White Dragon Cap 2 por Kimberly Naim Vega Dama

Capitulo 2

En el largo recorrido de vuelta al departamento. Noah se pasó todo el viaje mirando por la ventana del taxi. No pasaba ni un minuto para preguntarle West sobre la más mínima cosa que cualquiera en la ciudad tomaría por normal. Incluso el taxista la regresaba a ver por el retrovisor, pensando que tal vez se escapó de alguna institución mental. Pero la verdad le importaba muy poco lo único que le interesa era poder cobrar su dinero y no volverlos a ver de nuevo.

– ¿Qué es eso? – le pregunta por enésima vez a West al ver como se coloca una extraña caja a su oído.

– Ya te lo dije es un celular – le contesta exasperado.

Noah se encoje de hombros ante la respuesta.

– Lo siento. No quise decirlo en ese tono pero no he podido contactar con mi profesor de historia.

– ¿Profesor?

– Si, es como… un guia que me enseña cosas que no sé. ¿Entiendes?

Noah asiente con su cabeza.

– Es como mi maestra que me ha enseñado todo sobre los dragones.

– Algo así, hablando de eso ¿Por qué te arrestaron?

– Dijeron algo de tener un lugar donde secarme.

West ya no le quiso preguntar nada más por la respuesta que le dio y por el gesto que hizo el taxista al escucharla. Así que decidió continuar hasta llegar a casa.

 

Al bajar del taxi Noah levanta la vista ante el enorme edificio enfrente de ella. West la llama para que lo siga y juntos entran al edificio. En esta ocasión, no se alarma al ver como las puertas de cristal se abren frente a ambos. Aun si todo le parece demasiado extraño al no ver a nadie que abra la puerta por ella.

Noah sigue a West hasta los extraños cajones, los mismos que utilizo para subir al edificio en su intento fallido de cazar al dragón. Al entrar ve las mismas hileras de botones a un lado de la caja. West presiona uno de los botones y la caja se cierra. Aunque es la segunda vez que entra, ahora se siente un poco nerviosa por el poco espacio y recuerda que la primera vez no sintió lo mismo, “tal vez por la emoción de atrapar al dragón” se dice a sí misma.

Las puertas se vuelven a abrir. Frente a ella se alza un largo corredor y lo único que puede ver es un piso con una extraña hierba roja y algunas puertas a los lados.

– Sígueme – le dice West adelantándose.

Noah lo sigue hasta que él se detiene en una puerta al final del pasillo.

Posa su mano sobre la puerta y una imagen de él aparece. Noah trata de tocarla pero esta desaparece casi de inmediato. La puerta se abre y ante ella aparece una amalgama de artefactos antiguos y de la ciudad confiriéndole un toque de lo más excepcional.

– Wow ¿Vives aquí solo?

– Me gustaría pero la renta es demasiado alta para mí, rento con Nina.

– ¿Es tu pareja?

– ¿Pareja? No, no, no, es mi compañera de cuarto. En estos momentos debe de estar en la universidad  – su celular suena y ve que es un mensaje – hablando del diablo, dice que se va a quedar a estudiar con su amiga toda la noche. Eso es bueno así me dará tiempo de poder explicarle tu presencia.

La observa de pies a cabeza y se siente mal de no haberle ofrecido algo al llegar también nota las enormes botas que calza y su ropa sucia y rasgada.

– No te gustaría darte un baño

Noah se regresa a ver y se da cuenta que el único baño que se dio fue cuando cayó en el enorme lago después de soltarse del dragón.

– Sí, me gustaría.

– ok, espera aquí en lo que preparo la tina y no toques nada.

Noah lo ve desaparecer por una puerta. En cambio, comienza a curiosear observando los diferentes objetos que están sobre las paredes. Máscaras, utensilios y pinturas las adornan. Estas últimas son las que más le llaman la atención, con dibujos de enormes parajes y verdes valles. Podría estar todo el día observándolas pero oye la voz de West llamándola.

– Muy bien, puedes tus cosas aquí – le dice señalando un banco – y tu ropa en ese cesto. Cuando acabes me avisas.

Ella asiente y sin ningún pudor comienza a desvestirse en frente de West. El inmediatamente se da media vuelta y sale del baño.

– Espero no haberme equivocado – se dice con una mano en la cara y la espalda sobre la puerta. Al recordar el tatuaje de Noah se dirige a su cuarto en busca del dibujo.

 

Noah nunca se había bañado en una tina pero le gusto al poder usar agua caliente por primera vez al igual que el champú. Al salir de la tina empieza a buscar su ropa en el cesto, se sorprende al no encontrarla. Sale del baño con el cuerpo empapado y desnudo.

– West, ¿Dónde dejaste mi ropa? – le pregunta en voz alta.

– Estaba sucia así que debe de estar en la lavadora – le dice desde su cuarto.

– ¡Que esta donde! – le grita al entrar en el cuarto de West. Lo encuentra sentado en el suelo con una pilá de papeles y de espaldas a ella – ¿Qué me voy a poner?

– Te dije que me avisaras cuando acabaras – le dice volteando a verla – ¿Por qué estas así? ¡Hay una toalla en el baño! ¿Por qué no la ocupaste?

– Porque no era mía.

West se levanta y sale del cuarto tratando de no ver a Noah. Entra al cuarto de alado, abre el armario y toma lo primero que encuentra y lo lanza a la cama.

– Por favor vístete – le ordena.

Noah no protesta, por alguna razón las personas de la ciudad se exasperan cuando ven a alguien desnudo así que comienza a vestirse. Una vez que acaba de ponerse una blusa y los jeans, West le alcanza un par de tenis.

– Ten, creo que serán más cómodas que esas botas.

Noah las toma y las mira apenada.

– Noah lo lamento, no fue mi intensión gritarte. Es solo que me tomaste por sorpresa…

– No es eso – lo interrumpe – no se ponérmelas.

 

Nina sube por el elevador, disgustada consigo misma al haber olvidado su cartera. Siempre le pasa lo mismo, cada vez que surge un salida improvista con sus amigas ella olvida su dinero. Si no es en su cuarto es en su locker.

Antes de entrar al departamento, esta le avisa que West esta con una acompañante. Por un momento se alegra por él. En el tiempo que lleva viviendo con él nunca le había conocido alguna novia. Decide entonces entrar en silencio al departamento. Acerca su oreja a la puerta del cuarto de West pero no oye ni un ruido. No le toma mucha importancia y se dirige a su cuarto.

Por un momento todo parece detenerse. La sonrisa que irradiaba Nina desaparece al encontrar a una desconocida sentada sobre su cama y West colocándole un tenis en su pie.

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