dejar cicatriz. El vampiro lanzó los dos discos de forma que su mitad inferior se hundía en el suelo y la Vlad Hunter volvió a saltar para esquivarlos, pero su rival no le dio tiempo a descender. Uno tras otro lanzaba los discos desde todos los ángulos imaginables y estos se desvanecían estrellándose en cada recoveco de la sala. La cazavampiros esquivaba la mayoría y desviaba el resto con mandobles de su espada. Arik consiguió aproximarse lo suficiente para trazar un tajo a la altura del cuello de la chica. Ella lo esquivó por los pelos agachándose, rajó el vientre del enemigo y lo lanzó lejos de una patada giratoria en el plexo solar.

    Volvió a adoptar una posición defensiva y se sorprendió a sí misma resoplando, no de cansancio, sino de frío. Toda la estancia había quedado congelada, casi parecía que se encontrasen en el interior de un frigorífico industrial. El vaho se escapaba de entre sus labios a intervalos irregulares y, a pesar del apoyo térmico y aislante de su ciberarmadura, los músculos empezaban a entumecérsele.

    -Daisy, ¿qué demonios está ocurriendo aquí?

    -Son sus armas Aleera. Esos discos no son de energía, son chorros de nitrógeno líquido que giran a 100.000 r.p.m.

    -¿Lo dices en serio?

    -Si te encaja un solo golpe te convertirá en una estatua de hielo. Lo tienes muy crudo.

    -¡Deja de animarme!

    -¿Lo notas? ¿Notas ahora el condenado frío? Hiela la vida en tu interior impidiéndole avanzar ni un milímetro más.

    Anular pegó un grito y sus iris adquirieron una tonalidad carmesí, al igual que el aura que emergió alrededor de su cuerpo.

    -¡Tu sangre será mía!

    El vampiro la atacó cargando contra ella con ambos discos en perpendicular. Aleera colocó una mano en la parte sin filo del extremo de la hoja de su katana y la interpuso para frenar el golpe. Mientas estaban enzarzados en el tira y afloja, Arik lanzó una dentellada al cuello de la chica, forzándola a echar la cabeza hacia atrás para evitarla, momento que aprovechó para blandir uno de los discos a la altura de la rodilla. La mujer evitó que le cercenara la pierna levantándola, y antes de que el otro pudiera hacer algo más pegó un pisotón contra el suelo, ahora hielo puro, que se deshizo tragándolos a los dos. Maniobrando en plena caída, esquivó un nuevo envite del vampiro y le rajó ambos codos. Antes de que tuviera tiempo a curarse, le agarró por los brazos retorciéndoselos hasta conseguir que los discos de nitrógeno serrasen las clavículas del no-muerto. En apenas unos parpadeos, Arik se convirtió en una estatua de hielo puro que amortiguó el aterrizaje de Aleera haciéndose añicos contra el suelo.

Cargando…

¡El rincón de Daisy! 🙂 

-¿Sabíais qué…? Los grupos sanguíneos fueron descubiertos en 1901 por el científico austríaco Karl Landsteiner, trabajo que le valió un premio Nobel. Este descubrimiento ha tenido muchos usos positivos a lo largo de la historia (además de sus inconmensurables aplicaciones médicas), pero a comienzos del siglo XXI la obsesión por el grupo sanguíneo se convirtió en un auténtico problema en Japón. Durante mucho tiempo, la mayor parte de la población japonesa creyó firmemente que el grupo sanguíneo determinaba la personalidad de la gente de la misma forma que años atrás las sociedades occidentales creían ciegamente en los horóscopos. Llegó a convertirse en un factor determinante en todos los ámbitos de la vida. Por ejemplo, el grupo sanguíneo era un matiz clave en las entrevistas de trabajo. También servía para determinar el tipo de educación que un niño debía recibir en el jardín de infancia y las agencias matrimoniales se guiaban por él para emparejar a la gente. Si ibas a una cita, tenías más probabilidades de que te preguntasen el grupo sanguíneo que la edad. Tal llegó a ser la fijación por este factor que los propios japoneses acuñaron el término Bura-hara para hacer referencia a la discriminación por el grupo sanguíneo, practicada especialmente con los tipos B y AB, los minoritarios en aquel país. ¡Ni los vampiros le dan tanta importancia al grupo sanguíneo y eso que es su comida!

    Y ahora que saco el tema… Se han hecho muchos estudios sobre la propagación del vampirismo desde el comienzo de la Guerra V. Cómo cualquier virus, debería tener una explicación científica de su patrón de infección, algo que aclarase por qué solo ese 20% de la población se ve afectado y se transforma. Al ser un virus que ataca a la sangre, en un principio se pensó que el grupo sanguíneo podía ser el factor determinante, pero tras muchas pruebas los científicos comprobaron que la infección actuaba indiscriminadamente contra personas de todos los tipos de sangre, por lo que ese no puede ser el motivo. Aún seguimos preguntándonos cual será…

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