Y siempre

Y siempre se salen
con las suyas los corazones,
que sufriendo como perros
restallan entre amores.
Y siempre se escapan
los suspiros de sus labios
que en el frío invierno
se vuelven sólidos al paso de estos vientos.

Y siempre se olvidan,
de cicatrices del pasado,
donde en la espalda quedan,
los arañazos de las noches en vela.
Y siempre vuelve
la sangre a recorrer el río,
a llenar las venas de vida
a sangrar como las heridas del moribundo.

Y siempre huyen,
las sonrisas de tu rostro,
que rotas por las desidias
se manejan ellas solas en tus manos.
Y siempre se quedan
los rencores a perderse entre tu pelo,
a enredarse como una hiedra
en tus malditos y perdidos recuerdos.

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